Al menos 35 personas murieron durante protestas en Irán según activistas mientras las manifestaciones continúan y superan una semana con más de 1200 detenidos.
Escalada de precios y colapso cambiario como detonantes de la protesta
Al menos 29 personas murieron y 1.203 resultaron detenidas tras nueve días de protestas en Irán, con movilizaciones y paros en 257 puntos de 88 ciudades y 27 provincias. Los recuentos verificables incluyen entre las víctimas a dos integrantes de cuerpos de seguridad. El estallido tuvo un detonante inmediato en el deterioro acelerado de las condiciones de vida, después de un salto de la inflación interanual hasta el 52,6% en diciembre y un derrumbe del rial en el mercado libre.
Las marchas surgieron en los zocos de Teherán y se extendieron al resto del país a medida que la depreciación de la moneda elevó el precio de bienes básicos. La pérdida de poder adquisitivo creó presión social y reforzó las convocatorias en barrios y centros de trabajo. Las protestas combinaron concentraciones, marchas y huelgas, con adhesiones intermitentes y paros localizados que alteraron la actividad en mercados tradicionales y áreas comerciales urbanas.
Datos del Centro de Estadísticas sitúan la inflación interanual de diciembre en 52,6% y la media anual en 42,2%. En paralelo, el dólar en el mercado libre alcanzó el 5 de enero un valor cercano a 1,45 millones de riales, según series de tipo de cambio que siguen portales financieros locales. Este diferencial frente al tipo oficial evidenció la brecha entre la cotización administrativa y la referencia real que guía importaciones y precios al consumidor.

El despliegue geográfico conservó un patrón amplio. HRANA registró acciones en 27 provincias, con presencia en 88 ciudades y 257 ubicaciones, además de actividades universitarias en 17 centros. La cronología indica que, tras los primeros paros en el gran bazar capitalino, se reportaron protestas en urbes como Ilam, Hamedán, Sanandaj, Shiraz y Mashhad. A ello se sumó un aumento del ambiente de seguridad y respuestas policiales con gases lacrimógenos y munición antidisturbios.
Cifras clave al 5 de enero
- 29 muertos confirmados, con dos integrantes de fuerzas de seguridad entre las víctimas.
- 1.203 detenidos en nueve días, con presencia de estudiantes y menores.
- Protestas en 257 ubicaciones de 88 ciudades y 27 provincias, más 17 centros universitarios.
- Inflación interanual de diciembre en 52,6% y media anual en 42,2%.
- Tipo de cambio libre cerca de 1,45 millones de riales por dólar.
Muertos y focos de violencia en el oeste y suroeste del país iraní
Los episodios con víctimas mortales se concentraron en el oeste y el suroeste. En Azna, provincia de Lorestán, la agencia semioficial Fars informó de tres personas muertas y 17 heridas durante un ataque contra una comisaría. Las fuentes describieron choques intensos en zonas céntricas y un despliegue reforzado de seguridad en accesos y vías principales, con controles que restringieron movimientos y elevaron la tensión en áreas residenciales.
En el condado de Malekshahi, provincia de Ilam, reportes locales citados por balances de derechos humanos confirmaron al menos tres muertos y una docena de heridos por el uso de fuego real. Testimonios y partes médicos independientes sostuvieron la versión sobre impactos de bala y lesiones por proyectiles, con traslados a hospitales provinciales. Las cifras consolidaron un cuadro grave en la franja occidental, con afectación de poblaciones medianas y rutas interurbanas.

A los hechos anteriores se añadieron decesos verificados en Marvdasht, provincia de Fars, y en Qorveh, provincia del Kurdistán. Las agencias describieron áreas con cierres puntuales, presencia de fuerzas antidisturbios y cortes de tránsito en entornos de edificios públicos. La acumulación de incidentes mostró epicentros que cambiaron según el día, con relevos entre ciudades y una intensidad que varió por franjas horarias y por zonas periféricas.
Entre las víctimas figuran menores de edad. Organizaciones de derechos humanos documentaron la muerte de al menos tres adolescentes y la detención de decenas de menores. Los nombres confirmados incluyen a Mostafa Falahi, de 15 años, y a Rasul Kadivarian, de 17, muertos en el contexto de las manifestaciones. La secuencia replicó patrones ya observados en episodios anteriores de represión, con familias que reportaron falta de información o demoras en notificaciones oficiales.
Heridos y bajas en fuerzas estatales y balance de los choques recientes
El balance de lesionados también alcanzó a las fuerzas estatales. La agencia Fars, cercana a cuerpos de seguridad, comunicó unos 250 agentes de policía heridos desde el inicio de los disturbios. Además, reportó 45 miembros de la milicia voluntaria Basiyí lesionados. Estas cifras, recopiladas por plataformas de derechos humanos para un cuadro completo, permiten dimensionar la intensidad de los choques y la amplitud del enfrentamiento en varias ciudades.
En paralelo, fuentes oficiales señalaron la muerte de un miembro de la Basiyí, identificado como Ali Azizi, en hechos ocurridos en Kermanshah. El caso entró en los recuentos que agregan víctimas de ambos lados y reforzó la narrativa de riesgos crecientes en puntos neurálgicos. El Gobierno destacó la necesidad de preservar el orden público, mientras equipos de emergencia confirmaron traslados frecuentes tras impactos por perdigones y golpes.

Las autoridades recurrieron a munición antidisturbios, cartuchos de perdigones y gases lacrimógenos, además de detenciones puntuales en barrios y campus. Registros de campo describieron restricciones selectivas y graduales de acceso a la red. Las medidas no cortaron por completo la conectividad, aunque degradaron el servicio y dificultaron coordinación, difusión de convocatorias y envío de material audiovisual, con efectos notables en ciudades con actividad universitaria y mercados tradicionales.
En medios estatales se difundieron “confesiones” forzadas, según organizaciones de derechos humanos. En paralelo, activistas informaron un incremento de arrestos de adolescentes en localidades como Sabzevar, Yasuy y Yazd. Los listados nominales sumaron casos de estudiantes y de jóvenes trabajadores, con defensas que denunciaron interrogatorios sin asistencia letrada y traslados a centros de detención fuera de sus lugares de residencia habitual.
Detenciones, metodología de verificación y alcance territorial medido
Los listados nominales e integraciones independientes elevaron a 1.203 las personas arrestadas en nueve días, con presencia de estudiantes y menores. Los balances también registraron 64 heridos entre manifestantes, en su mayoría por perdigones o balas de goma. Estos datos se basan en verificaciones que cruzan testimonios, imágenes y partes locales, con énfasis en la trazabilidad de fuentes y en el descarte de duplicaciones en conteos regionales.
HRANA identificó concentraciones, marchas y paros en 27 provincias, con presencia en 88 ciudades y 257 ubicaciones, además de acciones universitarias en 17 centros. La cronología señaló que los primeros paros surgieron en el gran bazar de Teherán y, después, llegaron a ciudades como Ilam, Hamedán, Sanandaj, Shiraz y Mashhad. El mapa resultante mostró una red amplia, con núcleos móviles y variaciones diarias en intensidad.
A vehicle belonging to regime forces is being trampled in Sari, in Iran’s Mazandaran Province, as anti-regime protests continue across the country. pic.twitter.com/hBUoybuira
— Soran Khateri (@sorankhateri) January 6, 2026
La evolución de las cifras varía según metodología y ventana temporal. Junto al consolidado de 29 muertes en nueve días difundido por HRANA, la organización Iran Human Rights documentó al menos 19 muertos en siete provincias durante la primera semana, mientras seguía la ratificación de reportes adicionales. Estas discrepancias reflejan cortes de información distintos y no alteran el cuadro general de víctimas y extensión territorial ya descritos por las fuentes citadas.
Los observatorios de conflictividad compararon la magnitud actual con olas previas. Diversos recuentos consideraron esta la mayor movilización desde 2022, cuando la muerte de Mahsa Amini en custodia policial desató protestas a escala nacional. Las agencias internacionales describieron, no obstante, un alcance todavía inferior en intensidad al de entonces, con epicentros que cambiaron según el día y una mayor focalización en provincias occidentales.
Respuesta del Gobierno, la dirigencia y reacciones internacionales
El Ejecutivo presentó medidas económicas de urgencia. El presidente Masud Pezeshkian anunció un giro del esquema de divisas subvencionadas para importaciones hacia subvenciones directas al consumidor, con el objetivo de reducir espacios de corrupción y dirigir el apoyo a hogares vulnerables. El paquete incluyó propuestas de subida de salarios públicos, reducción de impuestos al consumo y fondos extraordinarios para amortiguar el encarecimiento de productos esenciales en un plazo inmediato.
El propio Gobierno reconoció que los precios de alimentos podrían subir de forma transitoria por el cambio de régimen. Las autoridades insistieron en que la reasignación prioriza a los hogares de menor ingreso y reduce distorsiones en cadenas de suministro. En paralelo, ministerios sectoriales prepararon ajustes presupuestarios y calendarios de implementación con la promesa de revisiones periódicas y correcciones si la presión inflacionaria persistía en segmentos sensibles.
#ICYMI: Iranian Protesters in Tehran Chant: Palestine and Gaza, Sacrifice Both for Iran,” “This Is the Year of Bloodshed, Seyyed Ali [Khamenei] Will Be Toppled”; Videos Show Security Forces Fleeing Demonstrators pic.twitter.com/JduMnn8JEQ
— MEMRI (@MEMRIReports) January 3, 2026
La dirigencia política y judicial defendió la línea de orden público. El líder supremo, Alí Jamenei, afirmó que no cederá y reclamó “poner en su lugar” a quienes califica como alborotadores. La jefatura del Poder Judicial advirtió el fin de concesiones ante actos violentos y atribuyó la agitación a injerencias exteriores. El Gobierno combinó ofrecimientos de diálogo en demandas económicas con despliegues antidisturbios allí donde se intensificaron los enfrentamientos.
El impacto internacional apareció con mensajes y gestos políticos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que acudirá en auxilio de manifestantes si fuerzas de seguridad abren fuego contra concentraciones pacíficas. La comunicación generó respuestas de alto nivel dentro de Irán y añadió un vector externo a una situación que arrancó por variables económicas internas. La reacción mostró una atención sostenida de actores internacionales a la evolución de la guerra.
