La decisión de la Policía de Israel de bloquear este domingo el acceso de las dos principales autoridades católicas de Tierra Santa a la Iglesia del Santo Sepulcro desató una protesta diplomática de Italia y nuevas críticas internacionales, mientras las fuerzas de seguridad sostienen que la petición había sido rechazada previamente por motivos de seguridad.
En un comunicado difundido tras la controversia, la policía aseguró que el patriarca había sido informado el día anterior de que su solicitud no sería autorizada. “Desde el comienzo de la Operación León Rugiente, y de acuerdo con las directivas emitidas por el Mando del Frente Interior, todos los sitios sagrados en la Ciudad Vieja de Jerusalén han estado cerrados a los fieles, particularmente aquellos lugares que no cuentan con espacios protegidos estándar, con el fin de salvaguardar la seguridad y la protección pública”, señalaron las autoridades.
“La solicitud del patriarca fue revisada ayer, y se aclaró que no podía ser aprobada por las razones expuestas anteriormente”, añadió la policía.
Las restricciones están en vigor desde el comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero. Desde entonces, las autoridades israelíes solo permiten entrar en la Ciudad Vieja a residentes y propietarios de comercios. La medida alcanza a todos los lugares santos, entre ellos el Muro Occidental, la Mezquita de Al-Aqsa y la Iglesia del Santo Sepulcro, cerrados desde el 6 de marzo. En Jerusalén, las concentraciones continúan limitadas a 50 personas, siempre que exista tiempo suficiente para llegar a un refugio.
La policía sostuvo además que la Ciudad Vieja y los lugares sagrados de Jerusalén “constituyen un área compleja que no permite el acceso de vehículos grandes de emergencia y rescate, lo que representa un desafío significativo para las capacidades de respuesta y supone un riesgo real para la vida humana en caso de un incidente con múltiples víctimas”.
El comunicado agregó que “la libertad de culto continuará respetándose, sujeta a las restricciones necesarias”.
La reacción más dura llegó desde Roma. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó lo ocurrido como “una ofensa a los creyentes y a toda comunidad que reconoce la libertad religiosa”.
El ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antoni Tajani, escribió en X que es “inaceptable que se les haya impedido entrar”. Añadió que pidió al embajador italiano en Israel trasladar la protesta formal del gobierno y ordenó convocar al enviado israelí Jonathan Peled para pedir “aclaraciones”.
“Esto es doloroso para todos los cristianos”, escribió por su parte el embajador alemán Steffen Seibert. “Nuestra solidaridad con el Patriarca y el Custodio”.
A principios de este mes, fragmentos de misiles iraníes interceptados cayeron cerca de la Iglesia del Santo Sepulcro.
