Alrededor de 2.000 personas han muerto en las protestas iraníes contra el régimen, dijo a Reuters un funcionario iraní, que atribuyó las muertes de civiles y personal de seguridad a “terroristas”.
Se trata de la cifra oficial de muertos más alta confirmada hasta el momento en los disturbios que han sacudido a la República Islámica y han puesto en riesgo la estabilidad del país. Esto ocurre mientras un medio de oposición iraní sostiene que el número real de muertos asciende a unos 12.000 y cita numerosas fuentes dentro del país, aunque ese informe no puede verificarse.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó hoy su horror por el aumento de la violencia contra los manifestantes en todo Irán. “El asesinato de manifestantes pacíficos debe cesar, y calificar a los manifestantes de ‘terroristas’ para justificar la violencia contra ellos es inaceptable”, afirmó Volker Türk en un comunicado, en el que denunció la decisión de las autoridades de “infligir una fuerza brutal para reprimir demandas legítimas de cambio”.
