Las autoridades iraníes celebran en Teherán una ceremonia de conmemoración por miles de personas muertas durante las recientes protestas masivas contra el régimen, que terminaron después de una represión del Gobierno. El acto se desarrolló como un memorial oficial en la capital iraní.
El homenaje se realizó en la Gran Mezquita Mosalla Imam Khomeini y señaló el cuadragésimo día desde las muertes, de acuerdo con la tradición chií de duelo. La convocatoria reunió a asistentes que acudieron al recinto para participar en el rito conmemorativo.
En el lugar, las multitudes llevaron banderas iraníes y retratos de los muertos, mientras sonaban canciones nacionalistas. En paralelo, en el recinto se escucharon cánticos de “Muerte a América” y “Muerte a Israel”, repetidos por parte de los presentes durante el evento.
Las protestas comenzaron a finales de diciembre y luego se extendieron en manifestaciones antigubernamentales por todo el país. La movilización alcanzó su punto máximo el 8 y 9 de enero, antes de concluir tras la intervención de las fuerzas estatales en las calles.
Teherán reconoció que más de 3.000 personas murieron durante los disturbios, entre ellas integrantes de las fuerzas de seguridad y transeúntes, y atribuyó la violencia a “actos terroristas”. La versión oficial enmarca esas muertes dentro de episodios de violencia vinculados a los acontecimientos.
Organizaciones internacionales situaron el balance muy por encima. La Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, sostuvo que más de 7.000 personas fueron asesinadas, en su mayoría manifestantes, y añadió que las estimaciones del número real de muertos se cuentan por decenas de miles.
Las autoridades iraníes afirmaron que las protestas arrancaron de forma pacífica, aunque indicaron que después derivaron en “disturbios instigados desde el extranjero”. Según su relato, incluyeron asesinatos y actos de vandalismo, y el Estado atribuyó esos hechos a Estados Unidos e Israel.
En la ceremonia participaron altos funcionarios, entre ellos el primer vicepresidente Mohammad Reza Aref y el comandante de la Guardia Revolucionaria Esmail Qaani. La presencia de ambos se sumó a la de otros representantes del Estado que asistieron al memorial.
“Quienes apoyaron a los alborotadores y terroristas son criminales y enfrentarán las consecuencias”, dice Qaani, según la agencia de noticias Tasnim. La cita se difundió en el marco del acto conmemorativo y quedó incorporada a la cobertura oficial del evento.
El viernes, Irán anunció que estableció un comité de investigación para indagar en los disturbios y, al mismo tiempo, las autoridades prometieron juicios rápidos para los implicados en la violencia. La decisión se comunicó como parte de la respuesta institucional tras el fin de las protestas.
En las últimas semanas, la televisión estatal emitió lo que describió como sesiones de interrogatorio con sospechosos acusados de ataques armados contra bienes públicos y personal de seguridad. Esas emisiones se presentaron dentro de la narrativa oficial sobre los responsables de los hechos.
