Multitudes se congregaron este martes en Teherán y otras ciudades de Irán después de que las autoridades convocaran manifestaciones en todo el país para desafiar las “conspiraciones” del enemigo, según informó la televisión estatal, cuando ya han pasado más de dos semanas de guerra con Israel y Estados Unidos.
Las concentraciones tuvieron lugar en una noche que suele estar marcada por las celebraciones del Año Nuevo persa, Nowruz. En ese contexto, las autoridades parecen decididas a bloquear cualquier disidencia antigubernamental en un momento en que, por tradición, la población sale a las calles.
Desde primeras horas de la tarde, grandes grupos comenzaron a reunirse en la capital iraní y en otras ciudades del país. Las imágenes difundidas por la televisión estatal mostraron a numerosos asistentes agitando banderas de Irán.
Antes de eso, la cadena había transmitido un mensaje oficial en el que se instaba a la población a sumarse a grupos religiosos en todo el país para una “concentración popular para neutralizar las posibles conspiraciones de elementos del enemigo sionista”.
La convocatoria se produjo después de que Israel asegurara haber matado al jefe de seguridad de Irán, Ali Larijani, una versión que Teherán no ha confirmado. El llamado también coincidió con la antesala de Chaharshanbe Suri, un antiguo festival iraní de la luz y el fuego que se celebra antes de Nowruz.
Ese mismo martes, Reza Pahlavi, hijo mayor del último sha de Irán, derrocado por la revolución que dio paso a la República Islámica, pidió que las celebraciones de Chaharshanbe Suri fueran pacíficas y llamó a la población a “evite cualquier tensión, confrontación o incluso acercarse” a las fuerzas de seguridad en las calles.
Irán quedó sacudido por protestas masivas que alcanzaron su punto máximo en enero, pero el movimiento fue contenido por una represión violenta.
En una de las imágenes emitidas por la televisión estatal se vio a una gran multitud de hombres dirigida en oración en la plaza Punak, en Teherán, un lugar que en enero fue escenario de protestas multitudinarias con consignas contra la República Islámica.
Hacia las 8:00 de la noche, hora local, las principales calles de Teherán permanecían en calma, salvo por algunos vehículos que circulaban con banderas iraníes.
Aun así, en varias calles se percibía olor a fuego, mientras unos pocos fuegos artificiales estallaban sobre la ciudad y algunas personas silbaban desde las ventanas de los edificios.
