El Almirante Kuznetsov, único portaaviones ruso, enfrenta serios problemas de mantenimiento y obsolescencia.
Las deficiencias expuestas por la invasión de Ucrania
La invasión de Ucrania por parte de Vladimir Putin ha sacado a la luz debilidades significativas en el ejército ruso, incluyendo equipo anticuado y de baja calidad. Un claro ejemplo es el portaaviones Almirante Kuznetsov, la nave insignia de la Armada rusa. Botado en 1995 y funcionando con el obsoleto combustible Mazut, este portaaviones enfrenta graves problemas de mantenimiento y capacidades operativas limitadas. Desde 2017, no ha navegado debido a reparaciones continuas y problemáticas, subrayando los desafíos logísticos y tecnológicos dentro del ejército ruso.
La invasión ha revelado que, aunque Rusia es capaz de diseñar y desarrollar armamento moderno, gran parte de su fuerza de combate sigue siendo anticuada y de baja calidad. Utilizando tanques y aviones de combate de la era de la Guerra Fría, Rusia ha fallado en mantener un terreno significativo o establecer superioridad aérea contra un rival que depende en gran medida de la ayuda occidental.
En el ámbito marítimo, Rusia tampoco ha tenido éxito. El acorazado Moskva, buque insignia de la flota del mar Negro, fue hundido al principio de la guerra. Además, el único portaaviones ruso, el Almirante Kuznetsov, no ha participado en la guerra y probablemente no lo hará.
El diseño y las limitaciones del Almirante Kuznetsov

El Almirante Flota Sovetskogo Soyuza Kuznetsov, lanzado en 1995, fue construido con metas más modestas que sus contrapartes estadounidenses. Mientras que los superportaaviones estadounidenses se construyen con plantas de energía nuclear para proyectar su poder globalmente, el Kuznetsov fue diseñado para quemar un combustible petroquímico con el fin de apoyar a la flota de superficie y submarinos de Rusia. A diferencia de los superportaaviones estadounidenses que pueden permanecer en el mar por períodos indefinidos, el Kuznetsov apenas puede resistir 45 días en el mar, siempre y cuando esté en condiciones de navegar.
El Almirante Kuznetsov utiliza Mazut, una sustancia viscosa similar al alquitrán que al quemarse produce densas nubes negras visibles a kilómetros de distancia. Los marineros detestan el Mazut porque su subproducto se adhiere a la ropa y piel, y no se elimina fácilmente con el lavado. Esta es una de las razones por las que el Mazut ha quedado obsoleto durante los últimos cincuenta años.
A mediados del siglo XX, el Mazut era una fuente de energía naval común debido a su alta relación volumen-energía. Sin embargo, hoy en día, los constructores navales prefieren sistemas de energía nuclear y turbinas de gas.
Problemas operativos y logísticos persistentes

El Almirante Kuznetsov tiene una historia problemática. Según Robert Beckhusen: “El Almirante Kuznetsov tiene una historia problemática… Un marinero murió cuando el portaaviones se incendió durante un despliegue en el Mediterráneo en 2009. Durante el mismo crucero, el portaaviones derramó cientos de toneladas de combustible al mar mientras repostaba. Sus turbinas de vapor están en tan mal estado que el barco debe ser escoltado por remolcadores en caso de que se averíe”.
Beckhusen también destacó que el Kuznetsov es ineficaz: “El portaaviones apenas puede hacer lo que se supone deben hacer los portaaviones: lanzar cazas. Cuando lo hace, utiliza una rampa de proa en lugar de catapultas de vapor, lo que obliga a reducir el peso de despegue de los aviones y el tiempo de patrulla”.
La descripción de Beckhusen sobre el Kuznetsov refleja los problemas generales que han enfrentado las fuerzas rusas durante la invasión de Ucrania. Un esfuerzo ineficaz que se ha derrumbado bajo el peso de una logística y tecnología deficientes.
Estado actual y futuro incierto del portaaviones

El único portaaviones ruso no ha navegado desde 2017, cuando fue desplegado frente a las costas de Siria. Desde entonces, el Kuznetsov ha estado siendo sometido a una serie de reparaciones y modernizaciones que se esperaba añadieran otro cuarto de siglo a la vida útil del barco.
Sin embargo, las reparaciones han enfrentado numerosos contratiempos y están muy retrasadas, dejando a los observadores dudando si el Kuznetsov volverá a navegar alguna vez.
A pesar de los esfuerzos por modernizarlo, el futuro del Almirante Kuznetsov sigue siendo incierto. Los problemas logísticos y de mantenimiento continúan afectando su operatividad, y su tecnología obsoleta lo deja en desventaja frente a otros portaaviones modernos.