El embajador francés ante la ONU, Jérôme Bonnafont, sostuvo que, “dada la magnitud y la brutalidad de la represión”, la comunidad internacional tiene la obligación de condenar la violencia ejercida contra los manifestantes iraníes y de fijar una posición clara frente a los abusos registrados.
El diplomático reiteró el llamamiento de Francia para la liberación inmediata de todas las personas detenidas arbitrariamente, la suspensión de la pena de muerte y la convocatoria urgente de una sesión especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra para abordar la situación e investigar violaciones.
El embajador adjunto británico, Archibald Young, condenó “en los términos más enérgicos posibles” la conducta iraní y rindió homenaje “al valor del pueblo iraní, en particular de las mujeres iraníes”. Londres transmitió que “Irán debe cambiar urgentemente de rumbo” o el G7 impondrá sanciones adicionales. “El mundo está observando”.
