Un hombre acusado de incendiar una sinagoga en Melbourne compareció ante el tribunal el miércoles en un caso que Australia atribuye a Irán, lo que llevó a la expulsión del embajador de Teherán y a la interrupción de relaciones diplomáticas.
Younes Ali Younes, de 20 años, enfrenta cargos de incendio provocado, conducta que pone en peligro la vida y robo de vehículo en relación con el ataque del 6 de diciembre de 2024 a la sinagoga Adass Israel, que causó daños por $20 millones australianos y destruyó textos sagrados.
Australia acusa a Irán de orquestar este incidente y otro similar contra un restaurante kosher en Sídney en octubre de 2024, mediante financiamiento rastreado hasta el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, con uso de delincuentes y pandillas para disfrazar la participación.
El primer ministro Anthony Albanese anunció estas conclusiones el martes, flanqueado por funcionarios de seguridad, y ordenó la salida del embajador Ahmad Sadeghi y de tres diplomáticos en siete días, la primera expulsión de un embajador extranjero desde la Segunda Guerra Mundial. Irán rechazó las acusaciones y prometió acciones recíprocas.
El ataque a la sinagoga Adass Israel ocurrió en Ripponlea, Melbourne, cuando tres figuras encapuchadas usaron bidones de combustible rojo y un hacha para iniciar el fuego en la entrada, según imágenes de CCTV. El incendio se controló en media hora, pero puso en riesgo vidas de personas dentro del edificio, aunque nadie resultó herido.
La policía de Victoria y la Policía Federal Australiana, en conjunto con la Organización de Inteligencia de Seguridad Australiana (ASIO), investigaron el incidente como motivado políticamente con dirección extranjera. Younes Ali Younes apareció por video desde el centro de detención de Melbourne en el Tribunal de Magistrados, confirmó que entendía los procedimientos y no solicitó fianza.
Su próxima audiencia se fijó para el 4 de diciembre de 2025, con entrega de evidencia policial, que incluye grabaciones de seguridad, datos digitales y ADN, programada para el 23 de octubre. Giovanni Laulu, de 21 años, coacusado con los mismos cargos, compareció previamente, y un tercer sospechoso permanece prófugo.
La ASIO rastreó una “cadena de suministro” de pagos desde delincuentes locales hasta Teherán, con ayuda de inteligencia israelí y la red Cinco Ojos, que incluye a Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda. El director de la ASIO, Mike Burgess, advirtió que Irán emplea intermediarios criminales e intermediarios para operaciones encubiertas, y sugirió que otros ataques similares ocurrieron bajo dirección iraní.
El ministro de Asuntos Internos, Tony Burke, indicó que los perpetradores locales probablemente ignoraban quién los dirigía debido a las capas de intermediarios. Un importante figura criminal deportado a Irak en 2023 forma parte de indagaciones en curso. La investigación incluyó decomisos de teléfonos móviles y dispositivos digitales de sospechosos en Victoria.
El segundo ataque vinculado a Irán tuvo como objetivo el restaurante kosher Lewis’ Continental Kitchen en Sídney el 20 de octubre de 2024. Sayed Moosawi, presidente de un capítulo del club de motociclistas Nomads, presuntamente dirigió el incendio bajo el alias “James Bond” en la aplicación Signal, y ofreció pagos a asociados como Wayne Ogden, Juon Amuoi, Guy Finnegan y Craig Bantoft. Finnegan y Bantoft se declararon culpables de cargos relacionados, mientras Ogden y Amuoi enfrentan múltiples acusaciones. Moosawi, liberado bajo fianza de $2 millones, responde por dirigir un grupo criminal y accesorio de incendio provocado, con audiencia el 21 de octubre de 2024.
Australia planea designar al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica como organización terrorista, en línea con acciones de otros gobiernos occidentales. Catorce países, incluidos Reino Unido, Estados Unidos y Francia, condenaron en julio de 2025 un aumento en planes de asesinato, secuestro y acoso por servicios de inteligencia iraníes. Reino Unido reportó 20 complots vinculados a Irán interrumpidos desde 2022, y Suecia emitió advertencias similares sobre uso de intermediarios criminales para ataques violentos.
Israel reivindicó crédito por impulsar a Australia a actuar, en medio de tensiones bilaterales, con críticas del primer ministro Benjamin Netanyahu al manejo australiano del antisemitismo, lo que derivó en medidas retaliatorias como denegación de entrada a un parlamentario israelí y revocaciones de visas para representantes australianos ante la Autoridad Palestina.
Los ataques antisemitas en Australia aumentaron desde el 7 de octubre de 2023, tras el asalto transfronterizo de Hamás a Israel y la respuesta subsiguiente. La comunidad iraní en Australia expresó apoyo a la acción contra Teherán, pero teme represalias contra familiares en Irán. El ministerio de Relaciones Exteriores de Irán calificó la expulsión como asalto a la diplomacia y acusó a Albanese de debilidad. Diplomáticos australianos abandonaron Irán poco después de la medianoche tras el anuncio.
La investigación reveló que el vehículo usado en el ataque a la sinagoga, un Volkswagen Golf azul robado, sirvió como “auto comunal de crimen” en otros incidentes no políticos. Testigos reportaron golpes en una puerta antes de que lanzaran líquido inflamable y lo encendieran. La sinagoga, construida en los años 1960 por sobrevivientes del Holocausto, representa un sitio significativo para la comunidad judía ortodoxa. El incendio destruyó la estructura y artefactos históricos irremplazables.
En el contexto global, las acusaciones contra Irán se suman a tensiones tras una guerra de 12 días con Israel en junio de 2025, luego de ataques israelíes a instalaciones nucleares iraníes. Australia, al unirse a condenas internacionales, refuerza su postura contra actividades encubiertas hostiles en territorio soberano. La decisión de hacer públicas las conclusiones marca un paso inusual en el que Albanese resalta la gravedad de ataques dirigidos por un gobierno extranjero contra intereses judíos en suelo australiano.
La corte de Melbourne procesa el caso con evidencia sustancial, y la defensa de Younes Ali Younes recibirá el expediente completo en octubre. Su abogado, Mark Aouad, declinó comentarios. La policía busca al tercer involucrado, y las indagaciones continúan para desmantelar redes de financiamiento. El gobierno australiano monitorea posibles repercusiones diplomáticas y de seguridad interna.
Este caso ilustra patrones de interferencia extranjera mediante intermediarios, un método que Irán emplea para evitar responsabilidad directa. La ASIO advierte que tales operaciones persisten, y urge vigilancia en comunidades vulnerables. Australia coordina con aliados para contrarrestar amenazas similares, y evalúa sanciones adicionales contra entidades iraníes.
La expulsión diplomática interrumpe operaciones en la embajada iraní en Canberra, y Australia cierra su representación en Teherán. Esta medida afecta intercambios comerciales y culturales limitados entre ambos países. La diáspora iraní en Australia, numerosa, enfrenta dilemas de lealtad y seguridad familiar.
Las autoridades australianas resaltan que los acusados locales actuaron por incentivos financieros, sin conocimiento ideológico. La investigación, que duró meses, involucró colaboración interinstitucional e internacional.
El impacto en la comunidad judía australiana incluye mayor seguridad en sitios religiosos y llamados a legislación antiterrorista más estricta. Líderes comunitarios acogieron las acusaciones públicas como validación de preocupaciones previas sobre influencias externas en el aumento del antisemitismo.
Irán mantiene su negación y acusa a Australia de sucumbir a presiones israelíes. El desarrollo subraya fricciones geopolíticas persistentes en el Indo-Pacífico y Occidente.