En una carta enviada este jueves al secretario general de la ONU, António Guterres, Irán señaló que tratará como “objetivos legítimos” las bases, instalaciones y activos de la “fuerza hostil” en Oriente Medio si afronta una agresión militar, en medio de una presión creciente de Washington sobre su programa nuclear.
La misión permanente de Teherán ante Naciones Unidas indicó en el texto que la retórica del presidente estadounidense, Donald Trump, “apunta a un riesgo real de agresión militar” y subrayó que Irán “no desea una guerra”. Además, situó su postura dentro del derecho de legítima defensa.

(Crédito de la foto: IRGC/WANA (West Asia News Agency)/Handout via REUTERS)
El documento elevó el umbral de disuasión al extender el alcance de una eventual represalia más allá de un teatro puntual. “En caso de que sufra una agresión militar, Irán responderá de forma decisiva y proporcional”, escribió. También advirtió: “Todas las bases, instalaciones y activos de la fuerza hostil en la región constituirán objetivos legítimos”.
El texto cerró con un aviso sobre el coste político y militar de una escalada y asignó responsabilidades a Washington. “Estados Unidos asumirá plena y directa responsabilidad por cualquier consecuencia impredecible y descontrolada”, afirmó. El mensaje llegó mientras Trump elevó en público el tono de sus advertencias.

En Washington, el presidente dijo que Irán debe cerrar un acuerdo sobre su programa nuclear o “pasarán cosas realmente malas”, y marcó un plazo de “10 a 15 días”. Reiteró el ultimátum con otra frase: “De lo contrario, pasan cosas malas”, declaró. Ese endurecimiento acompañó la carta iraní.
En el Air Force One, Trump reiteró: “Lo sabrán en los próximos probablemente 10 días” y luego dijo: “Creo que eso bastaría, 10, 15 días, como máximo”. Sobre los ataques aéreos de junio, afirmó que el potencial nuclear iraní quedó “diezmado” y añadió: “Quizá tengamos que ir un paso más allá o quizá no”.

Trump vinculó la amenaza a la postura militar estadounidense en la región y a la campaña de presión sobre las capacidades iraníes. En paralelo, Washington envió portaaviones, buques de guerra y aviones de combate a Oriente Medio, un despliegue que aumentó el riesgo de fricción alrededor de bases y rutas críticas.
En el frente diplomático, negociadores iraníes y estadounidenses conversaron el martes. El canciller Abbas Araqchi afirmó que ambos acordaron “principios rectores”, mientras la Casa Blanca, mediante su portavoz Karoline Leavitt, sostuvo que persisten diferencias en algunos puntos. Un alto funcionario adelantó que Irán presentará una propuesta por escrito.

El mismo funcionario explicó que el plan buscará atender las preocupaciones de Washington. Trump describió el estado de los contactos con una frase: “Hay buenas conversaciones”. A la vez, los mensajes cruzados mantuvieron la incertidumbre sobre el punto de llegada del diálogo nuclear entre ambos gobiernos.
La tensión impulsó señales en terceros países. Rusia pidió contención ante una “escalada sin precedentes” en torno a Irán y, este jueves, una corbeta rusa se sumó a ejercicios navales iraníes previstos en el golfo de Omán, un corredor clave para el comercio energético global.

Polonia también emitió una recomendación de salida. El gobierno instó a sus ciudadanos a abandonar Irán y el primer ministro Donald Tusk alertó de que podrían quedar “solo horas” para evacuar. La advertencia reflejó el temor a un deterioro rápido del entorno de seguridad regional.
Washington planteó exigencias amplias: el fin total del enriquecimiento de uranio, el abandono de misiles balísticos de largo alcance, el cese del apoyo a grupos armados en la región y un cambio de conducta interna. Ese paquete acompañó el aumento de la presencia militar estadounidense en Oriente Medio.

Irán rechazó negociar temas fuera del expediente nuclear y calificó de “línea roja” cualquier intento de limitar su arsenal de misiles. Las autoridades iraníes mantuvieron esa posición mientras Washington sostuvo que el acuerdo debe cubrir más que el programa atómico. También rechazó debatir su apoyo a grupos armados.
Imágenes satelitales siguieron trabajos iraníes de reparación y fortificación en emplazamientos nucleares y de misiles desde el verano pasado, además de preparativos en bases estadounidenses en Oriente Medio durante el último mes. El alto funcionario estadounidense anticipó una reunión de Marco Rubio con Benjamín Netanyahu el 28 de febrero.

Con el plazo de “10 a 15 días” marcado por Trump y con maniobras navales en curso, la carta a Guterres fijó la postura de Teherán. Irán afirma que no iniciará una guerra, pero promete una respuesta “decisiva” si Washington elige la vía militar y extiende los blancos a la infraestructura de la “fuerza hostil”.
