El poder judicial de Irán confirmó que los bombardeos ejecutados por Estados Unidos e Israel provocaron la muerte del jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y de un alto responsable de seguridad nacional, en el marco de la ofensiva desarrollada el día anterior.
De acuerdo con el portal Mizan, vinculado al sistema judicial iraní, el comandante de la Guardia Revolucionaria, general Mohammad Pakpour, y Ali Shamkhani, secretario del Consejo de Defensa Nacional, murieron durante los ataques. El medio oficial empleó el término “martirizados” al informar sobre ambos Muertes.
La televisión estatal sostuvo que el ayatolá Alí Jamenei se encontraba en su complejo situado en el centro de Teherán cuando comenzó la primera fase de la operación militar. Añadió que imágenes satelitales de Airbus evidencian impactos directos y daños estructurales significativos dentro del recinto.
En su cobertura, el canal estatal afirmó que la muerte del líder supremo en su despacho reflejaba que permanecía en el lugar de mando al inicio de la ofensiva. Las autoridades declararon 40 días de luto nacional tras la confirmación dla muerte.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica anunció que responderá contra lo que calificó como responsables del asesinato de Jamenei y advirtió sobre una ofensiva de gran escala dirigida contra objetivos estadounidenses e israelíes. En un comunicado, el organismo señaló que la “mano de la venganza de la nación iraní” actuará de manera severa y que no habrá posibilidad de eludir las consecuencias.
El texto difundido por la Guardia añadió que, junto con las Fuerzas Armadas y las milicias Basij, continuará con la línea estratégica trazada por su líder y mantendrá operaciones frente a lo que describió como amenazas internas y externas, prometiendo represalias contra quienes considera agresores.
Por su parte, el gabinete iraní declaró que la muerte del líder supremo constituye un hecho que no quedará sin respuesta. El pronunciamiento oficial reforzó la posición expresada por la Guardia Revolucionaria y encuadró los acontecimientos como un crimen que, según el Gobierno, exige una reacción proporcional.
