Las autoridades iraníes destituyeron al director de transmisiones del canal provincial Hamoun, ubicado en Sistán-Baluchistán. La decisión se adoptó después de que el reportero Musab Rasoulizad pronunciara en vivo la consigna “Marg bar Jamenei” durante la cobertura del 47.º aniversario de la Revolución Islámica. La radiotelevisión estatal también suspendió al operador de transmisión y al supervisor de emisión, al tiempo que remitió a otros empleados a un comité disciplinario.
El incidente tuvo lugar en una transmisión en directo desde concentraciones organizadas por el Estado en la provincia sudoriental. Rasoulizad describía la asistencia de los participantes y repetía consignas que atribuyó a la multitud, entre ellas “Allahu Akbar”. Inmediatamente después pronunció “Marg bar Jamenei”, en vez de las fórmulas habituales en esos actos, como “Muerte a América” y “Muerte a Israel”.
La radiotelevisión estatal justificó las medidas por la necesidad de mantener la disciplina profesional y salvaguardar la reputación de los medios. En una comunicación interna, la dirección provincial calificó el hecho como un error en la red local y ordenó ajustes para asegurar la continuidad de la emisión y prevenir hechos similares.
Rasoulizad apareció posteriormente en un video donde ofreció disculpas por el incidente. En la grabación declaró: “un lapsus y un error que fue transmitido y se convirtió en un pretexto para los antirrevolucionarios”. La expresión reproduce la narrativa oficial que aplica a opositores y críticos del sistema.
Las concentraciones del 11 de febrero se desarrollaron tras semanas de protestas que comenzaron a finales de diciembre por el alza del costo de vida. Esas movilizaciones alcanzaron alcance nacional y registraron su punto más intenso a inicios de enero. En ese mes, organismos estatales publicaron un balance oficial de 3.117 muertos, con 2.427 clasificados como civiles y miembros de fuerzas de seguridad, mientras el resto careció de desglose equivalente en las comunicaciones públicas.
La organización Human Rights Activists News Agency, con sede en Estados Unidos, actualizó el 11 de febrero un conteo de 7.002 muertos confirmados, incluidos 6.506 registrados como manifestantes. HRANA precisó que miles de casos permanecían bajo investigación, en medio de restricciones informativas y cortes de comunicaciones que complican la verificación independiente.
En Sistán-Baluchistán, provincia con notable presencia de minorías y antecedentes de tensiones de seguridad, el episodio cobró relevancia al ocurrir en un acto público de adhesión al sistema, televisado y sometido a control editorial. La radiotelevisión estatal mantuvo las sanciones contra el personal de Hamoun y confió el caso a su procedimiento disciplinario, mientras la programación regional prosiguió con la cobertura de los actos conmemorativos.
