En Teherán, parlamentarios vistieron uniformes del CGRI, corearon muerte a EE. UU. e Israel, y declararon ejércitos europeos como terroristas en respuesta a designación de la UE.
Sesión plenaria en Asamblea Consultiva Islámica muestra respaldo al CGRI
En una sesión plenaria de la Asamblea Consultiva Islámica en Teherán, un grupo amplio de legisladores apareció con uniformes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica como gesto político de respaldo institucional. Desde sus escaños, encabezados por el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, corearon “¡Muerte a Estados Unidos! ¡Muerte a Israel!”. En la misma sesión, Ghalibaf afirmó que Irán pasaría a considerar a los ejércitos de los países de la Unión Europea como “grupos terroristas”, en respuesta a la decisión europea de inscribir al CGRI en su lista de terrorismo.
El acto se celebró en la fecha en que el Estado iraní conmemora el regreso del ayatolá Ruhollah Khomeini a Irán en 1979, una efeméride que suele concentrar mensajes de cohesión entre el aparato político y las estructuras de seguridad. La secuencia inmediata se había activado tres días antes. El 29 de enero de 2026, los ministros de Exteriores de la UE, reunidos en el Consejo, acordaron por unanimidad designar al CGRI como organización terrorista, una medida que durante años había estado bloqueada por diferencias internas sobre su viabilidad jurídica y sus consecuencias diplomáticas.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, anticipó la decisión en declaraciones públicas y la enmarcó como un cambio de trato: “si actúas como terrorista, debes ser tratado como terrorista”. De esta manera, situó a la Guardia en el mismo plano normativo que redes y organizaciones ya incluidas en el régimen europeo de terrorismo. La decisión se adoptó en paralelo a nuevas sanciones individuales y sectoriales, vinculadas por la UE a la represión interna en Irán y a capacidades de vigilancia y coerción asociadas a estructuras del Estado.
חברי הפרלמנט באיראן, כולל היו"ר קאליבף, עלו על מדי משמרות המהפכה כדי לעשות שופוני בישיבת מועצת השורא בטהראן, נוסף לקריאות קצובות "מוות לאמריקה! מוות לישראל" pic.twitter.com/dIEkdTw4El
— roi kais • روعي كايس • רועי קייס (@kaisos1987) February 1, 2026
En el derecho europeo, la inclusión en la lista de terrorismo no es solo una declaración política: activa un conjunto de efectos sobre fondos, activos y disponibilidad de recursos económicos dentro de la jurisdicción de los Estados miembros. La arquitectura se apoya en el sistema europeo de “medidas restrictivas” contra terrorismo y en instrumentos que prevén la congelación de fondos y la prohibición de poner recursos a disposición de personas, grupos o entidades listadas, con obligaciones para bancos y operadores que procesan pagos o custodias.
Aspectos clave de la designación y respuesta recíproca
- Decisión UE adoptada el 29 de enero de 2026 por unanimidad contra el CGRI.
- Respuesta iraní invocó Artículo 7 de Ley de Contramedidas contra designación.
- Precedente similar ocurrió en 2019 con designación estadounidense del CGRI.
- CGRI obedece directamente al Líder Supremo Alí Jamenei según Constitución.
- Fuerza Quds gestiona alianzas con actores armados en Oriente Medio.
Anuncio iraní basa reciprocidad en precedentes históricos
En términos prácticos, la etiqueta altera el entorno de cumplimiento normativo para cualquier interacción financiera o logística susceptible de interpretarse como apoyo, y desplaza el coste de riesgo hacia empresas, aseguradoras y circuitos de transporte que operan bajo regulación europea. El anuncio iraní del 1 de febrero se apoyó en una fórmula de reciprocidad ya ensayada en el pasado. Ghalibaf citó el “Artículo 7 de la Ley de Contramedidas contra la declaración del CGRI como organización terrorista” para justificar la calificación de los ejércitos europeos como “grupos terroristas” y añadió que se consideraba la expulsión de agregados militares europeos en Teherán.
Un paso que, de ejecutarse, afectaría canales de comunicación defensiva que suelen mantenerse incluso en escenarios de fricción. La misma lógica de respuesta simétrica había aparecido en abril de 2019 cuando Estados Unidos anunció la designación del CGRI como organización terrorista extranjera: entonces, legisladores iraníes también vistieron uniformes de la Guardia en el Parlamento, y el presidente iraní de la época promulgó una ley que declaraba “terroristas” a las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio.

Para entender por qué un gesto parlamentario con uniformes opera como señal estratégica, hay que volver a la razón de ser de la Guardia. El CGRI se creó tras la Revolución de 1979 como una fuerza separada del ejército regular, con mandato explícito de proteger el sistema nacido de la revolución y sus “logros”. La Constitución iraní consagra esa función y coloca a la Guardia en un esquema de obediencia directa al Líder Supremo, hoy Alí Jamenei, lo que la distingue institucionalmente de la estructura militar convencional.
Con el tiempo, el CGRI evolucionó desde una milicia ideológica hacia una organización multiservicio con ramas terrestres, navales y aeroespaciales, además de un entramado de inteligencia y fuerzas auxiliares. Esa expansión le dio al CGRI una presencia dual: control territorial y gestión de amenazas externas. En el plano interno, su brazo paramilitar, la Basij, y sus componentes de inteligencia aparecen de forma recurrente en la arquitectura de seguridad destinada a contener protestas y disidencia, una función que la UE citó en enero de 2026 como parte del motivo político para elevar el nivel de respuesta.
Rol externo y económico del CGRI en contexto regional
En la discusión pública sobre la represión, las cifras de muertos y detenidos suelen divergir entre organizaciones de derechos humanos y autoridades iraníes, pero el hecho operativo relevante para la UE fue atribuir al CGRI un papel central en el dispositivo de control y coerción que acompañó a la crisis interna. En el plano externo, la Guardia opera como herramienta de proyección regional. Su fuerza expedicionaria, la Fuerza Quds, está asociada a la gestión de alianzas y apoyos a actores armados no estatales en varios teatros de Oriente Medio.
Una práctica que, en análisis de seguridad occidentales, suele presentarse como sostén de una red de socios conocida como “Eje de Resistencia”. Ese dispositivo no es una abstracción doctrinal: se traduce en entrenamiento, transferencias de material, asesoramiento operativo y coordinación, y ha sido uno de los ejes de las sanciones y designaciones acumuladas por distintos Estados contra el CGRI y sus dirigentes. La dimensión técnico-militar que más pesa en el cálculo disuasorio es la aeroespacial.

La rama aeroespacial del CGRI concentra, según informes especializados, el control del arsenal de misiles balísticos y del programa espacial militar, que combina plataformas de lanzamiento, desarrollo de propelentes y empleo de vectores en un marco de doctrina asimétrica. En paralelo, su componente naval se ha consolidado como actor principal en el Golfo Pérsico y en el estrecho de Ormuz, con un patrón de operación basado en presencia rápida, embarcaciones ligeras y presión sobre rutas marítimas, un elemento que aparece cada vez que se elevan las tensiones con potencias occidentales.
Un escenario plausible, a la luz de esa doctrina pública y de precedentes de escalada, es que las decisiones de listado y contralista repercutan en el grado de fricción diaria en el entorno marítimo y en los protocolos de contacto militar. La influencia del CGRI no se limita a armas y despliegues. Durante décadas, el cuerpo construyó una plataforma económica propia que lo conecta con contratos, ingeniería, logística y sectores estratégicos.
Implicaciones finales de la escalada diplomática entre Irán y UE
Su conglomerado de construcción, Khatam al-Anbiya Construction Headquarters, es, según fuentes de Naciones Unidas, una entidad controlada por la Guardia con participación en proyectos civiles y militares y con presencia en obras vinculadas a instalaciones sensibles, incluido el sitio de enriquecimiento de Fordo. En el contexto del acuerdo nuclear de 2015 y su régimen de alivio de sanciones, el volumen de empresas afiliadas a ese entramado y el papel de la Guardia en el reparto de contratos de gran escala quedaron documentados, según Reuters.

Cuando la UE eleva la respuesta al nivel de terrorismo, el efecto no se limita a comandantes: se proyecta sobre redes empresariales, intermediarios y circuitos de adquisición que dependen de acceso a servicios financieros internacionales. Al cierre del 1 de febrero de 2026, los hechos verificables se alineaban en una cadena corta y densa: la UE había formalizado el 29 de enero la designación del CGRI como organización terrorista.
El Parlamento iraní respondió tres días después con uniformes en el hemiciclo, consignas de enemistad —“¡Muerte a Estados Unidos! ¡Muerte a Israel!”— y el anuncio de que los ejércitos europeos serían considerados “grupos terroristas” bajo una ley de contramedidas. En esa escena, la función del uniforme no fue decorativa: actuó como una declaración de centralidad del CGRI dentro del Estado iraní y como advertencia de que la disputa se trasladaría del terreno de las sanciones al de la relación institucional con Europa, incluidos los canales militares.
