Irán advirtió el 6 de enero que responderá de forma anticipada ante amenaza inminente, en contexto de tensiones con Israel y protestas internas.
Doctrina oficial: respuesta anticipada y límites de seguridad nacional
Teherán avisó el 6 de enero de 2026 que responderá de manera anticipada cuando identifique una amenaza inminente contra su seguridad. El Secretariado del Consejo Supremo de Defensa afirmó que la seguridad, la independencia y la integridad territorial establecen un límite que no admite vulneración. También sostuvo que cualquier agresión, o la continuidad de acciones hostiles, recibirá una respuesta proporcional, decisiva y definitiva, sin limitarse a una reacción posterior.
El texto oficial añadió que la República Islámica no se limita a reaccionar después de los hechos y que los signos claros y tangibles de amenaza forman parte de su ecuación de seguridad. En esa ecuación, la anticipación se considera legítima cuando existan indicios objetivos y demostrables. La publicación insistió en la proporcionalidad como criterio rector y en un carácter selectivo y determinante para cualquier respuesta frente a conductas hostiles verificables.
Ese mensaje encajó en la estructura institucional que se estableció tras la guerra de junio de 2025. En ese periodo, el país creó el Consejo Supremo de Defensa para coordinar planificación y capacidades. La comunicación del 6 de enero identificó al Secretariado de ese órgano como emisor del aviso y adoptó terminología que reiteró la posibilidad de un curso de acción preventivo cuando concurran indicios objetivos de peligro derivados de expresiones o actos con rasgos intervencionistas y amenazantes.

La agencia estatal detalló que expresiones clasificadas como intervencionistas o amenazantes de actores externos, si se convierten en actos, se interpretarán como hostilidad sujeta a reacción proporcional. La nota encuadró ese criterio dentro del marco de la defensa legítima y del derecho a anticipar una respuesta cuando exista inminencia y demostración. El Secretariado presentó esas premisas como parte de una doctrina que combina disuasión declarativa y capacidad operativa.
Puntos clave del aviso y del entorno estratégico inmediato
- El 6 de enero, el Secretariado del Consejo Supremo de Defensa emitió el aviso.
- La respuesta se definió como proporcional, decisiva y definitiva ante inminencia.
- El 5 de enero, Israel reportó ataques en Líbano y ordenó evacuaciones.
- Netanyahu reiteró que impedirá la reconstrucción nuclear y de misiles de Irán.
- Estados Unidos descartó señales de un ataque iraní inminente y admitió divergencias.
Señales regionales y cronología inmediata del frente norte con Israel
El 5 de enero, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron ataques contra lo que describieron como infraestructura militar de Hezbolá y Hamás en territorio libanés. Antes de esas operaciones, ordenaron evacuaciones en localidades de la Bekaa y del sur del país. Ese episodio ocurrió dentro de una tregua frágil vigente desde 2024 y elevó el riesgo de reanudación del enfrentamiento, con implicaciones para Teherán por la relación entre Hezbolá e Irán.
En Israel, mensajes del liderazgo político mantuvieron la referencia a impedir que Irán reconstruya capacidades estratégicas destruidas en 2025. Medios locales publicaron el 5 de enero declaraciones del primer ministro Benjamín Netanyahu en las que aseguró que no permitirá la reconstitución del programa nuclear ni de misiles de Irán. La cobertura incluyó la idea de consecuencias severas si Teherán persiste en esa dirección.

Evaluaciones difundidas por analistas y centros de estudios israelíes describieron un entorno con margen de acción en Líbano. Según esas fuentes, el mantenimiento de operaciones militares resultaría necesario para sostener la presión sobre rivales y evitar reconstituciones de capacidades. Ese enfoque colocó el frente norte como un eje de prioridad y alimentó percepciones de escalada que formaron parte del contexto del aviso iraní del 6 de enero.
Desde Irán, reportes sobre movimientos militares internos señalaron actividades de defensa antiaérea y misiles en varias ciudades en los días previos a la advertencia. Un balance del 5 de enero del Instituto para el Estudio de la Guerra y el Critical Threats Project registró ejercicios del Cuerpo de Guardianes de la Revolución en Teherán y Shiraz, además de lanzamientos en una provincia occidental el 30 de diciembre, y vinculó esas señales con preocupación por un conflicto renovado con Israel.
Alertas internacionales y discrepancias sobre la inminencia de ataques
Organismos de análisis internacional incluyeron la posibilidad de un choque directo entre Israel e Irán en sus alertas para 2026. Un documento publicado a finales de diciembre identificó ese eje como un área de riesgo y planteó escenarios con reanudación de ataques israelíes contra infraestructuras críticas iraníes. También contempló respuestas con alcance superior al teatro inmediato de operaciones y subrayó que el desenlace depende de decisiones políticas en Teherán y Jerusalén, además de la capacidad de contención de actores externos.
A comienzos de enero, coberturas regionales reseñaron que fuentes estadounidenses descartaron señales de inteligencia sobre un ataque iraní inminente. Esas fuentes admitieron divergencias de valoración con interlocutores israelíes respecto del alcance de la amenaza de misiles. La publicación de ese encuadre utilizó formulaciones que aludieron a temores de una nueva guerra en 2026 y reforzó el contraste entre percepciones de inminencia y lecturas prudentes de los indicios disponibles.

El contexto inmediato del aviso incluyó la situación interna. Según balances de organizaciones de derechos humanos citados por agencias internacionales, las protestas iniciadas el 28 de diciembre por el colapso del rial y el alza de precios dejaron, hasta el 6 de enero, entre 25 y 29 muertos y 1.203 detenciones, con manifestaciones en 27 de las 31 provincias. Otra estimación situó las muertes en 36 e incluyó cuatro menores. Las autoridades reconocieron dos agentes muertos y anunciaron medidas económicas de emergencia.
Durante la semana previa al comunicado, Washington elevó la dureza de sus advertencias públicas respecto de la represión de las protestas. Las réplicas diplomáticas iraníes invocaron la Carta de la ONU y denunciaron amenazas de uso de la fuerza. La Misión Permanente de Irán ante Naciones Unidas registró su posición en comunicaciones formales y reclamó la condena de declaraciones que, a su juicio, contravienen el principio de no injerencia y el artículo 2.4 del instrumento fundacional.
Antecedentes de 2025 y efectos regionales y económicos persistentes
La referencia histórica más cercana remite a la guerra de junio de 2025, que duró doce días. Israel lanzó ataques a gran escala contra infraestructuras nucleares y militares en territorio iraní con empleo de aviación, aeronaves no tripuladas y operaciones encubiertas. Despachos de agencia reportaron la muerte de mandos militares iraníes y señalaron acciones coordinadas de Estados Unidos contra objetivos del programa atómico. Teherán respondió con misiles y un alto el fuego cerró la fase de ataques directos, sin resolver discrepancias sobre límites del programa nuclear.
Esa secuencia dejó efectos económicos y de seguridad con impacto regional y en mercados internacionales. Coberturas especializadas atribuyeron a la confrontación un aumento inmediato del precio del crudo y advirtieron consecuencias para infraestructuras energéticas y rutas marítimas. Informes posteriores señalaron que, pese a los daños, las capacidades de misiles y algunos elementos del programa nuclear iraní no quedaron anulados por completo, con presión para definir arreglos de verificación y nuevas medidas de defensa en Israel y países aliados.

En el plano operativo, la cobertura internacional de mediados de 2025 describió técnicas de engaño, empleo de comandos y ataques selectivos en profundidad por parte de Israel, con el objetivo de degradar sistemas de armas y centros de decisión. Fuentes iraníes prometieron una respuesta severa. Ese conjunto de documentación funcionó como referencia para calibrar, en enero de 2026, la posibilidad de que reaparezca un esquema de ataques y represalias si los anuncios políticos y los ejercicios militares se convierten en acciones concretas.
La advertencia del Consejo Supremo de Defensa se difundió en los mismos términos en persa e inglés a través de canales oficiales. En ambas versiones, el Secretariado insistió en que la continuación de comportamientos hostiles implicará reacción y que el país considera lícito anticiparse bajo el marco de la defensa legítima cuando la amenaza sea inminente y demostrable. La publicación recordó que seguridad, independencia e integridad territorial no admiten transgresión y que la respuesta se ajustará a la proporcionalidad con carácter selectivo y determinante. La jornada del 5 al 6 de enero mostró acciones en Líbano, preparativos en Irán y mensajes de firmeza, mientras fuentes estadounidenses señalaron ausencia de señales de un ataque iraní inminente.
