Irán detuvo el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz a raíz de los ataques israelíes sobre Líbano, según informó la agencia Fars, que situó la interrupción en paralelo a la nueva ofensiva de Israel. La misma agencia añadió que, por la mañana, dos petroleros sí habían cruzado la vía después de la entrada en vigor del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos.
“Simultáneamente con los ataques de Israel al Líbano, se ha detenido el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz”, indicó Fars. Antes de ese anuncio, la marina iraní había advertido, de acuerdo con varias fuentes navieras, que destruiría a los barcos que intentaran atravesar el paso sin autorización de Teherán y que el tránsito seguía cerrado. “Cualquier embarcación que intente adentrarse en el mar … serán objetivo y destruidos”, decía el mensaje.
La situación dejó versiones enfrentadas sobre el estado de la ruta marítima. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, sostuvo que el corredor clave está abierto. En paralelo, un alto funcionario iraní implicado en conversaciones con Washington declaró a Reuters que Teherán podría permitir una reapertura limitada y controlada mañana o el viernes, antes de una reunión entre funcionarios estadounidenses e iraníes en Pakistán, lo que sugiere que el estrecho aún no está abierto por completo.
Ormuz queda entre amenazas iraníes y versiones opuestas

En medio de ese cruce, una fuente de seguridad citada por Fars, agencia vinculada al CGRI, aseguró que Irán estudia “operaciones disuasorias” contra Israel al considerar que los bombardeos sobre objetivos de Hezbolá en el Líbano violaron el alto el fuego.
El cierre del paso coincidió con una amplia ofensiva israelí sobre territorio libanés. El Ministerio de Sanidad del Líbano informó que los ataques dejaron decenas de muertos y cientos de heridos. Según las Fuerzas de Defensa de Israel, la operación movilizó a 50 cazas, que arrojaron unas 160 bombas sobre cerca de 100 objetivos en Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del país. El ejército israelí afirmó que entre los blancos había centros de mando de Hezbolá y otras infraestructuras militares, y señaló que la ofensiva recibió el nombre en clave de “Oscuridad eterna”.
Horas antes, el ministro de Defensa, israelí, Israel Katz, había asegurado que la oleada de bombardeos estuvo dirigida contra “cientos de miembros de Hezbolá”. “Cientos de miembros de Hezbolá fueron blanco de ataques sorpresa contra sus cuarteles generales en todo el Líbano, en el mayor golpe concentrado que ha sufrido Hezbolá desde la operación de los bíperes”, declaró, en alusión al ataque con explosivos en bíperes contra integrantes del grupo en 2024.
Israel intensifica su ofensiva y presiona a Hezbolá

Katz agregó que el jefe de Hezbolá, Naim Qassem, ya había sido advertido de que “Hezbolá pagaría un precio muy alto por atacar a Israel en nombre de Irán, y que también le llegaría su turno”.
Tras la ofensiva, Israel sostuvo que Hezbolá empezó a abandonar Dahiyeh, su bastión en los suburbios del sur de Beirut, y aseguró que la organización terrorista se desplaza hacia otras zonas de la capital libanesa. La teniente coronel Ella Waweya, portavoz en lengua árabe de las FDI, afirmó: “Tras las operaciones de las FDI en Dahiyeh, Hezbolá se dio cuenta de que el bastión terrorista que había establecido ya no era un lugar seguro para ellos y, por lo tanto, comenzó a retirarse”. Según la oficial, el grupo se está “reposicionando hacia el norte de Beirut y hacia zonas mixtas de la ciudad”.
Waweya también lanzó una advertencia a la población civil libanesa: “la destrucción que Hezbolá ha causado en Dahiyeh se trasladará con ellos”. A continuación, dirigió un mensaje al grupo: “Agentes terroristas de Hezbolá, no hay ningún lugar seguro para vosotros. Las FDI seguirán persiguiéndoos y actuando con gran contundencia”.
Pakistán, que medió en el alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos, Israel e Irán, sostiene que ese acuerdo incluye al Líbano, una interpretación que el primer ministro Benjamin Netanyahu ha rechazado.