Un alto funcionario iraní se reunió con el presidente de Líbano en Beirut. El encuentro se produjo tras la aprobación, por parte del gabinete libanés, de una hoja de ruta con el apoyo de EE. UU. que busca desarmar a Hezbolá. El presidente libanés, Joseph Aoun, indicó que ningún grupo en Líbano tiene permitido portar armas o depender de respaldo extranjero.
Durante la reunión con Ali Larijani, secretario del máximo organismo de seguridad de Irán, Joseph Aoun se opuso a la interferencia extranjera en los asuntos internos de Líbano. Aoun expresó que el país está abierto a la cooperación con Irán, siempre que se respeten los límites de la soberanía nacional y el mutuo respeto.
Larijani declaró que la República Islámica apoya la soberanía de Líbano y no interfiere en su toma de decisiones. “Cualquier decisión tomada por el gobierno libanés en consulta con la resistencia es respetada por nosotros”, dijo Larijani, después de sostener conversaciones separadas con Nabih Berri, presidente del Parlamento, cuyo movimiento Amal es aliado de Hezbolá.
Al decir “resistencia”, Larijani se refirió a Hezbolá, un grupo musulmán chiíta. El grupo fue fundado en 1982 y se ha convertido en una fuerza dentro del país, mejor armada que el ejército libanés. Hezbolá ha combatido a Israel en repetidas ocasiones durante décadas.
Larijani afirmó que Irán no trajo ningún plan a Líbano, a diferencia de Estados Unidos. “Los que intervienen en los asuntos libaneses son los que dictan los planes y los plazos”, dijo Larijani. Recomendó que Líbano no mezcle “a sus enemigos con sus amigos: su enemigo es Israel, su amigo es la resistencia”.