Irán interrumpió internet el jueves por la noche y aisló al país del exterior dejando incomunicados a 85 millones de ciudadanos iraníes.
Apagón nacional de internet y aislamiento de la población iraní entera
La teocracia iraní interrumpió el servicio de internet a las ocho de la tarde del jueves y aisló a 85 millones del exterior. El régimen aplicó el protocolo usado en protestas y guerras: cortó conexiones a la red mundial y las comunicaciones telefónicas con la diáspora en Estados Unidos, Europa y otros países. Hasta ese momento muchos accedían a aplicaciones y páginas bloqueadas mediante redes privadas virtuales pese a las sanciones por su programa nuclear.
La medida adoptada el jueves redujo al mínimo la difusión de imágenes y testimonios directos sobre manifestaciones que exigen soluciones a la grave crisis económica. Esas protestas constituyen la mayor amenaza para el régimen en mucho tiempo. La decisión también abrió la puerta a una posible represión sangrienta después de las advertencias emitidas por la administración Trump ante nuevas muertes de manifestantes, según temen activistas y familiares con parientes dentro del país.
El país permanece incomunicado y familiares en el extranjero buscan desesperadamente cualquier información. El sábado el fiscal general iraní declaró que participantes en las protestas serán tratados como “enemigos de Dios”, delito que acarrea la pena de muerte. La diáspora observa con angustia el bloqueo de comunicaciones y teme un aumento de la violencia, mientras intenta confirmar la situación de sus seres queridos sin acceso a llamadas ni mensajes confiables desde las principales ciudades.

Azam Jangravi, especialista en ciberseguridad residente en Toronto y opositora al régimen, describió una angustia indescriptible: “No comprenden nuestros sentimientos. Mis hermanos y primos saldrán a las calles”. Señaló: “Ayer cancelé todas mis reuniones. No lograba concentrarme. Pensaba constantemente en mi familia y en mis amigos”. Con la voz quebrada añadió: “Mucha gente resulta asesinada y herida por la República Islámica de Irán, y no sabemos quién”.
Datos clave sobre el apagón y las protestas en Irán
- Corte a las ocho de la tarde del jueves, con aislamiento total del exterior.
- Tercer apagón total ordenado por Teherán tras 2019 y 2022.
- Fiscal general: manifestantes como “enemigos de Dios”, con pena de muerte.
- Pérdida aproximada del 30 % de paquetes en Starlink; hasta 80 % en regiones.
- Decenas de miles de terminales Starlink estimadas y consideradas razonables por Mehdi Yahyanejad.
Antecedentes recientes de apagones y represión en 2019 y 2022 en Irán
Este apagón total constituye el tercero ordenado por Teherán. El primero ocurrió en 2019 tras protestas por el alza del precio de la gasolina subsidiada. Las autoridades mataron a más de 300 personas, según los reportes disponibles, mientras la población intentaba sortear las restricciones con herramientas limitadas. Ese precedente definió un mecanismo de control que reaparece en crisis internas, con desconexión y cierre de canales externos para impedir la circulación de evidencia sobre abusos y detenciones.

El segundo apagón se produjo en 2022 después de la muerte de Mahsa Amini bajo custodia de la policía de la moral por llevar mal puesto el hiyab. La represión duró un mes y causó más de 500 muertos. Durante esas manifestaciones los terminales Starlink facilitaron la comunicación, aunque el gobierno jamás autorizó su uso y el servicio permanecía ilegal.
Desde entonces el número de receptores en territorio iraní creció de forma significativa. Hace un año, un funcionario estimó decenas de miles de terminales Starlink en el país, y el activista Mehdi Yahyanejad, con sede en Los Ángeles, consideró razonable esa cantidad. Muchos dispositivos pertenecen a empresarios que necesitan contacto constante con el exterior por motivos laborales, además de quienes los usan para transmitir materiales sobre las protestas actuales.
“Ante la interrupción generalizada, Starlink resulta esencial para difundir esos materiales”, afirmó Yahyanejad, sobre el papel de esos terminales en la salida de videos, fotografías y reportes.
Interferencias, riesgos para usuarios de Starlink y presión internacional
Los receptores enfrentan obstáculos graves. Desde la guerra de doce días contra Israel en junio pasado, Irán perturba de forma deliberada las señales GPS, probablemente para reducir la eficacia de drones. Los terminales Starlink requieren esa señal para ubicarse y enlazarse con los satélites, de modo que la interferencia compromete la capacidad de establecer conexión estable y sostenida en barrios y regiones con mayor despliegue de seguridad a nivel nacional.

Amir Rashidi, responsable de derechos digitales en el Grupo MAAIn y especialista en Irán, registró desde el jueves una pérdida aproximada del 30 % de los paquetes enviados por dispositivos Starlink, con picos del 80 % en ciertas regiones. A su juicio, el gobierno aplica medidas más allá de la interferencia GPS, similares a lo ocurrido en Ucrania con Rusia, y podría usar inhibidores móviles como los empleados contra antenas de televisión satelital.
La Unión Internacional de Telecomunicaciones solicitó en ocasiones anteriores que Irán cese esas prácticas. Al mismo tiempo, Irán presiona ante la misma organización para que suspenda el servicio de Starlink en su territorio, lo que elevaría aún más las barreras para informar sobre violaciones de derechos y la evolución de las protestas en el interior del país.
Desde la noche del jueves gran parte de la información que sale de Irán circula mediante Starlink, ilegal. “Resulta muy peligroso utilizarlo. Si detienen a alguien, pueden ejecutarlo y alegar que trabaja para Israel o Estados Unidos”, advirtió Jangravi. La alternativa implica que el mundo reciba aún menos datos sobre los acontecimientos internos. Yahyanejad sostuvo que, sin un cambio sustancial en dos o tres días, las manifestaciones se extinguirán y cualquier apoyo debe llegar de inmediato.
