El Pentágono afirma que Irán busca reconstituir fuerzas, mantiene abierta la posibilidad de un arma nuclear y exige mayor delegación, con verificación del OIEA limitada.
Irán en la Estrategia del Pentágono: reconstitución y opción nuclear
El 23 de enero de 2026, el Pentágono publicó una Estrategia de Defensa Nacional de 34 páginas que reordena prioridades militares. En su sección sobre Oriente Próximo, el texto afirma que Irán, pese a reveses recientes, intenta reconstituir fuerzas convencionales. Además, sostiene que Teherán mantiene abierta la posibilidad de volver a intentar obtener un arma nuclear, incluso con negativa a participar en negociaciones significativas. La formulación introduce un criterio que vincula intención política y capacidad material.
El carácter de referencia del documento resulta central por dos motivos. Sirve como guía para planificación, despliegue y asignación de recursos del aparato militar estadounidense. Además, alerta sobre una opción nuclear en un escenario que el propio Pentágono describe con debilitamiento de Teherán y degradación del llamado Eje de la Resistencia. Atribuye esa degradación a operaciones israelíes contra Hizbulá y Hamás y a una campaña estadounidense en el mar Rojo identificada como Operación ROUGH RIDER.
La valoración aparece dentro de una secuencia de hechos militares posteriores a mediados de 2025. En junio de ese año, Israel e Irán libraron una guerra aérea de doce días con participación estadounidense descrita por Reuters como breve. Durante ese episodio, ataques alcanzaron instalaciones nucleares iraníes y murieron altos mandos y científicos. En paralelo, fuentes oficiales difundieron detalles de una operación específica que el aparato documental denominó Operation Martillo de Medianoche.

Según esa descripción, el 22 de junio de 2025 intervinieron unos 125 aparatos, incluidos siete bombarderos B-2 con catorce GBU-57, además de misiles de crucero lanzados desde un submarino. El parte oficial atribuyó daños significativos a tres emplazamientos nucleares iraníes. Sin embargo, el problema nuclear no depende solo de daños materiales. La verificación internacional, señalada por el OIEA, pasó a un primer plano y condicionó la lectura de riesgos en documentos estratégicos.
Datos operativos clave de junio de 2025
- Guerra aérea de doce días entre Israel e Irán en junio de 2025, con participación estadounidense breve, según Reuters.
- Operation Martillo de Medianoche como ataque del 22 de junio de 2025 descrito por el Departamento de Guerra.
- Despliegue de unos 125 aparatos; siete B-2 emplearon catorce GBU-57 y un submarino lanzó misiles de crucero.
- Daños significativos en tres emplazamientos nucleares iraníes, según la descripción oficial.
Inspecciones del OIEA, inventarios de uranio y aumento del riesgo
A comienzos de 2026, Rafael Grossi, director del OIEA, describió ante Reuters un bloqueo de inspecciones y de rendición de cuentas en instalaciones iraníes bombardeadas. El organismo inspeccionó trece instalaciones nucleares declaradas sin impactos, pero no accedió a tres emplazamientos clave: Natanz, Fordo e Isfahán. Grossi indicó que Irán debía presentar un informe sobre el material, con referencia a 440,9 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza, un nivel cercano al uso militar.
Reuters añadió que, bajo un criterio de referencia utilizado por el OIEA, esa cantidad podría, tras un enriquecimiento adicional, alcanzar material suficiente para diez bombas. El 60% no equivale por sí solo a material para arma según el estándar habitual, aunque reduce tiempos y esfuerzo para niveles más altos. Associated Press informó en febrero de 2025 de 274,8 kilogramos al 60% y señaló que unos 42 kilogramos bastarían para una bomba.

Grossi subrayó que la verificación ocupa un lugar central. En enero de 2026 advirtió que el estancamiento no podía prolongarse y lo vinculó a obligaciones de Irán como Estado parte del Tratado de No Proliferación. El OIEA, dijo, no puede funcionar con cumplimiento a la carta. Reuters señaló al menos siete meses sin verificación del inventario de uranio altamente enriquecido, pese a una orientación de verificación mensual.
La Estrategia incorpora esa dimensión desde un enfoque político y operativo. Tras afirmar reveses para Irán, sostiene que intenta reconstituir fuerzas convencionales, deja abierta la posibilidad de un arma nuclear y describe a sus apoderados con degradación y planes de reconstrucción. En el mismo pasaje, califica a Israel como aliado modelo y plantea una oportunidad para empoderarlo más en su defensa con apoyo estadounidense crítico, aunque limitado.
Delegación de cargas, prioridades geográficas y ajustes regionales
La Estrategia insiste en delegar y limitar apoyo fuera de Oriente Próximo. Sostiene que aliados y socios deben asumir mayor proporción de la defensa colectiva, tras décadas de gasto reducido y dependencia de la protección estadounidense. En un apartado sobre el problema de la simultaneidad, el texto afirma que los socios no invirtieron adecuadamente y que, con raras excepciones, aceptaron que Estados Unidos los defendiera. Concluye: “Eso se ha acabado”, y atribuye a Trump esa exigencia.
Reuters informó de una consecuencia práctica: un papel más limitado en la disuasión de Corea del Norte. La Estrategia afirma que Corea del Sur puede asumir la responsabilidad principal con apoyo estadounidense crítico, pero más limitado. Reuters relacionó esa formulación con posibles reducciones de fuerzas en la península, donde operan unos 28.500 militares. Associated Press añadió que el documento traslada a aliados la carga frente a Rusia o Corea del Norte y reclama un cambio drástico.

El Pentágono reordena prioridades geográficas. Sitúa por delante la defensa del territorio continental y la primacía en el hemisferio occidental, incluso por encima del objetivo de contrarrestar a China como prioridad principal. Associated Press destacó que el documento reafirma ese enfoque y reprende a aliados para que tomen control de su seguridad. El texto vincula la prioridad a garantizar acceso militar y comercial a terreno clave, con menciones al canal de Panamá y Groenlandia, y a opciones contra narco-terroristas. El documento denomina ese planteamiento corolario Trump de la Doctrina Monroe.
Sobre China, la Estrategia adopta un registro distinto al de 2022. Rechaza dominarla o humillarla y propone impedir que cualquier actor, incluida China, domine a Estados Unidos o a sus aliados. Plantea una defensa de negación a lo largo de la primera cadena de islas en el Indo-Pacífico. Associated Press subrayó la ausencia de menciones a Taiwán y la falta de garantías explícitas, en línea con una transferencia de carga hacia socios regionales.
Capacidad nuclear, intención política y tensiones de la doctrina actual
En el plano material, existen hechos verificables. El acuerdo nuclear de 2015 fijó límites estrictos: inventario total no superior a 300 kilogramos de hexafluoruro de uranio al 3,67% durante quince años. Tras la retirada estadounidense del JCPOA en 2018 y el abandono gradual iraní de compromisos, el seguimiento pasó a depender del nivel de acceso del OIEA y de la evolución técnica, con hitos como la producción y acumulación de uranio enriquecido al 60%.
En cuanto a la intención, evaluaciones públicas de Estados Unidos trazan un contraste. Un documento del Servicio de Investigación del Congreso, actualizado en junio de 2025, sostiene que Irán detuvo su programa de armas nucleares a finales de 2003 y no lo reanudó. Valoraciones de 2024 y 2025 afirman que Teherán no tomó la decisión de desarrollar armas. Grossi añadió que el OIEA no tiene una prueba tangible de un plan, aunque identificó plazos acortados con más enriquecimiento.

La Estrategia no resuelve esa discrepancia. Plantea el riesgo como posibilidad política —intentar de nuevo— y lo vincula, entre otros factores, a la existencia o ausencia de negociaciones significativas. Al mismo tiempo, la imposibilidad de inspeccionar instalaciones clave, la falta de un informe iraní sobre el material y el tiempo transcurrido sin verificación alimentan una percepción de riesgo elevada en textos estratégicos.
La respuesta propuesta sigue el principio de delegación. La Estrategia busca aumentar la capacidad de socios regionales y, de forma explícita, empoderar más a Israel. Reuters informó de envíos de fuerzas y de alusiones presidenciales a una armada con objetivos de disuasión tras los ataques de junio. La tensión aparece con claridad: reducción de compromisos permanentes y, a la vez, preservación de opciones. Grossi advirtió que, sin informe y sin verificaciones, el OIEA podría declarar desconocido el paradero del material.
