Irán difundió imágenes públicas de Jamenei para proyectar estabilidad tras disturbios y advirtió a Estados Unidos e Israel contra cualquier acción militar inminente.
Imágenes de Jamenei en público para proyectar control político interno
Irán intentó mostrar estabilidad después de semanas de disturbios y de temores sobre un ataque militar estadounidense. Con ese objetivo, difundió imágenes poco habituales del líder supremo, Alí Jamenei, en un acto público, mientras distintos funcionarios lanzaron advertencias a Estados Unidos e Israel frente a cualquier acción militar. La puesta en escena buscó despejar dudas internas y externas en medio de una escalada que atravesó protestas, rumores y mayores despliegues en la región.
Los medios iraníes publicaron fotografías que lo ubicaron en oraciones dentro del mausoleo de Ruhollah Khomeini, fundador de la República Islámica, para conmemorar cuarenta y siete años desde la Revolución Islámica. Fue la primera aparición fuera de escena desde el inicio de las protestas. Diversos sectores interpretaron las imágenes como un intento de refutar versiones de la oposición que lo trasladaron a un búnker subterráneo por temor a un eventual ataque de Estados Unidos.
Según esas afirmaciones, el líder supremo optó por un traslado subterráneo debido al riesgo de una ofensiva estadounidense. La difusión oficial buscó desmontar esa narrativa y negar cualquier señal de vulnerabilidad en la cúpula. Al presentarlo en un acto religioso solemne, el relato estatal unió simbolismo político y memoria de la revolución, con el propósito de reforzar la continuidad del poder y de enviar un mensaje de normalidad institucional después de días de tensión y protesta.

El material apareció en un contexto de tensiones en ascenso y de versiones que hablaron sobre un ataque inminente. Las autoridades iraníes buscaron así colocar la narrativa en clave de serenidad, continuidad y capacidad de respuesta. La secuencia incluyó la liturgia en el mausoleo y la referencia a la efeméride revolucionaria, con el fin de atar presente y pasado. En paralelo, portavoces del Estado elevaron el tono frente a Washington y a Israel.
Claves del operativo comunicacional y del contexto militar
- Fotografías de Jamenei en el mausoleo de Ruhollah Khomeini por el aniversario cuarenta y siete.
- Primeras imágenes públicas desde el inicio de las protestas nacionales.
- Advertencias oficiales a Estados Unidos e Israel contra cualquier acción militar.
- Rumores opositores sobre un traslado de Jamenei a un búnker subterráneo.
- Escalada regional tras despliegues de Washington en el Golfo Pérsico.
Advertencias de Hatami y alerta máxima ante despliegues de Washington
El jefe del ejército iraní, Amir Hatami, lanzó una advertencia directa a Estados Unidos e Israel contra cualquier ataque. Aseguró que las fuerzas del país se hallaron en máxima alerta ante los fuertes despliegues militares de Washington en el Golfo. Reiteró, además, que la capacidad nuclear nacional no admitió eliminación. Sus declaraciones buscaron disuadir una intervención externa y perfilar una postura de firmeza defensiva frente a la presión internacional y a la crisis interna.
Hatami habló después de que Donald Trump afirmara que esperaba un acuerdo de Teherán para evitar ataques estadounidenses. “Si el enemigo comete un error, sin duda pondrá en peligro su propia seguridad, la seguridad de la región y la seguridad del régimen sionista”, dijo, según la agencia oficial IRNA. El mensaje combinó advertencia regional y disuasión, con énfasis en costos para adversarios y en la capacidad de respuesta iraní frente a eventuales agresiones.

Además, Hatami señaló que las fuerzas armadas se hallaron en plena preparación defensiva y militar. Washington envió un grupo de ataque naval a Oriente Medio con el portaaviones USS Abraham Lincoln, y Trump amenazó con una intervención militar después de una represión mortal contra dos semanas de protestas antigubernamentales. El cruce de mensajes elevó la percepción de riesgo en el Golfo y alimentó cálculos sobre una confrontación abierta de efectos regionales imprevisibles.
Ese despliegue alimentó temores de una confrontación directa con Irán. Teherán avisó que respondería con ataques con misiles contra bases, buques y aliados de Estados Unidos, en particular Israel, si recibía un golpe. El viernes, Trump afirmó que preveía una búsqueda iraní de un acuerdo sobre los programas nuclear y de misiles. El intercambio mantuvo los incentivos de negociación en la agenda, aunque bajo la sombra de una posible escalada militar.
Conversaciones nucleares, ataques previos y límites sobre misiles de Irán

El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, aseguró que Teherán se mostró listo para conversaciones nucleares. Al mismo tiempo, afirmó que los misiles y la defensa quedaron fuera de toda negociación. El anuncio fijó una línea roja para cualquier diálogo con Washington y con otros actores, con el objetivo de preservar capacidades consideradas esenciales por el Estado iraní tras la crisis y las protestas. Ratificó que no existirían concesiones en esos ámbitos.
Según el relato oficial, Estados Unidos ejecutó ataques contra sitios nucleares iraníes clave en junio, en el marco de una incorporación breve a la guerra de doce días de Israel contra su rival regional. Esos golpes, junto con operaciones israelíes contra instalaciones militares en todo el país, reabrieron el debate sobre vulnerabilidades, costos y umbrales de escalada en el dossier nuclear y de seguridad, y causaron la muerte de altos oficiales y de científicos nucleares destacados.
Pese a ese escenario, Hatami sostuvo que la tecnología nuclear de Irán no admitió eliminación, incluso si científicos e hijos de la nación resultaran martirizados. El argumento insistió en una resiliencia basada en conocimiento acumulado y en redes técnicas distribuidas. Con ese énfasis, el gobierno buscó responder a presiones externas y a daños previos, y reafirmar que la capacidad clave seguiría disponible pese a pérdidas humanas y a ataques contra infraestructura.
Araghchi remarcó que los misiles y la defensa quedaron fuera de cualquier mesa. La fórmula delimitó el alcance de conversaciones posibles sobre el programa nuclear. En paralelo, el registro reciente incluyó acciones ofensivas contra objetivos iraníes y una guerra de doce días en el entorno regional, además de ataques israelíes contra instalaciones militares con víctimas en la cúpula. Así, el capítulo nuclear quedó atado a límites declarados y a hechos que marcaron el debate.
Ejercicio del CGRI en Ormuz, designaciones y protestas con saldo mortal

El Comando Central de Estados Unidos informó que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica realizaría un ejercicio naval de fuego real de dos días en el estrecho de Ormuz, paso clave para el tránsito de suministros energéticos globales. En un comunicado, el CENTCOM advirtió a la fuerza iraní contra cualquier conducta insegura o poco profesional cerca de unidades estadounidenses. La señal elevó la atención sobre rutas estratégicas y riesgos de incidentes en el estrecho.
Estados Unidos designó al CGRI como organización terrorista en 2019, y la Unión Europea siguió esa decisión el jueves. La medida provocó reacciones airadas en Teherán y promesas de reciprocidad. En paralelo, el país vivió un ciclo de protestas que comenzó el veintiocho de diciembre por el aumento del costo de la vida y derivó en un movimiento antigubernamental más amplio, con epicentro en reclamos económicos y sociales amplificados por la crisis.
El ciclo alcanzó su punto máximo el ocho y el nueve de enero y luego perdió fuerza tras una represión sangrienta. El Consejo de Seguridad Nacional de Irán informó la semana pasada un total de tres mil ciento diecisiete personas muertas, mientras el medio opositor Iran International elevó la cifra a más de treinta y seis mil. La discrepancia ilustró la magnitud del choque y la opacidad sobre el saldo real.
Las protestas comenzaron a finales de diciembre por una crisis económica con inflación desbordada y encarecimiento. Durante dos semanas, la movilización derivó en un movimiento antigubernamental más amplio con expresiones en múltiples ciudades. Tras la represión, el país retornó a una calma relativa, con focos de tensión por el deterioro del poder adquisitivo y la respuesta estatal, que dejó víctimas numerosas y detenciones de estudiantes menores de dieciocho años, según autoridades parlamentarias.
Pezeshkian acusa injerencia externa y pide atender quejas sociales

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reiteró que fuerzas externas intervinieron en los disturbios. Afirmó que líderes estadounidenses, israelíes y europeos aprovecharon los problemas económicos, incitaron desórdenes y dotaron a la población de herramientas para desgarrar la nación durante las protestas recientes. Sostuvo que la estrategia buscó provocar, crear división y suministrar recursos, con la intención de fragmentar la sociedad y de llevar a la gente a las calles para debilitar al Estado.
Según su exposición, ese impulso externo pretendió desgarrar el país, sembrar conflicto y odio entre la gente y crear división. “Todo el mundo sabe que el asunto no fue solo una protesta social”, afirmó. Aun así, pidió a su gobierno atender las quejas públicas surgidas tras las manifestaciones y actuar con justicia, con el fin de restablecer confianza e integrar demandas sin renunciar al orden. Aseguró que, con justicia y derechos, ningún poder paraliza una nación.
Irán admitió por primera vez la presencia de niños entre los detenidos durante la represión, según The New York Times. El vicepresidente de la comisión parlamentaria de educación, Farshad Ebrahimpour, señaló que un número de estudiantes menores de dieciocho años resultó arrestado. Grupos de derechos estimaron que al menos trescientos niños y adolescentes siguen bajo custodia. El dato añadió presión política y abrió interrogantes sobre el tratamiento de los casos y la tutela legal.
En su mensaje televisado, Pezeshkian pidió trabajar con el pueblo y para el pueblo y servir a la gente tanto como fuera posible. Afirmó que, si el gobierno actuaba con justicia, el pueblo lo vería y lo aceptaría. Sostuvo que, en esas condiciones de equidad y derechos, ningún poder podría paralizar a un gobierno, a una sociedad o a una nación que se guiara por la justicia y de modo equitativo.
