Las autoridades iraníes afirman que analizan “restaurar gradualmente” el acceso a internet, tras imponer hace diez días un cierre de comunicaciones sin precedentes. Organizaciones de derechos humanos sostienen que el apagón encubrió una represión violenta que causó miles de muertes durante protestas masivas extendidas por todo el país.
Las manifestaciones surgieron a finales de diciembre por la indignación frente a las penurias económicas. Con rapidez derivaron en concentraciones contra el régimen, consideradas de forma general el desafío más serio al liderazgo iraní en años recientes, por su alcance nacional, persistencia y capacidad de movilización social.
Las concentraciones se desinflaron tras una represión que grupos de derechos humanos califican de “masacre”. Las fuerzas de seguridad actuaron bajo la cobertura de un apagón de comunicaciones iniciado el 8 de enero, en paralelo al crecimiento del tamaño y la intensidad de las protestas.
Funcionarios del gobierno aseguran que volvió la calma y las escuelas reabren hoy, dado que el fin de semana iraní cae en jueves y viernes, tras una semana cerradas. Anoche, Tasnim informó que “las autoridades competentes anunciaron que el acceso a internet también sería restaurado gradualmente”, sin ofrecer detalles.
Citando a una “fuente informada” no identificada, la agencia señaló que las aplicaciones de mensajería locales “se activarán pronto” dentro de la intranet iraní. Esta mañana, AFP logró conectarse desde su oficina en Teherán, aunque la mayoría de proveedores y el internet móvil continúan cortados.
Las llamadas internacionales salientes funcionan desde el martes y los mensajes de texto regresaron ayer; antes, ambos servicios, e incluso llamadas locales, quedaron suspendidos durante días. El país sostuvo servicios esenciales mediante su intranet, con medios locales, transporte, entregas y plataformas bancarias operativas con restricciones severas vigentes.
Amnistía Internacional informó que verificó decenas de videos y testimonios recientes. El material muestra “que las fuerzas de seguridad han estado disparando implacablemente contra los manifestantes desde las calles y desde posiciones elevadas”. También describe hospitales “desbordados de heridos” en una “masacre de manifestantes”, señaló la investigadora Raha Bahreini.
