Portavoz del Ejército iraní advierte que Irán responderá de inmediato a cualquier ataque estadounidense y fija como blancos bases y un portaaviones en la región.
Akraminia fija respuesta sin demora y apunta a portaaviones y bases
El 29 de enero de 2026, en la televisión estatal, el portavoz del Ejército iraní, Mohammad Akraminia, fijó una línea pública ante un eventual ataque de Estados Unidos: anunció una “respuesta decisiva de forma inmediata”. Señaló bases estadounidenses y un portaaviones como posibles objetivos, afirmó que los portaaviones presentan “graves vulnerabilidades” y sostuvo que instalaciones de Estados Unidos quedan “dentro del alcance” de misiles de medio alcance. Negó escenario con anuncio en redes “dos horas después”.
El pronunciamiento coincidió con la entrada del portaaviones USS Abraham Lincoln en el teatro de Oriente Próximo y su paso al área de responsabilidad de CENTCOM, según funcionarios citados por Reuters. En Washington, un funcionario indicó que el presidente no había tomado decisión sobre un ataque. El cruce de mensajes estableció un marco de crisis con tiempos de reacción y posibles objetivos, con la Armada de Estados Unidos en aumento y Teherán fijado en disuadir golpes.
A comienzos de enero, la estructura informativa del ejército iraní anunció el nombramiento de Akraminia como portavoz oficial por decisión del comandante, el general Amir Hatami. La nota oficial lo presentó como un cuadro con responsabilidades previas en el área político-ideológica del ejército y con funciones académicas en la universidad de mando y estado mayor. Ese detalle encuadró el mensaje del 29 de enero dentro de una estrategia institucional en una fase de tensión interna y externa.

Con una referencia directa al estilo de comunicación del presidente Donald Trump, Akraminia añadió que una operación rápida con anuncio en redes “dos horas después” no resultaría posible. La frase reforzó el principio de reacción sin intervalo y buscó desalentar cálculos de demora. En ese marco, la advertencia se presentó como pieza de disuasión destinada a elevar el coste de un ataque y a fijar que la respuesta surgiría sin ventana de espera.
Claves verificables sobre despliegues, capacidades y ubicaciones
- El USS Abraham Lincoln pasó a operar bajo el área de responsabilidad de CENTCOM, según Reuters.
- El destructor USS Delbert D. Black se sumó al dispositivo naval estadounidense en la zona.
- La Quinta Flota opera desde Naval Support Activity Bahrain; Estados Unidos usa la base aérea de Al Dhafra en Emiratos Árabes Unidos.
- El Shahab-3 posee un alcance aproximado de 1.300 km y el Sejjil alrededor de 2.000 km.
- La Unión Europea decidió incluir a la Guardia Revolucionaria en su lista de organizaciones terroristas y aplicó sanciones.
Despliegue naval de Estados Unidos y opciones en la Casa Blanca
La llegada del Abraham Lincoln no surgió como gesto aislado. A su presencia se añadió un destructor adicional, el USS Delbert D. Black, en un incremento del dispositivo hasta incluir un portaaviones, varios destructores y buques de menor porte en la zona. El Pentágono preparó el envío de cazas y sistemas de defensa antiaérea, además de ejercicios destinados a mostrar capacidad de despliegue y de sostenimiento de poder aéreo regional, según Reuters.
En paralelo, el grupo del Abraham Lincoln aportó aviación embarcada y misiles de crucero en escoltas para ampliar el abanico de opciones militares disponibles para la Casa Blanca, según AP. Washington evaluó en esos días cursos de acción que abarcaron golpes militares limitados y operaciones de mayor alcance, con atención explícita al riesgo de represalias iraníes contra fuerzas desplegadas en la región, de acuerdo con descripciones difundidas en Estados Unidos.

Las deliberaciones en Washington incluyeron escenarios con golpes limitados y operaciones más amplias, con el objetivo de presionar al sistema iraní en un momento de debilidad percibida tras las protestas, según fuentes citadas por Reuters. Sin decisión final, la Casa Blanca mantuvo abiertas varias alternativas, mientras la presencia de medios navales y aéreos crecía en el área. Ese panorama elevó la atención sobre posibles respuestas iraníes contra personal, bases y nodos logísticos desplegados en la región.
En ese contexto, la mención iraní de “alcance” se presentó como argumento central de disuasión. El énfasis aludió a la capacidad de golpear y también a la posibilidad de hacerlo sobre infraestructuras que sostienen operaciones continuas. La combinación de instalaciones fijas y personal en los países del Golfo fijó la relevancia de esa variable en los cálculos operativos de ambos lados, con el portaaviones como símbolo y con bases como objetivos potenciales.
Antecedentes, vulnerabilidad de portaaviones y mapa regional de bases
Para entender el foco en “portaaviones” y “bases”, resulta clave la cronología previa. En junio de 2025, Israel e Irán libraron una guerra aérea de doce días; Estados Unidos se sumó a ataques contra instalaciones nucleares iraníes, y esa campaña fue tratada como punto de inflexión con daños en infraestructuras críticas y un reordenamiento de riesgos regionales, según Reuters. En agosto de 2025, Teherán afirmó disposición para responder a ataques futuros, en ese marco.
Cuando el portavoz citó “misiles de medio alcance”, remitió a una capacidad documentada en fuentes abiertas. El Shahab-3 es descrito por el proyecto Missile Threat del CSIS como misil balístico de alcance medio con alcance aproximado de 1.300 km, y el Sejjil como sistema con 2.000 km. Un análisis del IISS sobre prioridades misilísticas iraníes señaló variantes más precisas y derivaciones orientadas al entorno naval y anti-radar, con menciones a Khalij Fars y a sistemas Hormuz.

La idea de “vulnerabilidades” de un portaaviones se apoya en un cálculo operativo extendido: una plataforma embarcada concentra capacidades, pero necesita escoltas, defensa antiaérea y guerra antisubmarina, y su maniobra depende del espacio marítimo disponible y de la amenaza desde costas cercanas. En esta crisis, el grupo del Abraham Lincoln incluyó destructores con misiles de ataque y de defensa, mientras la administración evaluó cursos de acción de distinto alcance con atención a la represalia iraní.
Cuando el portavoz habló de “bases”, el mapa regional ofreció concreción. La Quinta Flota y Fuerzas Navales de Estados Unidos en CENTCOM tienen sede en Bahréin, en Naval Support Activity Bahrain, y Estados Unidos mantiene posiciones relevantes en el Golfo, incluida la base aérea de Al Dhafra en Emiratos Árabes Unidos, según Reuters. Esa red de instalaciones y personal explica por qué el “alcance” funciona como argumento central de disuasión en la escalada retórica.
Sanciones europeas y posiciones regionales en medio de la crisis
El 29 de enero, la Unión Europea avanzó hacia una postura más dura: adoptó la decisión política de incluir a la Guardia Revolucionaria en la lista europea de organizaciones terroristas y vinculó el impulso a la represión de las protestas, según Reuters. La medida llegó con sanciones y con actualizaciones que precisaron castigos contra altos cargos iraníes relacionados, según el Consejo de la UE, con represión y detenciones arbitrarias en el contexto de esa respuesta estatal.
En el entorno inmediato de Irán, varios gobiernos buscaron limitar el riesgo de arrastre. Emiratos Árabes Unidos comunicó que no permitiría el uso de su espacio aéreo, territorio o aguas para acciones militares hostiles contra Irán, y Arabia Saudí transmitió una posición equivalente sobre espacio aéreo, según Reuters. Esos mensajes circularon cuando el Abraham Lincoln entró en la región y cuando la Casa Blanca dejó abiertas opciones de fuerza con impacto sobre rutas, permisos y reabastecimiento.

En el plano diplomático, estaba prevista la visita del ministro iraní Abbas Araqchi a Turquía para reunirse con homólogo Hakan Fidan, en secuencia presentada como intento de contención y exploración de mediaciones, según Reuters. En Washington, fuentes de Reuters indicaron que la Casa Blanca valoró ataques destinados a presionar al sistema iraní tras protestas, sin decisión final, mientras Teherán combinó disposición a un acuerdo nuclear “sin coerción” con advertencias de represalia inmediata si recibía un ataque.
Así, la frase de Akraminia quedó inscrita en la fotografía de finales de enero: un portaaviones dentro del área de CENTCOM, refuerzos navales añadidos, movimientos de defensa antiaérea anunciados y sanciones europeas en marcha. En ese cierre de semana, lo verificable se redujo a despliegue y advertencia: Estados Unidos amplió su presencia y mantuvo abierta la opción de ataque; Irán fijó públicamente que, si ocurría, no existiría ventana de demora.
