Un narcotraficante georgiano fue reclutado por Irán como parte de un complot terrorista que tenía como objetivo asesinar a un rabino azerbaiyano, según reveló un informe publicado este sábado por la mañana. El Washington Post informó que la Fuerza Quds, rama de operaciones en el extranjero del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, se reunió durante el otoño pasado con Agil Aslanov, un conocido capo del narcotráfico en Georgia, a quien contrató para llevar a cabo el asesinato.
Los agentes iraníes ofrecieron a Aslanov una suma de 200.000 dólares a cambio de ejecutar el asesinato del rabino Shenor Segal y de atacar un centro educativo no especificado. El narcotraficante reclutó a un ciudadano azerbaiyano, y juntos iniciaron labores de vigilancia sobre Segal, recopilando información detallada sobre sus movimientos y su rutina diaria.
El plan fue frustrado por los servicios de seguridad de Azerbaiyán, quienes arrestaron tanto a Aslanov como a su cómplice local en enero. Ambos fueron acusados de conspirar para perpetrar un acto terrorista, según fuentes de seguridad citadas por el Post, provenientes de Medio Oriente y países occidentales.
El Servicio de Seguridad del Estado de Azerbaiyán emitió un comunicado en el que confirmó que Aslanov había trabajado para reunir información sobre un miembro de una comunidad religiosa. La información, incluyendo la ubicación de su residencia y de su lugar de trabajo, fue enviada a un representante de una agencia de inteligencia extranjera a través de una aplicación de mensajería móvil. Aunque el comunicado no mencionó directamente al rabino Segal como objetivo, su identidad fue ampliamente difundida en los medios locales.
Al ser contactado por el Washington Post, Segal declaró que se enteró del complot únicamente después de que fue revelado por la prensa. A pesar del intento de asesinato orquestado por Teherán, afirmó que sigue sintiéndose seguro dentro del país. “Vivimos aquí en paz. Camino por las calles aquí y no hay miedo”, expresó el rabino.
El caso de Segal no es el único reciente en el que figuras religiosas judías han sido blanco de atentados. A finales del año pasado, el rabino Zvi Kogan, vinculado al movimiento Jabad y radicado en los Emiratos Árabes Unidos, fue secuestrado y asesinado. La operación tenía como objetivo trasladarlo a Omán para retenerlo como rehén. Sin embargo, al fracasar el plan inicial, Kogan fue ejecutado y su cadáver apareció días después de que se denunciara su desaparición.
Las autoridades emiratíes detuvieron a tres ciudadanos uzbekos —Olimpi Toirovich, Makhmudjon Abdurakhim y Azizbek Kamlovich— por su participación en el crimen. Todos fueron arrestados en Turquía y extraditados a Emiratos, donde fueron condenados a muerte la semana pasada. Algunos informes sugirieron que Irán también podría haber estado implicado en este caso, aunque, según reportó el medio israelí Kan, funcionarios de seguridad en Israel no tienen la certeza de que el asesinato de Kogan se realizara directamente en nombre de Teherán.
La inteligencia israelí ha documentado durante años múltiples intentos de Irán por atacar blancos israelíes y judíos en diferentes países. En enero, el Consejo de Seguridad Nacional de Israel reveló que agentes iraníes intentaron atraer a un empresario israelí a Dubái con la excusa de una entrevista laboral, en lo que resultó ser una operación encubierta.
Asimismo, en los últimos meses, Israel ha identificado numerosos intentos de agentes iraníes por reclutar a ciudadanos israelíes a través de plataformas digitales. Los fines eran variados: desde espionaje hasta recopilación de inteligencia sobre objetivos estratégicos y personalidades clave. Desde septiembre de 2024, las fuerzas de seguridad israelíes han anunciado múltiples detenciones relacionadas con personas o células que, según las acusaciones, actuaban bajo instrucciones directas de Irán. En ciertos casos, los implicados fueron engañados mediante identidades falsas y ofrecimientos de dinero; en otros, cooperaron con pleno conocimiento de que estaban sirviendo a los intereses del régimen iraní.
El uso de redes criminales y narcotraficantes como intermediarios en operaciones terroristas internacionales confirma el patrón de Teherán de subcontratar actos de violencia, especialmente cuando se trata de atacar a figuras judías o israelíes en el extranjero. El frustrado intento de asesinato del rabino Shenor Segal se suma a una creciente lista de acciones encubiertas de Irán contra objetivos vinculados a la comunidad judía global.