Teherán reduce su presencia militar en Yemen para evitar choques directos con EE. UU., mientras los ataques estadounidenses intensifican la presión sobre los hutíes.
Teherán ordena retirada de Yemen para evitar confrontación directa
Irán ha comenzado a retirar sus fuerzas militares de Yemen y a reducir su apoyo al grupo rebelde hutí, según reportes de The Telegraph atribuidos a un alto funcionario iraní. Esta decisión representa un giro estratégico ante los intensos ataques aéreos estadounidenses que se han multiplicado desde que Donald Trump retomó la presidencia en enero de 2025. Las autoridades iraníes justifican la retirada como una forma de evitar una escalada que podría derivar en un conflicto directo con Washington.
Desde el inicio de la guerra civil yemení en 2014, Irán ha apoyado a los hutíes con armamento, entrenamiento y financiamiento, en un esfuerzo por contrarrestar la influencia regional de Arabia Saudita y Estados Unidos. Aunque Teherán siempre negó su implicación directa, las incautaciones de armas iraníes en el mar Rojo y los informes de inteligencia occidentales han confirmado su respaldo activo, consolidando la percepción de los hutíes como parte del “Eje de la Resistencia” que incluye a Hezbolá y milicias en Irak.
Los ataques aéreos estadounidenses se intensificaron en marzo de 2025 tras el incremento de ataques hutíes contra embarcaciones en el mar Rojo, lo que provocó graves alteraciones en el comercio global. En respuesta, Trump ordenó el despliegue de bombarderos B-2 y el uso de misiles de precisión para destruir infraestructura militar hutí, incluyendo centros de mando, plataformas de lanzamiento y depósitos de armas.
Esta ofensiva ha elevado el riesgo para personal militar iraní desplegado, en su mayoría miembros de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria. Teherán teme que una baja iraní provocada por bombardeos estadounidenses obligue a una represalia que desemboque en un conflicto de mayor escala.
EE. UU. incrementa presión militar en medio de amenazas regionales
Los bombardeos liderados por EE. UU. buscan frenar la capacidad ofensiva de los hutíes, quienes han justificado sus ataques alegando solidaridad con los palestinos en Gaza. Desde octubre de 2023, los hutíes han lanzado misiles y drones contra buques comerciales y militares, causando la muerte de cuatro marinos y el hundimiento de dos embarcaciones.
El presidente Trump advirtió en su red social Truth Social el 15 de marzo de 2025 que aplicaría una “fuerza letal abrumadora” y responsabilizó a Irán de las acciones de sus aliados. El Pentágono confirmó la realización de más de 300 incursiones aéreas contra blancos hutíes en lo que va del año, causando numerosas bajas, incluidos civiles, según datos del Ministerio de Salud hutí.
Datos clave sobre la ofensiva aérea y sus consecuencias estratégicas
- Desde marzo de 2025: EE. UU. ha realizado más de 300 bombardeos contra hutíes.
- 15 de marzo: Trump prometió represalias si Irán no controla a sus aliados.
- 4 marinos muertos y dos buques hundidos por ataques hutíes en el mar Rojo.
- Incremento de costos logísticos globales tras desvío de rutas comerciales.
La retirada iraní apunta a reducir el riesgo de una confrontación directa en un contexto de alta tensión. Los funcionarios iraníes consultados señalan que el objetivo actual de Teherán es fortalecer su posición interna y concentrar recursos ante posibles enfrentamientos con Estados Unidos o Israel.
Esta estrategia se enmarca dentro de una política de contención frente a la campaña de “máxima presión” renovada por la administración Trump, que ha reimpuesto sanciones económicas y ha amenazado con acciones militares si Irán continúa enriqueciendo uranio a niveles cercanos al grado armamentístico.
Irán ajusta prioridades ante amenazas externas y presiones internas
Las tensiones bilaterales han aumentado desde el retorno de Trump, quien en 2018 se retiró del acuerdo nuclear (JCPOA) y en 2020 autorizó el ataque contra Qassem Soleimani. En marzo de 2025, Trump envió una carta al líder supremo Ali Jamenei para retomar negociaciones, pero fue rechazada por el canciller Abbas Araghchi, quien afirmó que Irán no cederá bajo amenazas.
Paralelamente, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) informó en febrero de 2025 que Irán ha acelerado el enriquecimiento de uranio a niveles del 60%, generando alarma internacional. Esta situación aumenta la posibilidad de un choque directo con potencias occidentales si no se logra una solución diplomática en los próximos meses.
Frente a este panorama, Irán ha comenzado a desvincularse de sus proxies regionales. Según la fuente citada por The Telegraph, “ya no se discuten los grupos apoyados anteriormente”, en alusión a un cambio de enfoque centrado en la defensa nacional y la contención directa de amenazas existenciales.
Esta reorientación también busca evitar que una crisis local, como en Yemen, escale hasta afectar la supervivencia estratégica del régimen. El retiro táctico en Yemen no implica un abandono completo, sino una reducción del riesgo de represalias militares estadounidenses con consecuencias regionales mayores.
Repercusiones regionales y posibles escenarios tras la retirada iraní
La salida de Irán representa un golpe potencial para los hutíes, cuya capacidad militar depende en gran medida del respaldo técnico y logístico iraní. Si bien han resistido durante años los ataques de la coalición saudita, su posición podría debilitarse sin el apoyo de Teherán. Algunos expertos, como el Grupo Eurasia, advierten que los hutíes podrían intensificar ataques contra Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos en represalia, aunque su margen de acción es incierto sin respaldo externo.
En el ámbito diplomático, Israel podría considerar la retirada iraní como una victoria parcial, aunque continuará presionando para que se actúe contra el programa nuclear iraní. Por su parte, Arabia Saudita, que lidera desde 2015 la coalición contra los hutíes, podría aprovechar la oportunidad para explorar una solución negociada al conflicto yemení.
Mientras tanto, los hutíes han prometido responder con “escalada por escalada”. El 17 de marzo de 2025, su portavoz militar Yahya Saree anunció un ataque con 18 drones y misiles contra el portaaviones USS Harry S. Truman, señal de que el grupo aún conserva capacidad ofensiva pese a la presión internacional.
Estos hechos subrayan la fragilidad de la estructura regional de alianzas de Irán en un contexto de crecientes desafíos internos y externos. La decisión de reducir su exposición en Yemen podría replicarse en otros escenarios si se mantiene la presión militar y económica sobre Teherán.
la guerra en Yemen entra en una nueva etapa de incertidumbre
La retirada iraní marca un cambio sustancial en la dinámica de la guerra en Yemen, con implicaciones que van más allá del territorio yemení. A corto plazo, la debilitación de los hutíes podría generar un nuevo equilibrio de poder en la región, pero también plantea riesgos de una intensificación de los enfrentamientos.
Para Teherán, la salida representa un reajuste táctico, no una rendición. La administración Trump ha creado un entorno donde cualquier presencia militar iraní en zonas de conflicto es vulnerable. Esta nueva realidad ha obligado a Irán a replantear su estrategia exterior, enfocándose en amenazas existenciales como la presión nuclear o una posible guerra con Israel o EE. UU.
Las consecuencias de esta decisión dependerán de la evolución de las acciones de los hutíes, la respuesta de la coalición saudita, la postura de Washington y el nivel de compromiso internacional para frenar una escalada mayor. Por ahora, la guerra en Yemen ha entrado en una fase crítica y volátil, con actores que reevalúan sus posiciones ante una región marcada por la violencia y la incertidumbre.