Araghchi afirmó en Beirut que Irán no busca una guerra, pero responderá proporcional a nuevos ataques y acepta retomar conversaciones nucleares bajo respeto mutuo.
Advertencia en Beirut y apertura a negociar sobre el programa nuclear
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró en Beirut el jueves 8 de enero que su país no busca una guerra con Israel ni con Estados Unidos. Advirtió que responderá si cualquiera de los dos lanza nuevos ataques contra territorio iraní y afirmó que Teherán “está preparado para cualquier opción”. Señaló que la respuesta será proporcional y que la última escalada evidenció la ineficacia de los ataques contra la República Islámica.
Añadió que Teherán aceptará retomar conversaciones sobre el programa nuclear con Washington si el marco se apoya en el respeto y los intereses mutuos. Recalcó que la disposición no implica una renuncia a la defensa propia frente a ataques exteriores. destacó que el canal diplomático avanzará con un enfoque “constructivo” y sin imposiciones unilaterales, premisa que su equipo considera indispensable para cualquier diálogo que produzca resultados “fructíferos” y para el trabajo con los organismos de control.
En el mismo contacto con la prensa, Araghchi sostuvo que Irán no desea una guerra y que su prioridad pasa por evitar una nueva escalada. Subrayó, no obstante, que el país actuará en defensa propia si vuelve a ser blanco de bombardeos por parte de Israel o de Estados Unidos. Indicó que cualquier ofensiva tendrá una respuesta proporcional, de acuerdo con las capacidades nacionales y con el principio de preservar la soberanía y la integridad territorial.

El ministro afirmó que el balance de la última escalada demostró la ineficacia de los ataques contra objetivos en la República Islámica. Según su lectura, esas operaciones no alcanzaron metas estratégicas y fortalecieron la posición disuasoria de Teherán. Planteó que repetir esa estrategia produciría resultados similares, por lo que instó a evitar decisiones que agraven la crisis. Aun así, reiteró que Irán responderá si se producen nuevos golpes sobre su territorio o sus instalaciones críticas.
Datos clave de la declaración y del contexto regional
- Beirut, jueves 8 de enero: Araghchi afirmó que Irán no busca una guerra.
- Anunció respuesta proporcional y dijo que el país está preparado para cualquier opción.
- Mostró disposición a retomar conversaciones nucleares bajo respeto e intereses mutuos.
- La escalada de junio de 2025 incluyó bombardeos israelíes y misiles iraníes; el 23 de junio se anunció un alto el fuego acordado.
- Misiles contra Al Udeid en Qatar fueron interceptados; no hubo víctimas ni impactos en la base.
Escalada de junio de 2025 y respuesta iraní con alto el fuego acordado
Araghchi enmarcó sus declaraciones en la coyuntura regional abierta tras la contienda de junio de 2025 entre Irán e Israel. Según el recuento de esa secuencia, Israel abrió la campaña el 13 de junio con bombardeos sobre instalaciones militares y nucleares en territorio iraní. En los días posteriores, Teherán respondió con salvas de misiles contra objetivos israelíes, dentro de una dinámica que elevó el riesgo de una extensión de la guerra hacia otros frentes sensibles.
El 23 de junio, el entonces presidente de Estados Unidos anunció que las partes habían acordado un alto el fuego que comenzaría a aplicarse de inmediato. El anuncio buscó frenar una escalada que ya había dado lugar a ataques cruzados y daños en infraestructuras estratégicas. A partir de ese entendimiento, los actores comunicaron la expectativa de una reducción de las operaciones, aunque persistieron tensiones sobre el alcance de las medidas y sobre su cumplimiento efectivo.

Durante esa escalada, Irán lanzó misiles contra la base aérea estadounidense de Al Udeid, en Qatar, en respuesta a ataques previos de Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes. Las autoridades qataríes informaron que sus defensas interceptaron los proyectiles y que la ofensiva no causó víctimas. Un funcionario estadounidense indicó, además, que ningún misil impactó en la base, detalle que rebajó el alcance inmediato del episodio sin disipar las tensiones más amplias.
En línea con los mensajes que divulgó durante la guerra de junio, Araghchi advirtió del riesgo de una extensión de la guerra hacia el golfo Pérsico si continuaban los ataques contra infraestructuras estratégicas. Vinculó las acometidas iraníes a lo que describió como agresiones contra la soberanía y la integridad territorial del país. Bajo esa premisa, defendió la legitimidad de responder ante nuevas acciones y reiteró que la disuasión busca impedir un deterioro mayor de la seguridad regional.
Proceso en Líbano y agenda de Araghchi durante la visita oficial
Su visita a Beirut coincidió con un proceso interno en Líbano para reducir el armamento de grupos no estatales y ampliar el despliegue del ejército en el sur del país, en aplicación de un acuerdo de alto el fuego que puso fin a la guerra de 2024 entre Israel y Hezbolá. Las autoridades libanesas comunicaron la finalización de una primera fase con presencia extendida en la frontera, retiro de artefactos sin detonar y sellado de túneles.
El gobierno de Israel cuestionó el ritmo del plan y expresó reparos sobre la sostenibilidad de las medidas adoptadas. Hezbolá, por su parte, condicionó cualquier paso adicional a la retirada completa de las tropas israelíes de las zonas que aún permanecen bajo ocupación. Esa diferencia de posiciones añadió incertidumbre al calendario y al alcance del despliegue estatal en la frontera sur, eje clave para estabilizar la situación y limitar nuevos incidentes armados.

En ese contexto, Araghchi llegó con una agenda que incorporó asuntos económicos y reuniones con autoridades libanesas. Según adelantaron medios locales e internacionales en la víspera, el itinerario abarcó contactos oficiales en un momento en que Beirut busca apoyo externo para consolidar el despliegue estatal en el sur y reactivar la reconstrucción posbélica. La visita pretendió sumar respaldo político a esas prioridades sin desatender el frente diplomático vinculado al expediente nuclear.
Araghchi dirige el Ministerio de Asuntos Exteriores desde agosto de 2024, tras la aprobación del gabinete propuesto por el presidente Masoud Pezeshkian. Antes de ese nombramiento, desempeñó funciones de alto nivel en el equipo negociador nuclear. En agosto de 2025 señaló que aún no existían condiciones para conversaciones “efectivas”, aunque descartó romper la cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica. Su gestión avanza bajo tensiones regionales y sanciones que afectan a la economía iraní.
