Las protestas se expanden por Irán pese a la represión y la crisis; aumentan los muertos y la participación, con cortes de internet y huelgas.
Expansión de las protestas y represión con saldo creciente de muertos
Las protestas se extendieron por Irán pese a la represión y a la crisis económica que vació bolsillos y devaluó la moneda. Multitudes ocuparon calles y avenidas con consignas contra el gobierno, y bocinas sonaron de forma continua. La ofensiva estatal no impidió el crecimiento del movimiento, que mostró más participantes y más víctimas. Diversas ciudades registraron episodios de confrontación y dispersión, seguidos por nuevas concentraciones que retomaron espacios públicos para mantener visible el malestar social.
Las movilizaciones comenzaron a finales de diciembre por el encarecimiento del costo de vida y la caída de la moneda. Desde entonces se propagaron por todo el país, con un aumento de participantes y víctimas mortales. La noche del jueves, manifestantes salieron en Teherán y en otras ciudades. Según Iran Human Rights, la represión dejó decenas de muertos atribuidos a fuerzas de seguridad, un saldo que elevó la sensación de riesgo entre quienes marcharon.
🔴הפגנות בעיר ח׳ומיין, מקום לידתו של מנהיג המהפכה האסלאמית רוחאללה ח׳ומייני🔴
— אור פיאלקוב (@orfialkov) January 8, 2026
נשבר מחסום הפחד pic.twitter.com/MKcKLLr4Zn
De acuerdo con medios locales y comunicados oficiales citados por AFP, al menos 21 personas murieron desde el inicio de las marchas, entre ellas miembros de las fuerzas de seguridad. La organización Iran Human Rights elevó la cifra total a 45. Las escenas de violencia estatal evocaron las protestas masivas de 2022 y 2023, surgidas tras la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, detenida por presunto incumplimiento del código de vestimenta impuesto a las mujeres.
Intentos policiales de disolver concentraciones no impidieron nuevas reuniones en calles y barrios, según testimonios que describieron dispersiones iniciales seguidas por retornos. En zonas del este de Mashhad, multitudes permanecieron hasta altas horas, pese a gases lacrimógenos, perdigones y escopetas. La participación creció por la convicción de alcanzar un futuro mejor a pesar del peligro, una motivación que sostiene el impulso de las marchas frente al despliegue continuo de las fuerzas de seguridad.
Datos clave sobre fechas, cifras y ciudades movilizadas
- Inicio a finales de diciembre por el alza del costo de vida y la caída de la moneda.
- Recuento de AFP: al menos 21 muertos, incluidos miembros de fuerzas de seguridad.
- Estimación de Iran Human Rights: 45 muertos en total.
- Ciudades mencionadas: Teherán, Mashhad, Kermanshah y Saqqez, con actividad intensa.
- Medidas estatales: perdigones, gas lacrimógeno, escopetas y cortes de internet.
Testimonios desde Mashhad y el alcance social del levantamiento actual

Por motivos de seguridad, un manifestante identificado como Majid usó un nombre falso y mantuvo contacto con periodistas desde fuera de Irán, al igual que otras personas consultadas sobre las marchas. El riesgo de hablar en público dentro del país motivó esa precaución. Su relato describió horas de consignas, bocinas y gas lacrimógeno que irritó ojos y dañó gargantas, un ambiente que retrató el ánimo desafiante de quienes salieron contra el gobierno.
Majid contó que la noche del miércoles protestó con cientos de personas en barrios del este de Mashhad. La policía intentó disolver a la multitud, pero los grupos se reagruparon y continuaron en las calles. Según dijo, agentes atacaron a la gente con perdigones, gas lacrimógeno y escopetas. Al inicio muchos se dispersaron, aunque después se reunieron de nuevo y permanecieron hasta altas horas, pese a la presión constante de las fuerzas desplegadas.
El propio Majid asumió que salir a la calle puede costar la vida, pero afirmó que la gente decide marchar para buscar un futuro mejor. Señaló diferencias claras frente a olas anteriores, tanto por el alcance social como por el nivel de tensión. Personas sin experiencia previa de presión estatal ahora la padecen. Mujeres de cincuenta años, recolectores de basura y comerciantes aparecieron codo a codo junto con jóvenes y mayores.
Definió el momento como la última lucha contra el gobierno, aunque admitió no tener claridad sobre el sistema que podría reemplazar a la República Islámica. Expresó el objetivo inmediato de expulsar a un poder al que calificó de sanguinario, con la convicción de que cualquier alternativa mostraría menos crueldad. Esa meta inmediata, más que un plan institucional detallado, moviliza a quienes priorizan frenar la violencia que atribuyen a las autoridades.
Crisis económica, sanciones y llamados a cambio desde varias ciudades

Las autoridades clericales, bajo el liderazgo del ayatolá Alí Jamenei, enfrentan una crisis económica agravada por años de sanciones y por la guerra de junio contra Israel. El deterioro del poder adquisitivo alimentó el hartazgo. Comerciantes y trabajadores describieron ingresos que ya no alcanzan frente a la inflación. Ese contexto económico formó el telón de fondo para llamados a un cambio profundo, expresados por manifestantes que pidieron transformaciones ante la caída de la calidad de vida.
En Kermanshah, en el oeste del país, un comerciante de 43 años cerró su tienda el jueves dentro de una huelga contra el gobierno, en una zona con actividad intensa de protestas. Aseguró haber participado en todas las movilizaciones desde 2009, cuando estallaron marchas tras unas elecciones disputadas. Subrayó que la coyuntura actual resulta distinta a la de entonces y apuntó a un empeoramiento que afecta a hogares con ocupaciones estables.
Según afirmó, la situación económica se dirige hacia un colapso total y la vida dejó de parecerse a la de años anteriores. Dijo que, por más esfuerzo laboral, la gente no logra seguir el ritmo de una inflación que atribuyó al régimen. Desde esa premisa, señaló demandas de cambio radical en Irán. Añadió un anhelo de un Irán libre y democrático, junto con un Kurdistán libre, metas que resumieron aspiraciones extendidas.
Desde Saqqez, en la provincia del Kurdistán, otro comerciante anticipó olas de protestas más intensas y más extendidas en los próximos días en ciudades kurdas, una previsión que otros ciudadanos compartieron. El señalamiento complementó testimonios que ubicaron a Kermanshah como un foco de huelgas y protestas en el oeste del país. La expectativa se apoyó en un descontento que, según residentes, alcanzó niveles máximos. Los relatos mediante mensajería y desde fuera del país mostraron cautela.
Teherán: descontento máximo, respuesta oficial y vida cotidiana tensa

Una residente de Teherán relató que, por la noche, ella y sus vecinos corearon consignas desde las ventanas, una práctica que mantuvieron durante meses en las protestas de “Mujer, Vida, Libertad” en 2022. Afirmó que el nivel de descontento ahora supera cualquier registro previo. La referencia a cantos desde edificios subrayó continuidad, pero también mayor tensión, con más hogares convertidos en espacios de protesta audible en distintos barrios de la capital.
Mientras el presidente Masoud Pezeshkian pidió contención y anunció medidas para atender quejas sociales, la residente sostuvo que solo el fin del régimen resultaría satisfactorio. Ese contraste evidenció una brecha entre anuncios oficiales y exigencias de la calle. Para sectores movilizados, cualquier respuesta limitada queda por debajo de expectativas construidas durante meses de protesta y de duelo por víctimas. Las consignas colocaron el cambio político como prioridad inmediata en la agenda pública.
Según esa voz, vivir y continuar la vida cotidiana representó una lucha central durante los últimos cuarenta y siete años después de la revolución que instauró la República Islámica. La frase resumió persistencia y desgaste acumulado. A pesar del cansancio, expresó que siguen con vida y que continuarán la lucha hasta alcanzar la libertad, un horizonte que mantiene cohesionadas a familias y vecindarios. La continuidad de ese empeño atravesó generaciones y oficios.
Otra habitante de Teherán, madre de dos hijos, envió un mensaje a un familiar en el extranjero para confirmar que estaba a salvo y advirtió fallas de conexión poco antes de un corte nacional de internet previo a las protestas del jueves. Señaló dificultades para acceder a alimentos tras varios días de marchas, con comercios que redujeron horarios y la expectativa de movilizaciones aún más grandes. Cerró con un deseo de días mejores para todos.
