La emisora estatal de Irán ubicó al ayatolá Alí Jamenei dentro de su recinto en pleno centro de Teherán al comienzo de las hostilidades. Asimismo, las imágenes captadas por los satélites de Airbus evidencian un impacto masivo de proyectiles sobre dicha instalación gubernamental en la capital.
El deceso del máximo dirigente en su despacho “demostró que siempre estuvo entre el pueblo y al frente de sus responsabilidades, enfrentándose a lo que los funcionarios llaman arrogancia global”, aseveró el canal nacional. A la vez, las corporaciones mediáticas del país decretaron cuarenta jornadas de duelo nacional.
La prensa oficial de la nación islámica corroboró la muerte del Líder Supremo a causa de las incursiones ejecutadas por Estados Unidos e Israel dentro del territorio iraní. Con esta proclamación gubernamental, la república islámica validó los pronunciamientos previos de los altos mandos norteamericanos e israelíes.

Previamente, el presidente estadounidense Donald Trump y un destacado representante de Israel aseguraron que Jamenei fue asesinado. Pese a esto, el régimen de Teherán se abstuvo de ratificar estos datos por horas. Así, eludió corroborar las noticias emitidas desde las capitales de Washington y Jerusalén.
Trump reivindica la operación y anuncia ofensiva prolongada
Con antelación al parte iraní, Trump comunicó la muerte del mandatario a raíz de las operaciones coordinadas con Israel contra el Estado islámico. Además, anticipó una prolongación de la campaña militar de forma “ininterrumpido” durante toda la semana o el tiempo necesario para lograr establecer la paz.
“Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, está muerto”, publicó Trump a través de la red Truth Social. En aquel instante, faltaba la corroboración de Irán. A la par, un texto emitido desde el perfil X del dirigente pretendió simular su supervivencia.
El mandatario norteamericano argumentó que la baja de Jamenei representó “justicia para el pueblo de Irán y para todos los grandes estadounidenses, y para aquellas personas de muchos países de todo el mundo [que] han sido asesinadas o mutiladas por [él] y su banda de matones sedientos de sangre”.
Varios reportes responsabilizaron a Israel por la incursión concreta contra Jamenei. Frente a ello, Trump destacó una participación fundamental de Estados Unidos mediante una labor conjunta con Jerusalén. El mandatario expuso la maniobra como un éxito colaborativo en las áreas de las fuerzas armadas y el espionaje.

Al detallar la estrategia militar, Trump redactó que el ayatolá “no pudo evitar nuestra inteligencia y nuestros sistemas de seguimiento altamente sofisticados y, trabajando estrechamente con Israel, no había nada que él o los otros líderes [que] han sido asesinados junto con él pudieran hacer”.
De igual manera, el jefe de Estado sentenció: “Esta es la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país. Estamos escuchando que muchos de sus [Guardias de la Revolución Islámica], fuerzas armadas y otras fuerzas de seguridad y policía ya no quieren luchar y buscan inmunidad contra nosotros”.
El líder de Estados Unidos exigió la capitulación de los agentes del orden iraníes a cambio de protección. En caso de una negativa, les vaticinó un desenlace fatal a corto plazo. Esta propuesta figuró como un camino seguro a fin de eludir posteriores represalias armadas sobre sus tropas.
Respecto al porvenir de las corporaciones armadas tras la muerte del dirigente supremo en el país, Trump manifestó: “Esperemos que el CGRI y la policía se fusionen pacíficamente con los patriotas iraníes y trabajen juntos como unidad para devolver al país la grandeza que merece”.

Sobre el efecto fulminante de los bombardeos hacia la república, el presidente norteamericano añadió: “Ese proceso debería comenzar pronto, ya que la muerte de Jamenéi y el país ha sido, en solo un día, completamente destruido e incluso obliterado”. Así describió el nivel del asalto sobre el terreno islámico.
A modo de conclusión, el gobernante escribió: “Sin embargo, el intenso y preciso bombardeo continuará, sin interrupciones durante toda la semana o, mientras sea necesario, para lograr nuestro objetivo de PAZ EN TODO ORIENTE MEDIO Y, DE HECHO, EN EL MUNDO!”. Esta fue la meta fijada por la Casa Blanca.
Reacciones internas y postura de la oposición en el exilio
A raíz de los pronunciamientos del presidente, varios ciudadanos de Irán tomaron las vías públicas de Teherán y otros centros urbanos a fin de festejar, acorde a los testimonios. Las aglomeraciones ocurrieron a partir de la notificación de Trump sobre cómo el ayatolá Alí Jamenei fue asesinado bajo fuego.
Diversas fuentes localizadas en el interior de Irán reportaron fiestas populares en la capital, en la localidad vecina de Karaj y en el núcleo de Isfahán. Los informantes detallaron agrupaciones de personas y demostraciones de respaldo a consecuencia del parte divulgado desde la capital de los Estados Unidos.

Diversas cintas compartidas en plataformas digitales, aún sin la comprobación inmediata de Reuters, enseñaron situaciones semejantes en zonas como Shiraz y Abdanan. El material audiovisual exhibió a automóviles con bocinazos y carteles con fotografías de los manifestantes muertos a causa de los operativos represivos del pasado mes de enero.
Reza Pahlavi, descendiente desterrado del último Sha destituido en el año 1979, festejó el aparente deceso del dirigente supremo por los embates de Estados Unidos e Israel. El político argumentó frente a su audiencia que la República Islámica “muy pronto será relegada al cubo de basura de la historia”.
De igual forma, Pahlavi complementó su visión al aseverar que cualquier tentativa de nombrar a un reemplazo de Jamenei “está condenado al fracaso desde el principio.” Mediante esta afirmación pública, el exiliado estableció su perspectiva respecto a una posible reestructuración gubernamental en Irán posterior a la certificación de la muerte.
