Mehdi Mahmoudian, coguionista nominado al Oscar de “It Was Just an Accident”, quedó en libertad de una prisión iraní 17 días después de su arresto, según informaron medios locales.
Las autoridades arrestaron a Mahmoudian en Teherán poco después de que firmó una declaración que condenaba al Líder Supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y la violenta represión del régimen contra manifestantes antigubernamentales. Las informaciones señalan que salió de la prisión de Nowshahr junto con otros dos firmantes, Vida Rabbani y Abdollah Momeni.
No se conocieron más detalles inmediatos sobre los cargos presentados contra Mahmoudian. Los tres firmantes recuperaron la libertad bajo fianza, de acuerdo con los reportes difundidos en el país.
Mahmoudian figura como nominado a mejor guion original en los Premios de la Academia junto con Nader Saeivar, Shadmehr Rastin y el director Jafar Panahi. La película, un drama de venganza inspirado en el tiempo de Panahi en la cárcel, también compite a mejor película internacional como propuesta de Francia.
“Mehdi Mahmoudian, Vida Rabbani y Abdollah Momeni ejercieron pacíficamente su derecho a expresar sus opiniones, pero el régimen respondió acusándolos de ‘insultar al Líder Supremo’ y de ‘propaganda contra la República Islámica’”, afirmó Panahi en un comunicado. “Durante años, tales cargos se han utilizado como herramientas para criminalizar el pensamiento, silenciar las críticas e infundir miedo en la sociedad. Convertir un acto civil y pacífico en un caso de seguridad nacional es una clara señal de intolerancia hacia las voces independientes de los ciudadanos”.
Mahmoudian, escritor y activista político, ha estado encarcelado en múltiples ocasiones, incluida una condena de cinco años que concluyó en 2014 por cargos de “motín contra el régimen”. Panahi, quien también pasó por la cárcel y el arresto domiciliario impuesto por el régimen de la República Islámica, lo conoció por primera vez en prisión.
El mes pasado, miles de personas murieron en protestas antigubernamentales en todo Irán, y grupos de derechos humanos sostienen que la cifra real podría ascender a decenas de miles.
