Irán trasladó en los últimos días a varios países de Oriente Próximo y su entorno la advertencia de que atacará bases militares estadounidenses situadas en sus territorios si Estados Unidos lanza una acción militar contra la República Islámica, según declaró a Reuters un alto funcionario iraní bajo condición de anonimato. El aviso se produjo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con intervenir en Irán en medio de protestas antigubernamentales extendidas por el país, y coincidió con medidas de precaución adoptadas por Washington, que empezó a retirar a parte de su personal de instalaciones militares en la región, de acuerdo con un funcionario estadounidense.
De acuerdo con ese alto funcionario iraní, Teherán comunicó el mensaje a países “desde Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos hasta Turquía”, y les pidió que impidieran que Washington atacara a Irán. Reuters informó además de contactos diplomáticos atribuidos a medios estatales iraníes: el jefe del principal órgano de seguridad del país, Ali Larijani, habló con el ministro de Exteriores de Qatar, mientras el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, mantuvo conversaciones con sus homólogos de Emiratos Árabes Unidos y Turquía. En esa secuencia, Araqchi dijo al ministro emiratí de Exteriores, el jeque Abdullah bin Zayed, que “ha prevalecido la calma” y que los iraníes están decididos a defender su soberanía y su seguridad frente a injerencias extranjeras, según la misma cobertura.
En paralelo, un funcionario estadounidense citado por Reuters señaló que Estados Unidos retiró a parte de su personal de bases clave en Oriente Próximo como “precaución” ante el aumento de la tensión regional. Tres diplomáticos indicaron a la agencia que algunas personas recibieron instrucciones de abandonar la base aérea de Al Udeid, en Qatar, antes del miércoles por la tarde, y uno de ellos describió la medida como un “cambio de postura” y no como una evacuación ordenada. Reuters añadió que no se apreciaron indicios de un movimiento a gran escala comparable al registrado en vísperas de un ataque con misiles contra Al Udeid en junio del año anterior, ejecutado como represalia tras ataques aéreos estadounidenses.
La referencia a Al Udeid se inserta en una arquitectura militar estadounidense extendida en la zona. Reuters citó la presencia regional de fuerzas estadounidenses y mencionó que Al Udeid alberga el cuartel general avanzado del Mando Central de Estados Unidos, mientras que Baréin acoge el cuartel general de la Quinta Flota de la Marina estadounidense. Un informe del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos (CRS) describe, con base en fuentes oficiales y documentos presupuestarios.
Las advertencias iraníes se produjeron mientras se desarrollaban mensajes públicos de Trump sobre Irán y de deliberaciones en Washington sobre posibles respuestas. En declaraciones a Reuters previas al 14 de enero, un funcionario estadounidense afirmó que Trump tenía previsto reunirse con asesores para abordar opciones, mientras la agencia informó de que, según The Wall Street Journal, esas alternativas incluían desde ataques militares hasta el empleo de capacidades cibernéticas, la ampliación de sanciones y apoyo a comunicaciones por internet. Trump dijo a periodistas a bordo del Air Force One que evaluaba “opciones muy firmes”, y también declaró que mantenía contactos con líderes opositores iraníes. El 12 de enero, Reuters informó de que Trump anunció que impondría un arancel del 25% a las exportaciones hacia Estados Unidos de cualquier país que haga negocios con Irán, aunque no precisó la base jurídica ni el alcance exacto de la medida.
En Teherán, la escalada exterior discurrió al mismo tiempo que el Gobierno afrontaba una ola de protestas que, según Reuters, empezó unas dos semanas antes como manifestaciones por el deterioro de las condiciones económicas y la rápida caída del valor de la moneda, y se aumentó en días posteriores. La agencia señaló que el flujo de información desde el interior del país se vio limitado por un apagón de internet, descrito también en su cobertura del 12 de enero. En cuanto al balance humano, Reuters informó el 14 de enero de que un funcionario iraní habló de más de 2.000 muertos, mientras HRANA, un grupo de derechos humanos con sede en Estados Unidos, comunicó que había verificado la muerte de 2.403 manifestantes y de 147 personas vinculadas al Gobierno, además de 18.137 detenciones.
Las autoridades iraníes atribuyeron la violencia a actores externos y endurecieron su discurso sobre el orden público. Reuters recogió declaraciones del jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Abdolrahim Mousavi, quien afirmó que Irán “nunca había afrontado este volumen de destrucción” y responsabilizó a “enemigos extranjeros”. En la misma secuencia informativa, la presidencia iraní difundió mensajes en los que el presidente Masoud Pezeshkian, cargo electo subordinado al líder supremo Alí Jamenei, dijo en una reunión del gabinete que, mientras el Gobierno conserve apoyo popular, los esfuerzos de los enemigos “no llegarán a nada”. Reuters también informó de la visita del jefe del poder judicial a una prisión donde se retiene a detenidos por las protestas, y de su llamamiento a acelerar juicios y castigos contra quienes, según dijo, “decapitaron o quemaron” personas.
En el frente de contactos con Estados Unidos, Reuters informó el 12 de enero de que Araqchi declaró a Al Jazeera que las comunicaciones entre él y el enviado especial estadounidense Steve Witkoff “continuaban” y seguían en curso, en tanto el Departamento de Estado de Estados Unidos advirtió de riesgos para sus nacionales en Irán y sugirió considerar la salida por tierra hacia Armenia o Turquía. Dos días después, el 14 de enero, el alto funcionario iraní citado por Reuters sostuvo que se habían suspendido los contactos directos entre Araqchi y Witkoff.
