Irán rechazó la exigencia estadounidense de detener por completo el enriquecimiento de uranio durante la ronda de conversaciones indirectas celebradas el 6 de febrero de 2026 en Mascate, capital de Omán. El ministro de Asuntos Exteriores omaní, Badr al-Busaidi, medió el encuentro entre las delegaciones.
La delegación iraní, encabezada por Abbas Araghchi, participó junto al enviado especial estadounidense Steve Witkoff y Jared Kushner. Omán actuó como canal de comunicación tras un cambio previo de sede. Ambas partes dejaron la siguiente fase pendiente de decisiones en Teherán y Washington.
Araghchi calificó el intercambio como un inicio “bueno” y condicionó la continuidad de la vía diplomática a la ausencia de amenazas y presión. La parte estadounidense mantuvo su posición de prohibir la producción de material nuclear dentro de Irán y propuso ampliar el temario a misiles balísticos, apoyo a grupos armados regionales y derechos humanos internos.
La delegación iraní limitó el alcance de las negociaciones al programa nuclear y excluyó el tema de misiles del perímetro discutible. Irán defendió su derecho a enriquecer uranio en territorio nacional y rechazó la demanda de “cero enriquecimiento”. Aceptó, sin embargo, examinar parámetros como nivel, pureza y posibles esquemas de consorcio regional.
Irán planteó la necesidad de un alivio de sanciones eficiente e inmediato que incluya componentes bancarios y petroleros, además del retiro de activos militares estadounidenses de la zona cercana. Estados Unidos argumentó que el enriquecimiento doméstico abre una ruta hacia capacidades armamentísticas, posición que Teherán negó al descartar intención de militarizar el ciclo del combustible.
La Casa Blanca emitió una orden ejecutiva que autoriza aranceles de hasta 25 % sobre importaciones de países que adquieran bienes iraníes de forma directa o indirecta. La medida apunta a sectores energéticos, metálicos y petroquímicos. El mismo día se impusieron sanciones a 15 entidades y 14 buques vinculados al comercio ilícito de petróleo iraní.
El antecedente inmediato remite a junio de 2025, cuando Estados Unidos atacó objetivos nucleares iraníes tras una campaña aérea israelí de 12 días. Irán respondió con drones y misiles, y posteriormente afirmó que detuvo el enriquecimiento. La televisión estatal mostró el despliegue del misil Khorramshahr-4 en instalaciones subterráneas de la Guardia Revolucionaria.
Un día después de la reunión en Mascate, Araghchi indicó que ambas capitales consideran necesaria una próxima ronda en breve, aunque no fijaron fecha. En Doha, durante un foro internacional, el ministro iraní relacionó el expediente nuclear con asimetrías militares regionales y criticó una “doctrina de dominación” atribuida a Israel.
“El proyecto expansionista de Israel requiere que los países vecinos se vean debilitados: militar, tecnológica, económica y socialmente”, afirma Araghchi. “En el marco de este proyecto, Israel tiene libertad para ampliar su arsenal militar sin límites. Sin embargo, a otros países se les exige que se desarmen. A otros se les presiona para que reduzcan su capacidad defensiva. A otros se les castiga por sus avances científicos”, añade. “Esta es una doctrina de dominación”.
El proceso permanece sujeto a evaluación en las capitales respectivas. Omán expresó el objetivo de reanudar las conversaciones “a su debido tiempo”, sin anunciar fecha pública para la siguiente ronda.
