Irán afirmó que “la situación está bajo control total” tras una represión con víctimas mortales en diversas provincias, y atribuyó el giro “violento y sangriento” de las protestas a una “excusa” para que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, interviniera. El ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, expuso ese mensaje ante diplomáticos en Teherán, en una comparecencia difundida por la cadena Qatarí Al Jazeera, que opera en el país pese al bloqueo nacional de internet.
Organizaciones de activistas con redes dentro y fuera de Irán situaron el número de muertos en al menos 544 y las detenciones en torno a 10.000 desde el inicio de las movilizaciones. La agencia HRANA desglosó 496 manifestantes y 48 integrantes de las fuerzas de seguridad entre las víctimas mortales. Reuters y Associated Press reportaron esas cifras, que el gobierno iraní no ha confirmado y que ambas redacciones no pudieron verificar de forma independiente.
Trump declaró el 12 de enero que él y las fuerzas armadas de Estados Unidos “están estudiando opciones muy contundentes” respecto a Irán, incluida la posibilidad de acciones militares, en el contexto de la escalada de protestas y la represión. En paralelo, el mandatario aseguró que Teherán “quiere negociar” tras sus advertencias de represalias.
El país se encuentra bajo un apagón de internet comunicado por el observatorio independiente NetBlocks y recogido por Reuters, medida que dificulta la evaluación independiente de los hechos y la circulación de vídeos ciudadanos. Amnistía Internacional calificó la desconexión generalizada como una violación grave de derechos humanos y sostuvo que ocultó abusos en el marco de la represión. La propia AP informó que, pese al bloqueo, Al Jazeera ha emitido en directo desde Teherán.
Araghchi afirmó ante el cuerpo diplomático que el repunte de la violencia “motivó” a individuos armados a atacar tanto a manifestantes como a agentes, anunció la difusión de confesiones de detenidos y aseguró que las autoridades “cazarán” a los responsables. El ministro añadió que el gobierno restablecerá la conectividad de manera gradual y sostuvo que el país está “preparado para la guerra” y, al mismo tiempo, “abierto al diálogo”.
Medios estatales y agencias afines difundieron imágenes de concentraciones progubernamentales y de zonas de Teherán con menor actividad tras las intervenciones de los cuerpos de seguridad, mientras que Fars detalló incidentes aislados en barrios de la capital y en localidades de Chaharmahal y Bakhtiari y de la región de Mashhad, que, según su versión, fueron disueltos por las fuerzas desplegadas. En paralelo, la Presidencia reiteró que adoptará medidas económicas ante el encarecimiento del coste de vida, uno de los detonantes de las manifestaciones.
En el plano militar y diplomático, el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió que, si Estados Unidos ejecuta un ataque, Irán considerará “objetivos legítimos” a bases y buques estadounidenses en la región, así como a territorio israelí. Horas antes, Araghchi había insistido en que Irán no desea la guerra, si bien respondió a las amenazas de Washington con la preparación de las fuerzas armadas. Reuters recogió también que Teherán declaró tres días de luto por miembros de la seguridad muertos en los disturbios.
Los primeros llamamientos a la protesta surgieron por el deterioro económico y la depreciación de la moneda nacional, y derivaron en marchas de alcance nacional que cuestionan a las autoridades. AP situó las movilizaciones en su tercera semana, con continuas detenciones y enfrentamientos notificados por activistas y por medios del Estado iraní. En ese marco, el presidente Trump reiteró que su gobierno evalúa “opciones muy contundentes” sobre Irán.
