Polonia confirmó derribos durante incursiones de drones rusos y activó el Artículo 4; F-16 polacos y F-35 neerlandeses participaron con apoyo aliado y búsquedas posteriores.
Incursiones nocturnas y primera admisión de derribos en espacio polaco
En la madrugada del 10 de septiembre de 2025, Polonia reconoció por primera vez el derribo de drones rusos dentro de su espacio aéreo. El episodio coincidió con una ofensiva aérea rusa contra Ucrania y motivó una operación combinada con F-16 polacos, F-35 neerlandeses, aeronaves aliadas de alerta temprana y reabastecimiento, además de defensas antiaéreas terrestres. Tras incursiones repetidas, Varsovia activó consultas bajo el Artículo 4 y la OTAN anunció actividad “Eastern Sentry” dos días después.
Según Donald Tusk, Varsovia recibió la primera alerta del ataque contra Ucrania a las 20:06 GMT del 9 de septiembre, y la primera violación del espacio polaco ocurrió alrededor de las 21:30 GMT. Las incursiones continuaron hasta aproximadamente las 04:30 GMT. En ese intervalo, la situación avanzó desde avisos de amenaza hasta una operación con interceptación y neutralización. Volodímir Zelenski habló de unos 415 drones y más de 40 misiles contra 15 regiones, con derribos ucranianos.
Dentro de esa secuencia, Zelenski afirmó que al menos ocho drones rusos tenían rumbo a Polonia y que al menos dos atravesaron Bielorrusia antes de entrar en territorio polaco. La respuesta se articuló bajo el Comandante Operacional de las Fuerzas Armadas, autoridad nacional para amenazas aéreas. Un comunicado oficial describió un “caso sin precedentes” y radares con seguimiento de “una docena” de objetos tipo dron evaluados como amenaza inmediata clara.

Ante esos objetos, el comandante ordenó la neutralización y las autoridades confirmaron derribos. El ministerio pidió informar hallazgos y evitar acercamientos a restos no identificados, a la vez que desplegó búsquedas en terreno. La confirmación aliada detalló la presencia de aeronaves de alerta temprana y reabastecimiento, además de unidades Patriot en alta alerta, dentro de un dispositivo sostenido durante horas para patrullas y reacciones rápidas sobre el territorio polaco esa noche.
Datos clave de la operación, medios y cronología esencial
- Participación: F-16 polacos, F-35 neerlandeses, AWACS italiano, MRTT de la flota aliada y sistemas Patriot alemanes.
- Cifras ucranianas: unos 415 drones y más de 40 misiles contra 15 regiones la noche del ataque.
- Balance polaco citado por Reuters: tres drones derribados y un cuarto probable, con el último a las 04:45 GMT.
- Hallazgos en Polonia: siete drones y fragmentos de misil en varios puntos del este, sin heridos reportados.
Confirmaciones de la OTAN y Países Bajos y alcance de la respuesta
En una declaración del 10 de septiembre, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó que numerosos drones de Rusia violaron el espacio polaco y que las defensas antiaéreas se activaron para proteger territorio aliado. Rutte enumeró medios junto a Polonia: F-16 polacos, F-35 neerlandeses, un AWACS italiano, un avión MRTT de reabastecimiento y sistemas Patriot alemanes. Ese nivel de detalle estableció una reacción combinada y multinacional, sostenida durante horas.
Reuters informó que Polonia confirmó tres drones derribados y consideró probable un cuarto, además de situar el último derribo a las 04:45 GMT. El ministerio de Defensa de Países Bajos añadió que sus F-35 derribaron drones rusos sobre Polonia y que el país usó la fuerza por primera vez en ese marco. La misma nota destacó unidades Patriot alemanas en alta alerta, un AWACS italiano y un MRTT para reabastecimiento de los cazas.

Las búsquedas oficiales dejaron hallazgos decisivos: siete drones y fragmentos de un misil, en su mayoría en el este del país. Entre ellos, un dron apareció cerca de Mniszków, en la región de Łódź, a más de 240 kilómetros al oeste de la frontera con Bielorrusia. Reuters señaló daños en una vivienda en Wyryki, sin heridos, y restos en Czosnówka y cerca de un cementerio en Cześniki. La dispersión exigió perímetros y avisos públicos.
Una semana después, el Gobierno polaco consideró probable que el impacto en la casa de Wyryki-Wola no proviniera de un dron ruso, sino de un misil disparado por una aeronave polaca para derribar drones. Según Reuters, Tomasz Siemoniak afirmó que “todo indica” un misil de “nuestro avión”. Rzeczpospolita informó de un disparo desde un F-16 con fallo de guiado. La investigación siguió abierta, con hallazgos posteriores de fragmentos en Lublin y peritajes de la policía militar.
Artículo 4 y “Eastern Sentry”: respuesta aliada a incursiones con drones
Polonia solicitó consultas en la OTAN bajo el Artículo 4 el 10 de septiembre de 2025, tras las violaciones del espacio polaco por múltiples drones rusos. Ese mecanismo permite que cualquier Estado miembro lleve al Consejo del Atlántico Norte asuntos que, a su juicio, amenazan su seguridad, integridad territorial o independencia política. A diferencia del Artículo 5, no implica defensa colectiva automática, aunque habilita decisiones conjuntas y refuerzos según la evaluación del Consejo.
La Alianza sitúa su defensa antiaérea y antimisil integrada como misión esencial y continua en paz, crisis y conflicto, bajo la autoridad del Comandante Supremo Aliado en Europa. En ese marco, la OTAN lanzó “Eastern Sentry” el 12 de septiembre para reforzar el flanco oriental, con capacidades tradicionales y tecnologías novedosas. El anuncio vinculó la actividad con la evaluación de que lo ocurrido no constituyó un hecho aislado y que aumentaba la imprudencia aérea rusa.

La reacción rusa no aportó una versión técnica alternativa verificable en las primeras horas. El Kremlin declinó comentar y remitió al ministerio de Defensa, que entonces guardó silencio. Días después, Moscú afirmó que atacaba Ucrania y no pretendía golpear Polonia. El embajador Vasili Nebenzia sostuvo que el alcance de los drones empleados impedía llegar a territorio polaco. Polonia rechazó esa tesis y señaló un propósito deliberado de prueba de las capacidades aliadas.
Los hechos se insertaron en antecedentes desde 2022 con incursiones u objetos procedentes del teatro ucraniano. Reuters registró la entrada de un misil ruso en el espacio polaco el 24 de marzo de 2024, durante 39 segundos cerca de Oserdów, además de un hallazgo en abril de 2023 y una violación en diciembre de 2023. En septiembre de 2024, Polonia matizó una denuncia por dron. En 2025, aparecieron incursiones múltiples y derribos reconocidos con participación aliada.
Aspectos técnicos de la interceptación y límites informativos
Los hechos confirmados permiten trazar el procedimiento con certeza parcial: detección y seguimiento por radar de múltiples objetos, autorización de neutralización por el mando operacional, empleo de cazas con apoyo de AWACS y reabastecimiento para sostener la operación, y derribos confirmados con restos en territorio polaco. A ello se sumó una investigación por posibles daños causados por un misil propio disparado durante la defensa, con hallazgos y análisis forenses posteriores en la región de Lublin.
Las fuentes oficiales abiertas no publicaron el tipo exacto de arma utilizada en cada derribo ni identificaron qué plataforma abatió cada dron. La documentación técnica pública describe al F-16 con configuraciones capaces de misiones de defensa antiaérea y misiles aire-aire, como AIM-9 y AIM-120. El F-35A figura como caza polivalente con sensores avanzados que permiten superioridad situacional y combate aéreo dentro de un dispositivo integrado, según fichas públicas de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Con la información pública disponible hasta enero de 2026, destacan tres afirmaciones firmes y una investigación abierta. Polonia confirmó derribos durante incursiones múltiples; Países Bajos afirmó que sus F-35 derribaron drones rusos sobre Polonia; y la OTAN dejó constancia de la participación de F-16 polacos y F-35 neerlandeses, con otros medios aliados. Además, el Estado polaco consideró probable un impacto por misil propio en Wyryki-Wola, sujeto a diligencias y peritajes forenses.
En términos prácticos, la secuencia derivó en una conclusión operativa y política: la defensa del espacio aéreo del flanco oriental exige continuidad frente a incursiones de sistemas no tripulados, con efectos inmediatos sobre decisiones aliadas. “Eastern Sentry” cristalizó esa evaluación y añadió capacidad para patrullas, alerta y respuesta. El episodio también reforzó la coordinación entre mando operacional polaco y apoyos aliados, dentro de un esquema IAMD con vigilancia, mando y control y sistemas de armas.
