Iran International informó que Alí Jamenei se trasladó a un refugio subterráneo en Teherán ante el aumento del riesgo de un ataque de Estados Unidos.
El reporte sobre un refugio subterráneo y el rol de Masoud Jamenei
En la tarde del 24 de enero de 2026, con Washington en despliegue militar hacia Oriente Próximo y Teherán con advertencias de represalia, Iran International publicó que Alí Jamenei se trasladó a un refugio subterráneo en Teherán por un “aumento del riesgo” de un eventual ataque estadounidense. El medio, con sede fuera de Irán y alineación opositora, describió una instalación fortificada con túneles interconectados, sin aportar confirmación independiente ni una identificación directa de las fuentes atribuidas al entorno gubernamental.
Según el canal, mientras Jamenei permanece bajo resguardo, su tercer hijo, Masoud Jamenei, asumió la gestión cotidiana de la oficina del líder y actuó como principal vía de comunicación con ramas ejecutivas del Gobierno, conforme a “dos fuentes cercanas al Gobierno”. El detalle añade una pieza políticamente sensible porque sugiere continuidad operativa en un momento de crisis, aunque carece de corroboración pública de autoridades iraníes y no cuenta con verificación independiente sobre el terreno.
La afirmación apareció después de una secuencia de hechos verificables que elevó el nivel de alerta interna en Irán desde finales de diciembre. Las protestas iniciaron el 28 de diciembre de 2025 y se asociaron al deterioro económico, con referencias recurrentes a la inflación, la depreciación de la moneda y el malestar social. Luego se documentó una represión severa, con uso de fuerza letal, detenciones masivas y restricciones de comunicación amplias dentro del país.

Las cifras de víctimas mostraron discrepancias notables por la falta de acceso independiente y por cortes de internet. HRANA difundió conteos por encima de cinco mil muertos, mientras otras organizaciones ofrecieron umbrales distintos; Associated Press informó después un balance “verificado” de 3.919 muertes atribuido a HRANA. El Gobierno iraní presentó su primer balance oficial con 3.117 muertos, según comunicados citados, y expertos de Naciones Unidas señalaron que un apagón redujo la conectividad nacional a niveles mínimos.
Hechos clave y cifras contrastadas del periodo
- 28 de diciembre de 2025: inicio de protestas vinculadas al deterioro económico.
- HRANA reportó más de cinco mil muertos; AP citó 3.919 “verificados”.
- Gobierno de Irán informó 3.117 muertos en su primer balance oficial.
- 15 de enero: sanciones del Tesoro de EE. UU. a responsables y redes financieras.
- 22–24 de enero: advertencias públicas de Trump y aviso iraní de “guerra total”.
Sanciones de Estados Unidos y movimientos militares ante la crisis
La reacción estadounidense a la secuencia protesta–represión incluyó un endurecimiento de sanciones y una retórica vinculada de modo explícito a la violencia interna. El 15 de enero, el Departamento del Tesoro anunció medidas contra responsables considerados planificadores principales y sostuvo que fuerzas de seguridad dispararon munición real desde el inicio de las protestas; además, señaló ataques en instalaciones médicas, identificó al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y detalló sanciones contra redes financieras del petróleo y la petroquímica.
En esa misma línea, Reuters recogió el 22 de enero declaraciones del presidente Donald Trump sobre una “armada” en ruta hacia Irán y nuevas advertencias a Teherán para que no matara manifestantes ni reactivara aspectos de su programa nuclear. La administración aumentó así el tono político frente a la represión interna y asoció el reposicionamiento militar con señales públicas de disuasión orientadas a frenar acciones atribuidas a las autoridades iraníes.

Associated Press describió el despliegue del grupo de ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln y de buques escolta, junto con aeronaves, como refuerzo en Oriente Próximo ante tensiones con Irán. Como respuesta, funcionarios iraníes elevaron las advertencias. Reuters informó el 24 de enero que un alto cargo afirmó que cualquier ataque, sin importar escala, equivaldría a “guerra total”. Días antes, una comisión parlamentaria citada por ISNA planteó que un ataque contra Jamenei desencadenaría una declaración de yihad.
Bajo esas condiciones —movimientos militares, sanciones, amenazas cruzadas y una crisis interna con restricciones informativas— surgió el informe de Iran International sobre el presunto refugio subterráneo. La publicación no cuenta con confirmación pública de autoridades iraníes ni con verificación independiente, y atribuye la información a fuentes no identificadas “cercanas al Gobierno”. La verificación resulta difícil por la opacidad de los dispositivos de seguridad del líder supremo y por el control estatal de la información, con cortes de internet señalados por organismos internacionales.
Señales públicas, antecedentes de resguardo y límites de verificación
El sistema informativo estatal aportó señales que acotan la cuestión de la presencia pública de Jamenei. Reuters informó el 9 de enero que la televisión estatal anunció un discurso del líder sobre “acciones terroristas” en plena continuidad de las protestas. Además, imágenes difundidas por su entorno y reutilizadas por medios situaron a Jamenei en un acto en Teherán el 17 de enero, fecha citada en despachos que recogieron advertencias de “guerra” o “yihad” ante un ataque contra él.
Existen antecedentes de traslados a ubicaciones seguras en coyunturas de máxima tensión. En septiembre de 2024, Reuters informó, con cita de fuentes, que Jamenei fue llevado a un “lugar seguro” dentro de Irán tras un episodio regional vinculado a ataques israelíes y a la muerte de un dirigente aliado en Líbano. En junio de 2025, Iran International publicó que Jamenei y su familia fueron llevados a un búnker en Lavizan, horas después de ataques sobre la capital, según “dos fuentes informadas” dentro de Irán.

(photo credit: REUTERS/LEONHARD FOEGER)
La versión oficial iraní priorizó negar la premisa de vulnerabilidad. Medios del sur de Asia informaron el 24 de enero declaraciones atribuidas al cónsul general en Mumbai: afirmó que Jamenei no estaba escondido en un búnker y que seguía con reuniones por videoconferencia y otros medios, y calificó la cuestión como un rumor. Se trata de un mensaje diplomático fuera del país, relevante como negación atribuible, aunque insuficiente para establecer ubicación precisa del líder.
El deterioro de los canales de inspección nuclear añadió presión. En Davos, el 20 de enero, Rafael Grossi declaró a Reuters que el estancamiento sobre inspecciones no podía prolongarse y que la agencia no verificó durante meses parte del material enriquecido al 60%, ni inspeccionó tres instalaciones clave bombardeadas en 2025, a la espera de un informe iraní. Esa dimensión nutrió las “líneas rojas” estadounidenses y el discurso iraní sobre soberanía, y reforzó percepciones de riesgo inmediato en Teherán.
Balance provisional y límites de prueba sobre el paradero del líder
A 24 de enero de 2026, lo documentado con mayor solidez quedó en la concatenación de hechos: una ola de protestas iniciada el 28 de diciembre, una represión con balances de muertos muy divergentes y señalamientos internacionales por abusos, sanciones recientes del Gobierno de Estados Unidos contra responsables de seguridad y redes financieras, y un reposicionamiento militar hacia Oriente Próximo acompañado de advertencias públicas del presidente Donald Trump.
Bajo esas condiciones, el informe de Iran International sobre un búnker en Teherán y el rol operativo atribuido a Masoud Jamenei aportó información procedente de una fuente opositora que no admite verificación independiente con los datos públicos disponibles. La negación atribuida al cónsul general en Mumbai tampoco ofreció evidencia material sobre la ubicación del líder, aunque introdujo una versión oficial que rechazó la premisa de ocultamiento y buscó neutralizar el relato de la oposición.

El estado factual depende de la coexistencia entre señales públicas de actividad del aparato estatal —discursos, imágenes y comunicados— y reportes de seguridad sin confirmación. La opacidad estructural que rodea los dispositivos del líder supremo, sumada a los apagones de internet descritos por expertos de Naciones Unidas, dificulta cualquier contraste inmediato. Así, la duda sobre el paradero específico prevalece frente a indicios parciales y a narrativas en conflicto emitidas desde esferas oficiales y opositoras.
Con la disputa nuclear aún estancada y con inspecciones limitadas por el OIEA, la interpretación en Teherán asocia el movimiento de fuerzas a un riesgo inmediato. Esa lectura convive con la presión internacional por abusos internos y con sanciones financieras en curso. El cuadro resultante mantiene altos los incentivos para medidas extraordinarias de resguardo, al tiempo que restringe la posibilidad de pruebas concluyentes sobre la ubicación de Jamenei en el periodo descrito.
