Figuras públicas y religiosas se unieron el miércoles en Jerusalén a la “Marcha por el Reclutamiento”, una movilización que exigió la incorporación de miembros de la comunidad haredí a las Fuerzas de Defensa de Israel. Entre los asistentes destacó el rabino David Stav, líder de la organización Tzohar y rabino de la ciudad de Shoham.
Desde la marcha, el rabino Stav expresó a Arutz Sheva-Israel National News su sorpresa por participar en una manifestación de este tipo. Explicó que su forma habitual de expresión es a través de la escritura y el diálogo, no mediante la asistencia a eventos de protesta.
Esta vez, la situación lo llevó a tomar otra postura. Explicó que llegó el momento de alzar la voz, clamar y rezar, especialmente en una jornada en la que un nuevo batallón inició operaciones en Gaza, ampliando la movilización militar.
Observó con preocupación que numerosos estudiantes y miembros de su comunidad fueron llamados nuevamente al servicio, en algunos casos por cuarta o quinta vez. Este escenario, aseguró, afecta gravemente la estabilidad de familias y carreras profesionales. No resulta viable que solo una parte de la población asuma esta responsabilidad mientras decenas de miles de hombres de otra comunidad quedan al margen.
A partir de la enseñanza de la Mishná en Avot (Ética de nuestros padres), destacó que compartir la carga social es una de las 48 formas de recibir la Torá. Señaló que la mínima expectativa debe ser la inclusión de todas las tribus en esta misión fundamental.
Frente a este panorama, el rabino Stav exigió mayor determinación por parte del ejército y el gobierno para garantizar el reclutamiento haredí. Denunció que, lejos de promover la integración, las autoridades están incentivando lo contrario mediante beneficios que desmotivan el alistamiento, sin ofrecer estímulos reales para quienes sí desean enlistarse.
Para él, el ejército debe demostrar mayor compromiso, creando condiciones adecuadas para los soldados haredíes. Denunció que las afirmaciones oficiales sobre miles de alistamientos son engañosas, ya que incluyen a personas que dejaron de ser observantes hace años.
Tanto el ejército como el gobierno deberían liderar el esfuerzo por integrar a la comunidad haredí en el servicio militar. Una vez que cumplan con esta labor, una parte considerable de esta población se sumará a la defensa del país.