Las fuerzas rusas en Ucrania se enfrentan a una creciente amenaza: la inminente contraofensiva ucraniana a gran escala. Sin embargo, el Kremlin no solo debe lidiar con esta amenaza, sino también con el elevado número de bajas que ha sufrido.
Rusia: Escasez de efectivos y estrategias de reclutamiento
Desde el inicio de la guerra hace más de 15 meses, las fuerzas rusas han perdido entre 196.000 y 220.000 soldados muertos o heridos, una cifra impactante que equivale a toda la fuerza de invasión inicial. Esta escasez de efectivos se ha agravado a medida que el conflicto se prolonga, llevando al Ministerio de Defensa ruso a buscar soluciones.
Una estrategia que han adoptado es reclutar trabajadores migrantes de las repúblicas de Asia Central, antiguos territorios de la Unión Soviética. Estos migrantes, en busca de una vida mejor, son atraídos por un salario mensual de 4.200 dólares, primas de inscripción de 2.400 dólares y la promesa de obtener la ciudadanía rusa en un plazo más corto.
Sin embargo, estos reclutas serán destinados a los frentes ucranianos, donde el riesgo de sufrir bajas es extremadamente alto, según la Inteligencia Militar británica.

Objetivos y estrategias del Ministerio de Defensa ruso
El Ministerio de Defensa ruso tiene como objetivo aumentar su ejército en los próximos años, con la intención de desplegar una fuerza de 400.000 soldados voluntarios para la guerra en Ucrania. El reclutamiento de inmigrantes es un medio para lograr estos objetivos sin tener que recurrir a la movilización obligatoria de la población rusa, evitando así posibles disidencias internas.
La presión sobre los reclutadores rusos aumenta a medida que las fuerzas rusas siguen sufriendo bajas significativas en el terreno. Hasta el miércoles pasado, las fuerzas ucranianas afirman haber infligido graves daños a las fuerzas rusas, incluyendo la destrucción de numerosos aviones, helicópteros, tanques, sistemas de artillería, vehículos blindados y sistemas de misiles.
A pesar de los esfuerzos del Kremlin por aumentar sus fuerzas, la pregunta persiste: ¿han sido destruidas las fuerzas armadas rusas en Ucrania? La respuesta se mantiene incierta, pero lo que está claro es que la escasez de efectivos y las tácticas de reclutamiento son evidencia de las dificultades que enfrenta Rusia en esta guerra.