El fiscal general de Irán, Mohammad Movahedi Azad, advierte que cualquiera que participe en las protestas será considerado “enemigo de Dios”, lo que conlleva la pena de muerte.
La declaración difundida por la televisión estatal iraní afirma que incluso aquellos que “ayudaron a los alborotadores” se enfrentarían a este cargo.
“Los fiscales deben preparar con cuidado y sin demora, mediante la emisión de autos de acusación, los fundamentos para el juicio y la confrontación decisiva con aquellos que, al traicionar a la nación y crear inseguridad, buscan la dominación extranjera sobre el país”, reza la declaración. “Los procedimientos deben llevarse a cabo sin clemencia, compasión ni indulgencia”.
