El J-36 de alcance ultralargo despegó en Chengdu el 25 de diciembre de 2025. El tercer prototipo muestra ajustes y un ritmo de pruebas acelerado.
Tercer prototipo del J-36 y ritmo de pruebas por encima de rivales
El Gobierno chino anunció un avance en su programa de caza de sexta generación con el vuelo del tercer prototipo del J-36, un aparato de alcance ultralargo diseñado por la Corporación de Aviación de Chengdu. La prueba tuvo lugar el 25 de diciembre de 2025 en Chengdu, provincia de Sichuan. El prototipo, con número de serie 36003, despegó con escolta de un J-10C. Imágenes confirmaron el ensayo en instalaciones locales.
Las tomas difundidas muestran cambios menores en la configuración externa respecto a los dos ejemplares previos. Se aprecian ajustes en las toberas de los motores y en las superficies de control. El prototipo mantuvo una silueta sin cola y líneas limpias orientadas a bajar la firma radar. Observadores describieron un comportamiento estable durante el despegue y la fase inicial, con parámetros de vibración y temperatura dentro de rangos esperados según registros de telemetría preliminar.
El vuelo ocurrió exactamente un año después del primer despegue del prototipo inicial, ocurrido en diciembre de 2024, lo que evidenció un ritmo de pruebas acelerado. Las secuencias observadas y los informes disponibles señalan una cadencia superior a la de programas comparables de otras naciones. El Departamento de Defensa de Estados Unidos destacó esa tendencia en evaluaciones recientes y la vinculó a procesos industriales consolidados y a una planificación centralizada.

El programa alcanzó tres prototipos en un lapso de doce meses. A mediados de diciembre de 2025, testigos registraron vuelos en formación de los dos primeros ejemplares, con perfiles coordinados y secuencias de aproximación repetidas. La aparición del 36003 consolidó esa progresión y añadió serie de datos clave para calibrar sistemas. El conjunto sugiere confianza creciente en el diseño y preparación para etapas de expansión en el régimen de pruebas.
Datos clave del vuelo del tercer prototipo del J-36
- 25 de diciembre de 2025 en Chengdu, provincia de Sichuan.
- Número de serie 36003 con escolta de un J-10C.
- Modificaciones en toberas y superficies de control externas.
- Un año exacto después del primer vuelo de diciembre de 2024.
- Ritmo de pruebas superior al de programas comparables.
Diseño sin cola, alcance continental y propulsión de tres motores
El J-36 adopta una estructura sin cola destinada a reducir la firma radar y a mejorar la baja observabilidad en un espectro electromagnético amplio. El fuselaje incorpora materiales compuestos con capacidad de absorción de ondas radar, desarrollados en centros nacionales. Esa combinación disminuye la probabilidad de detección por defensas adversarias y preserva márgenes de maniobra en entornos disputados. El diseño prioriza superficies limpias y paneles ajustados para minimizar discontinuidades y ecos indeseados.
El sistema de propulsión reúne tres motores, con dos unidades principales y un propulsor auxiliar. Los reportes atribuyen a este conjunto un empuje suficiente para sostener velocidad supersónica sin poscombustión y una velocidad máxima de hasta 2.500 kilómetros por hora. Variantes del WS-15 o derivados aparecen como candidatos. Al menos un prototipo evaluó toberas vectoriales, con el objetivo de explorar maniobras de alta agilidad en combates aéreos de corto alcance y en alturas medias.

Las estimaciones sitúan su radio de acción en varios miles de kilómetros, adecuado para misiones de proyección estratégica sobre espacios oceánicos extensos como el Pacífico. El aparato combina alcance y discreción con transporte interno de armamento, de modo que conserva la sección transversal baja durante trayectos largos. Entre las opciones citadas figura el misil aire-aire PL-17, con alcance operativo de hasta 400 kilómetros, orientado a intercepciones fuera del alcance visual.
El diseño integra bodega interna de armas y tres motores para elevar la autonomía y asegurar redundancia ante fallos. Descripciones técnicas describen un crucero cercano a 1.800 kilómetros por hora con baja firma acústica y térmica, una condición útil para rutas prolongadas sin reabastecimiento frecuente. Los materiales compuestos cubren gran parte del fuselaje y soportan ciclos térmicos exigentes sin degradar el tratamiento absorbente, con el fin de mantener la baja observabilidad durante perfiles de misión mixtos.
Modernización, sensores avanzados y ventaja sobre Estados Unidos
El programa se inscribe en la modernización de la aviación china de inicios de la década de 2020. La fabricación del J-20 se aceleró y superó las 300 unidades según cifras citadas. En ese marco, el J-36 actúa como plataforma de transición hacia la sexta generación, con inteligencia artificial para operaciones tripuladas y no tripuladas en equipo. Sensores multifunción y radares de barrido electrónico activo permiten detectar objetivos discretos a más de 200 kilómetros.
El Pentágono, en su evaluación anual publicada en diciembre de 2025, indicó que los prototipos del J-36 y el J-50 de Shenyang acumularon horas de vuelo intensivas. Según ese documento, el programa aventaja en al menos tres años al equivalente estadounidense, el F-47 de Boeing, cuyo primer vuelo se prevé para 2028. El informe atribuyó la diferencia a inversiones estatales elevadas y a instalaciones de prueba dedicadas en Chengdu, con campañas sostenidas y registros frecuentes.

La Corporación de Aviación de Chengdu lidera diseño y ensamblaje, con apoyo del Instituto de Motores de Shenyang para propulsión y del Instituto de Materiales de Nanjing para compuestos. La Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación supervisa las pruebas y ajusta algoritmos de control de vuelo con inteligencia artificial. El tercer prototipo añadió bodega para munición hipersónica y un sistema de refrigeración reforzado, útiles para bombardeo pesado con observabilidad reducida y menor dependencia de reabastecimiento.
El desarrollo remite a investigaciones de la década de 2010, con laboratorios dedicados. En 2024 voló el 36001; el 36002 añadió toberas vectoriales para maniobras extremas. El tercero mostró bordes de ataque más afilados y cabina con reflejos reducidos. Un presupuesto anual de defensa superior a $250.000 millones respalda el esfuerzo. Persisten retos en mando y control en red, mientras la fase actual valida subsistemas y alcance superior a 3.000 kilómetros sin repostaje.
Impacto en la flota china y validación operativa en red unificada
Las pruebas incluyeron vuelos junto a aviones de generaciones previas con el fin de confirmar compatibilidad con la doctrina operativa vigente del Ejército Popular de Liberación. Ese enfoque sirve como base para integrar sensores y enlaces en misiones coordinadas. El incremento de capacidades avanzadas refuerza la disuasión estratégica en un entorno regional tenso, con puntos sensibles en el mar de China Meridional y en el estrecho de Taiwán, donde las distancias favorecen plataformas de alcance extendido.
La fase vigente se centra en validar subsistemas, aerodinámica y consumo de combustible, requisitos para certificar el alcance ultralargo estimado por encima de 3.000 kilómetros sin reabastecimiento. Las autoridades aplican reserva sobre detalles técnicos y limitan la divulgación a observaciones externas y análisis de inteligencia. Los vuelos públicos en Chengdu señalan confianza creciente en la madurez del diseño. Estimaciones estadounidenses proyectan una entrada en servicio durante la década de 2030.

El impacto aparece en la transición desde modelos obsoletos, como los J-7 y J-8, hacia plataformas de nueva generación que complementan al J-20 y al J-35 en desarrollo. Con un inventario superior a 2.000 aviones de combate, la Fuerza Aérea orienta la planificación hacia capacidades avanzadas. La asignación de recursos a aparatos como el J-36 persigue ventajas operativas en escenarios de alta intensidad y crea margen para reestructurar escuadrones con criterios de misión.
Los ensayos del tercer prototipo incluyen evaluaciones con sistemas de alerta temprana y control aerotransportado para mejorar la red de mando unificado. En paralelo, el programa de Shenyang con el J-50 explora configuraciones alternativas y sugiere una división de roles entre superioridad aérea y bombardeo estratégico. El proyecto se apoya en una cadena de suministro nacional amplia, con el objetivo de reducir dependencias externas y asegurar continuidad industrial durante la fase de preproducción.
