Aref afirma en Teherán que Irán debe estar listo para la guerra aunque dice no buscarla y abre negociación con EE. UU. bajo garantías.
Aref pide preparación para la guerra y condiciona diálogo con EE. UU.
El 29 de enero de 2026, en Teherán, el primer vicepresidente Mohammad Reza Aref afirmó ante funcionarios del Ejecutivo que Irán debía estar preparado para un estado de guerra. Precisó que la estrategia oficial consistía en no iniciar un conflicto y responder solo si otro actor lo imponía. A la vez, sostuvo disposición a negociar con Estados Unidos, pero subordinó el diálogo a obtener “garantías”, sin detallar el contenido ni el formato de una negociación.
Ese mismo 29 de enero, en Washington, el secretario de Defensa Pete Hegseth indicó en una reunión de gabinete que las Fuerzas Armadas estaban preparadas para ejecutar cualquier decisión presidencial respecto de Irán. Expuso un criterio centrado en impedir que Teherán busque capacidad de armas nucleares. Según lo dicho, ya existía una fuerza militar considerable reunida en la región, y la Casa Blanca revisaba opciones sin comunicar una decisión final.
La semana incluyó despliegues y declaraciones. Washington desplazó a la región un grupo de combate de portaaviones encabezado por el USS Abraham Lincoln, con escolta de destructores con misiles guiados. Además, Estados Unidos anunció ejercicios aéreos para mostrar capacidad de despliegue, dispersión y sostenimiento del poder de combate. Donald Trump describió ese movimiento como una “armada” y vinculó la presión a la situación interna iraní y a la cuestión nuclear, con la advertencia de posible acción.

En su intervención, Aref mantuvo la línea oficial de no iniciar una guerra y prometió respuesta si otro actor la impone. Confirmó apertura a dialogar con Estados Unidos, aunque la supeditó a “garantías” no descritas y sin esquema de negociación definido. Ese mensaje se alineó con una semana de señales de fuerza y posiciones públicas contrapuestas, y trasladó la discusión a la gestión gubernamental ante escenarios de choque y a la necesidad declarada de preparación administrativa.
Puntos clave de fechas, despliegues y cifras verificables
- 29 de enero de 2026: Aref pidió “estado de guerra” y condicionó diálogo a “garantías” no precisadas.
- Ese día: el secretario de Defensa Pete Hegseth aseguró preparación militar para ejecutar decisiones contra Irán.
- USS Abraham Lincoln: grupo de combate desplegado con destructores y ejercicios aéreos para demostrar despliegue, dispersión y sostenimiento.
- Restricción amplia de internet desde el 8 de enero y ciclo de detenciones con traslados y procesos acelerados, según Reuters.
- HRANA reportó 5.848 muertes verificadas frente a 3.117 oficiales; la UE designó al CGRI como organización terrorista con sanciones.
Protestas, represión interna y cifras de víctimas y detenciones masivas
Como antecedente inmediato, las protestas comenzaron a finales de diciembre y se extendieron durante enero. Al inicio intervinieron factores económicos, con caída de la moneda, inflación y tensiones en el comercio urbano. Después aparecieron consignas dirigidas contra el sistema político. La represión de esas protestas se convirtió en el principal argumento de la presión estadounidense. Trump reiteró posible intervención si continuaban las muertes o si se ejecutaba a manifestantes, y la administración habló de urgencia.
Las medidas de control incluyeron una restricción amplia del acceso a internet desde el 8 de enero, con impacto directo en comercios y servicios. Continuó un ciclo de detenciones que, tras una disminución visible de las concentraciones callejeras, pasó a una operación de arrestos masivos orientada a impedir un repunte. Testimonios de activistas, abogados y personal sanitario reportaron traslados y retenciones en lugares no convencionales, procesos judiciales acelerados y familias sin información durante días, según Reuters.

Las cifras de víctimas y arrestos circularon con divergencias amplias. Según Reuters, el 26 de enero HRANA reportó 5.848 muertes “verificadas” relacionadas con los disturbios, mientras un balance oficial situó la cifra en 3.117. Una semana antes, un funcionario iraní mencionó un total “verificado” de más de 5.000, y HRANA publicó desgloses parciales y casos “bajo revisión”. En el mismo periodo se habló de decenas de miles de detenciones, con recuentos distintos según cada fuente.
En Teherán, el mensaje institucional presentó amenaza externa y operaciones de influencia. El 26 de enero, Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, afirmó que Estados Unidos intentaba romper la cohesión social antes de un ataque y describió a manifestantes como un fenómeno urbano orientado a provocar guerra civil. El portavoz Esmail Baghaei negó contactos atribuidos a Steve Witkoff y enumeró exigencias atribuidas a Washington, mientras la jefatura judicial pidió no regresar a negociar.
La guerra de junio de 2025 y su vínculo con la cuestión nuclear
La advertencia de Aref se alineó con esos mensajes desde la perspectiva de la gestión. Días antes, medios opositores difundieron que el gobierno afirmaba haber preparado un plan para administrar el país en condiciones de guerra. El 29 de enero, Aref dijo que el Ejecutivo de Masoud Pezeshkian adoptó “postura de guerra” desde el primer día y, tras la guerra de junio de 2025, aplicó un “plan económico de guerra”, sin detallar medidas en extractos difundidos.
La referencia a junio de 2025 aludió a un choque directo entre Israel e Irán que escaló en una guerra aérea de unos doce días. Se reportaron ataques israelíes contra objetivos nucleares y militares en territorio iraní y una respuesta iraní con misiles y drones. Ese ciclo concluyó con un alto el fuego anunciado por Donald Trump el 24 de junio, según Reuters.

En la fase final, Estados Unidos participó con bombardeos sobre instalaciones nucleares iraníes. Los ataques alcanzaron Fordo, Natanz e Isfahan, y el debate posterior se centró en el alcance del daño. Una evaluación preliminar citada por Reuters indicó que los golpes no destruyeron la capacidad nuclear y solo la retrasaron algunos meses, mientras la Casa Blanca sostuvo que las instalaciones quedaron “obliteradas”. Desde entonces, la cuestión nuclear quedó vinculada con mayor fuerza a la disuasión militar.
En enero, Trump reiteró que Estados Unidos actuaría si Teherán reanuda su programa nuclear después de los ataques de 2025, y el Pentágono formuló su preparación operativa con la misma condición. En Teherán, la exigencia de “garantías” para dialogar se vinculó con antecedentes documentados: el JCPOA se acordó en julio de 2015, recibió respaldo de la resolución 2231 del Consejo de Seguridad y Estados Unidos anunció su retirada el 8 de mayo de 2018.
Medidas europeas, preparación militar iraní y teatro de operaciones
El 29 de enero de 2026, la Unión Europea formalizó la designación del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista y anunció sanciones, con congelación de activos y medidas contra funcionarios y entidades vinculadas a la represión y al control informativo. Los ministros presentaron la decisión como respuesta al papel del CGRI, incluida la milicia Basij, en la supresión de las protestas. Irán rechazó la medida y su canciller la calificó de error estratégico.
La dimensión militar iraní acompañó ese marco. El 24 de enero, un alto funcionario declaró que cualquier ataque, “limitado” o “quirúrgico”, se trataría como guerra total y que el país mantenía alerta elevada, según Reuters. El 29 de enero, la televisión estatal informó que el jefe del Ejército, Amir Hatami, incorporó mil “drones estratégicos” a regimientos de combate y prometió una respuesta “aplastante” ante una agresión.

El área de operaciones quedó definida por la posición del portaaviones y por consideraciones regionales sobre permisos y distancias. Se informó actividad del USS Abraham Lincoln en el océano Índico y de la capacidad del grupo de combate para operar dentro de un rango de ataque. A la vez, surgió el debate sobre operar desde el Mediterráneo para reducir dependencias. La combinación de portaaviones, escoltas, aeronaves y ejercicios aéreos elevó la capacidad de ataque y defensa.
A 29 de enero de 2026, los hechos incluyeron cuatro elementos simultáneos: un portavoz del Ejecutivo que habló de “estado de guerra” y de negociación condicionada; fuerza naval estadounidense con ejercicios; una represión que pasó de las calles a detenciones masivas y restricción informativa; y la Unión Europea designó al CGRI como entidad terrorista e integró la medida en una política de aislamiento. Washington mantuvo la opción militar abierta y Teherán prometió responder sin iniciar la guerra.
