En el plazo de una semana, EE. UU. e Israel “tendrán el control completo de los cielos iraníes”, afirmó el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, en una conferencia de prensa en el Pentágono. “Espacio aéreo incontestado”, dijo sobre un esfuerzo que comenzó anoche.
Según Hegseth, eso implica: “volaremos todo el día, toda la noche, día y noche, encontrando, fijando y rematando los misiles y la base industrial de defensa del ejército iraní. Encontrando y fijando a sus líderes, y a sus líderes militares”. También señaló que los dirigentes iraníes mirarán hacia arriba y solo verán poder aéreo de EE. UU. e Israel, “cada minuto de cada día hasta que decidamos que se acabó”.
“Irán no podrá hacer nada al respecto”, advirtió. “Muerte y destrucción desde el cielo. Todo el día”. Aseguró que EE. UU. e Israel “van en serio”, sin detallar qué significa eso en la práctica. Añadió que los pilotos de EE. UU. “tienen las máximas facultades concedidas personalmente por el presidente y por mí”.
Indicó además que las reglas de enfrentamiento “están diseñadas para desatar el poder estadounidense, no para atarlo”. “Esto nunca estuvo pensado para ser una pelea justa, y no es una pelea justa”, dijo. “Les estamos pegando cuando están en el suelo, que es exactamente como debe ser”.
Hegseth sostuvo que esta campaña “tiene siete veces la intensidad” de la operación de Israel en junio contra Irán. “Vienen más oleadas y más grandes; apenas estamos empezando. Estamos acelerando”. Agregó que, una vez establecida la supremacía aérea, EE. UU. comenzará a lanzar bombas de precisión de 500, 1000 y 2000 libras.
Afirmó que EE. UU. dispone de un arsenal prácticamente ilimitado de esas municiones. También dijo que las reservas estadounidenses de misiles guiados de ataque a distancia y de misiles Patriot siguen siendo “extremadamente fuertes”, en medio de preocupaciones de que la campaña contra Irán pueda agotar las defensas del país antes de una posible guerra con China.
“Podemos sostener esta lucha con facilidad, durante todo el tiempo que necesitemos”, aseguró. Mencionó además la inquietud sobre un posible agotamiento de la defensa antiaérea de aliados árabes de Estados Unidos ante un asalto coordinado de misiles y drones iraníes, y sostuvo que Irán no puede ajustarse a los desafíos actuales.
“Los líderes superiores de Irán están muertos. El llamado consejo de gobierno que podría haber seleccionado a un sucesor está muerto, desaparecido o acobardado en búnkeres, demasiado aterrorizado como para siquiera ocupar la misma sala”, afirmó. Añadió que los combatientes de menor rango no pueden comunicarse y se jactó: “La fuerza aérea iraní ya no existe”. “La marina iraní descansa en el fondo del golfo Pérsico”.
