El bloqueo nacional de Internet en Irán permanece activo y superó las 60 horas continuas este domingo 11 de enero de 2026, según el observatorio NetBlocks, que advirtió en la red social X de una “amenaza directa para la seguridad y el bienestar de los iraníes” en el contexto de protestas contra las autoridades.
El corte comenzó la noche del jueves 8 de enero y se adoptó “por las autoridades de seguridad competentes dadas las circunstancias del país”, de acuerdo con el Ministerio de Tecnologías de la Información y la Comunicación, citado por agencias internacionales.
Los indicadores de tráfico recopilados por NetBlocks sitúan la conectividad nacional en torno al 1% de los niveles ordinarios, lo que implica una interrupción casi total de las comunicaciones hacia y desde el exterior. La organización precisó que el apagón “ya ha superado las 60 horas”, una cifra que encuadra la magnitud de la medida en plena ola de manifestaciones.
Medios internacionales corroboraron el alcance del corte con testimonios y datos técnicos que apuntan a un descenso abrupto del tráfico de datos, la imposibilidad de establecer llamadas internacionales y la paralización de amplios segmentos del servicio móvil. Las crónicas describen un esquema de gestión selectiva de la red que preserva accesos limitados para servicios estatales o de difusión oficial, mientras restringe la comunicación de la ciudadanía.
El Gobierno explicó que la decisión corresponde a instancias de seguridad y se enmarca en las protestas que se desarrollan en varias ciudades, con consignas vinculadas a la situación económica y demandas políticas. La secuencia de hechos incluye concentraciones masivas y un despliegue policial que coincide temporalmente con la desconexión de la red pública de Internet.
La interrupción de la conectividad reproduce patrones observados en crisis anteriores dentro del país. En noviembre de 2019, la red se mantuvo restringida durante aproximadamente una semana en el marco de protestas por el precio de los combustibles; el restablecimiento se produjo de forma gradual una vez cesado el pico de movilización, según las mediciones históricas del mismo observatorio. El actual corte se inscribe también en la serie de restricciones registradas tras 2022, cuando se introdujeron limitaciones en servicios y plataformas durante manifestaciones de alcance nacional.
Las consecuencias operativas del bloqueo se reflejan en la dificultad para transmitir imágenes y testimonios desde el terreno, así como en la caída de la actividad de mensajería y redes sociales utilizadas habitualmente por la población. Informes periodísticos señalan que las redes privadas virtuales resultan ineficaces frente a una desconexión casi total, y que los intentos de conexión por medio de antenas satelitales comerciales afrontan interferencias técnicas que reducen su rendimiento. Estas circunstancias incrementan la dependencia de vías informativas internas y de medios con acceso a fuentes locales.
La cronología consolidada por agencias y medios con corresponsalía en la región establece que el corte comenzó el jueves por la noche, con impacto inmediato en Teherán y otras provincias, y se mantuvo durante el viernes y el sábado sin señales públicas de levantamiento general. El domingo por la mañana, NetBlocks reiteró que la restricción rebasó el umbral de 60 horas y que las métricas de conectividad continuaban “planchadas” en niveles mínimos.
Las protestas que sirven de contexto al bloqueo suman varios días de desarrollo y se extienden por diferentes ciudades, con consignas de carácter económico y político. Las coberturas describen movilizaciones en la capital y en grandes urbes del país, así como detenciones y despliegues de las fuerzas de seguridad. La continuidad de estas concentraciones coincide con la persistencia del corte de Internet.
A primera hora de este domingo 11 de enero, los servicios seguían afectados a escala nacional y la conectividad general permanecía en torno al 1% de lo habitual, de acuerdo con las últimas comunicaciones públicas de NetBlocks.
