Irán informó el lunes que convocó a todos los embajadores de la Unión Europea acreditados en la República Islámica para presentar una protesta por la inclusión del bloque de la Guardia Revolucionaria paramilitar en la lista de grupo terrorista del bloque comunitario.
Esta decisión coincide con un momento de tensión, mientras Irán afronta la amenaza de una acción militar de Estados Unidos tras la muerte de manifestantes pacíficos y ante la posibilidad de ejecuciones masivas. El ejército estadounidense desplazó el USS Abraham Lincoln y varios destructores con misiles guiados a Oriente Medio.
Aun así, no se aclaró si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, optará por emplear la fuerza. En paralelo, países de la región iniciaron gestiones diplomáticas para evitar que se abra un nuevo conflicto en Oriente Medio y para contener una escalada que derive en guerra.
La UE incluyó a la Guardia como grupo terrorista la semana pasada por su papel en la represión de las protestas nacionales de enero, descrita como sangrienta. Esas manifestaciones dejaron miles de muertos y decenas de miles de detenidos, según los datos difundidos sobre el alcance de la violencia.
Otros países, entre ellos Estados Unidos y Canadá, ya habían designado con anterioridad a la Guardia como organización terrorista. Aunque la medida se considera en gran parte simbólica, incrementa la presión económica sobre Irán, en especial por la amplia influencia que la Guardia mantiene dentro de la economía del país.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baghaei, declaró ante periodistas que la convocatoria de embajadores comenzó el domingo y continuó hasta el lunes. Explicó que el proceso avanzó de manera escalonada, con llamados sucesivos a los representantes diplomáticos del bloque en Teherán.
“Se revisó una serie de acciones, se están preparando diversas opciones y se enviaron a los órganos de toma de decisiones correspondientes”, dijo Baghaei. “Creemos que en los próximos días se tomará una decisión sobre una acción recíproca por parte de la República Islámica de Irán frente al movimiento ilegal, irrazonable y muy erróneo de la UE”.
Ese mismo domingo, el presidente del parlamento iraní afirmó que la República Islámica considera ahora a todos los ejércitos de la Unión Europea como grupos terroristas. Para sustentar esa postura, citó una ley de 2019, con la que vinculó la respuesta institucional de Teherán a la designación adoptada por el bloque europeo.
La Guardia surgió tras la Revolución Islámica de 1979 como una fuerza creada para proteger el gobierno supervisado por clérigos chiíes y más tarde quedó incorporada a la Constitución. En paralelo a las fuerzas armadas regulares, aumentó su peso durante la guerra con Irak en los años ochenta.
Después de la guerra, afrontó la posibilidad de disolución, pero el líder supremo, ayatolá Alí Jamenei, le concedió facultades para expandirse hacia la empresa privada. Esa autorización le abrió un espacio para prosperar y consolidar su presencia, a la vez que reforzó su papel en áreas económicas y de influencia interna.
En las manifestaciones, la fuerza Basij de la Guardia habría desempeñado un papel central para sofocar las protestas, que cobraron fuerza el 8 de enero. En ese contexto, las autoridades cortaron internet y las llamadas telefónicas internacionales para el país de 85 millones de habitantes, según la descripción del desarrollo de los hechos.
Videos que salieron de Irán mediante antenas satelitales Starlink y otras vías muestran a hombres que, presuntamente, pertenecen a esas fuerzas. En las imágenes se les observa disparando y golpeando a manifestantes, en escenas atribuidas a operaciones de represión en distintos puntos del país durante las jornadas de protestas.
Se estima que miles de personas murieron durante las protestas, aunque las cifras oficiales no se han podido confirmar. La falta de datos verificables impidió precisar un balance definitivo, pese a la magnitud señalada por reportes sobre víctimas y detenidos a lo largo del movimiento.
Baghaei también declaró que un ejercicio de la Guardia en el estrecho de Ormuz, el paso angosto del golfo Pérsico por el que transita una quinta parte del petróleo comercializado, estaba “en curso de acuerdo con su calendario”. La semana pasada, Irán advirtió a los barcos sobre maniobras previstas para domingo y lunes.
Sin embargo, Teherán no reconoció que el ejercicio se estuviera realizando. En respuesta, el Mando Central del ejército estadounidense emitió una advertencia severa a Irán para que no hostigue a sus buques de guerra y aeronaves ni obstaculice a los buques comerciales que cruzan el estrecho, en medio de la tensión regional.
