Delegaciones de Estados Unidos e Irán llegaron hoy, sábado, a la capital de Pakistán, Islamabad, para mantener conversaciones cuyo objetivo es poner fin a la guerra entre ambas partes, que ya lleva seis semanas, durante el alto el fuego acordado por dos semanas.
Según una fuente de alto rango de la Casa Blanca, Estados Unidos e Irán están celebrando conversaciones directas cara a cara, con mediación paquistaní. En la práctica, se trata de los contactos más cercanos entre las partes desde la Revolución Islámica en Irán en 1979, tras la cual se rompieron las relaciones oficiales entre ambos países.
Según esa misma fuente, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, encabeza la delegación estadounidense junto con los asesores presidenciales Steve Witkoff y Jared Kushner. La delegación estadounidense ampliada incluye también al Dr. Andrew Baker, viceasesor de Seguridad Nacional del presidente, así como a Michael Vance, asesor especial del vicepresidente para asuntos de Asia.
Una fuente paquistaní dijo a Reuters que las conversaciones se están llevando a cabo de forma directa, y que la parte paquistaní está representada por el comandante del ejército, Asim Munir.
Paralelamente a las informaciones sobre el desarrollo de las conversaciones, un alto funcionario iraní dijo a Reuters que Estados Unidos accedió a desbloquear activos iraníes retenidos en bancos de Qatar y de otros países, y describió ese paso como una señal de la “seriedad” estadounidense de cara al inicio de las negociaciones. En cambio, una fuente de la Casa Blanca negó esos detalles.
En medio de los reportes sobre las conversaciones de Vance con el primer ministro Sharif, la agencia Reuters informa que la delegación iraní presentó su lista de exigencias y continuó con consultas internas. Como parte de esas exigencias, la delegación iraní trazó una línea roja en todo lo relacionado con el estrecho de Ormuz, el pago de compensaciones por los daños de la guerra, el desbloqueo y la liberación de todos los activos congelados y un alto el fuego que incluya a toda la región.
La delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente J. D. Vance y con la participación del enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, aterrizó esta mañana en Pakistán. La delegación iraní, encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, había llegado un día antes.
No obstante, Irán puso en duda la propia celebración de las conversaciones y dejó claro que no aceptará iniciarlas sin el cumplimiento previo de compromisos anteriores por parte de Washington, entre ellos la liberación de activos iraníes y un alto el fuego en el Líbano. En Teherán subrayan que, para ellos, el frente libanés es una parte inseparable del arreglo, a diferencia de la postura de Israel y Estados Unidos.
Al mismo tiempo, The Wall Street Journal informa que, según la inteligencia estadounidense, a Irán todavía le quedan miles de misiles balísticos, que podrían ser utilizados con facilidad una vez que se recuperen lanzadores de emplazamientos subterráneos. También surgió que, según las estimaciones, Irán aprovechará el período de alto el fuego para reconstruir su sistema de misiles.
Qalibaf afirmó que Washington se comprometió anteriormente a liberar activos iraníes y a propiciar un alto el fuego en el Líbano, y dejó claro que, sin el cumplimiento de esos compromisos, las conversaciones no comenzarán. En cambio, Estados Unidos e Israel precisaron que el frente libanés no forma parte de los entendimientos con Irán.
El vicepresidente Vance dijo, de camino a Pakistán, que espera un resultado positivo, pero advirtió: “Si intentan jugarnos una mala pasada, descubrirán que el equipo negociador no tendrá paciencia con eso”. Trump también se refirió a los contactos y escribió que “los iraníes no tienen cartas”, y añadió que la única razón por la que siguen en escena es para negociar.
En el trasfondo de las conversaciones, funcionarios paquistaníes mantuvieron contactos preliminares con equipos de ambas partes, que incluyen a decenas de expertos en seguridad, economía y política. Una fuente conocedora de los detalles señaló que ambas partes recibieron la instrucción de “cerrar un acuerdo o levantarse e irse”, y que no existe presión de tiempo.
Al mismo tiempo, Islamabad fue sometida a un cierre sin precedentes, con el despliegue de miles de efectivos de seguridad de cara a las conversaciones.
Trump anunció a comienzos de esta semana un alto el fuego de dos semanas, que llevó a la suspensión de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, pero no puso fin al bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Teherán, una medida que provocó alteraciones excepcionales en el suministro energético mundial.
Irán sigue exigiendo el levantamiento de las sanciones y el reconocimiento de su control sobre el estrecho, donde busca cobrar derechos de paso, una medida que podría alterar de forma drástica el equilibrio de poder regional.
Además, pese a las declaraciones de Trump sobre logros militares, la guerra no ha alcanzado parte de sus objetivos centrales: Irán todavía conserva misiles y drones, así como más de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido, y el régimen en Teherán sigue estable, sin señales de colapso.