El director de la Organización Mundial de la Salud afirmó el jueves que el organismo de la ONU confirmó ataques recientes contra un hospital en Irán. Indicó además que varios centros sanitarios sufrieron daños durante los disturbios, con decenas de paramédicos heridos como consecuencia de los hechos.
“Estoy profundamente preocupado por múltiples informes de que el personal sanitario y las instalaciones médicas en Irán se han visto afectados por la reciente inseguridad y se les ha impedido prestar sus servicios esenciales a las personas que requieren atención”, escribió Tedros Adhanom Ghebreyesus en X, al referirse al impacto en el sistema de atención.
El responsable mencionó informes de los últimos días sobre “trabajadores de la salud agredidos, y al menos cinco médicos detenidos, mientras atendían a pacientes heridos”. En ese marco, añadió: “Pido la liberación de cualquier trabajador de la salud detenido. El personal sanitario nunca debería enfrentar intimidación”.
Las protestas comenzaron en Irán a finales de diciembre por quejas económicas, aunque derivaron en un movimiento masivo contra la República Islámica.
Organizaciones de derechos humanos acusaron a las autoridades de matar a miles durante una represión sin precedentes, que se desarrolló bajo la cobertura de un apagón de internet en curso. Por su parte, las autoridades iraníes atribuyeron la violencia a “alborotadores” instigados por Estados Unidos e Israel, según su versión oficial.
La organización estadounidense Human Rights Activists News Agency (HRANA) aseguró que confirmó la muerte de 6.373 personas y la detención de más de 40.000. Sin embargo, ONG que siguen el saldo de la represión señalaron que el apagón de internet dificultó su labor y advirtieron que el balance real probablemente supere las cifras confirmadas.
Hasta el momento, también circuló poca información sobre lo ocurrido dentro de los centros de salud. Aun así, Tedros sostuvo el jueves que la OMS confirmó “que el Hospital Jomeini, en la ciudad occidental de Ilam, fue atacado a principios de enero”, dentro del periodo de agitación.
“Se informó de violencia dentro y alrededor de la instalación tras el traslado de personas heridas al hospital”, indicó, y agregó que “los servicios médicos y los suministros se vieron interrumpidos y afectados”. Con ello, vinculó los episodios a interrupciones directas en la atención y la provisión sanitaria.
El jefe de la agencia señaló que el organismo “también confirmó que múltiples centros de salud resultaron dañados en todo Irán en las últimas semanas, incluidos 10 puestos de emergencia prehospitalaria”. Añadió que en esos puntos más de 50 paramédicos resultaron heridos y que más de 200 ambulancias sufrieron daños.
“También se informó del uso de gas lacrimógeno en el Hospital Sina de Teherán”, dijo., según los informes, ha puesto bajo tensión al sistema de salud”. En sus declaraciones, remarcó que esos reportes reflejan un escenario que incrementa la presión sobre la capacidad de respuesta sanitaria.
Tedros afirmó que era “imperativo que las instalaciones de salud estén protegidas y puedan prestar sus servicios sanitarios críticos de manera sin obstáculos”. Subrayó que “esto es fundamental para la prestación de la atención sanitaria que requieren todas las personas que necesitan servicios, especialmente en tiempos de crisis”.
Al cerrar su mensaje, reiteró: “La atención sanitaria nunca debería ser un objetivo.”
