El vehículo hipersónico Avangard, lanzado por ICBM, combina velocidad y maniobra impredecible. Reduce la eficacia de defensas estadounidenses y altera el equilibrio de disuasión nuclear.
Características y despliegue inicial del vehículo hipersónico Avangard
Avangard es un vehículo de planeo hipersónico que modifica la tecnología de misiles y los parámetros de la disuasión entre Moscú y Washington. Rusia lo presentó en 2018 durante un discurso de Vladimir Putin, quien destacó su capacidad para superar defensas antimisiles existentes. El sistema despega mediante misiles balísticos intercontinentales como RS-28 Sarmat o UR-100N, alcanza velocidades superiores a Mach 20 y ejecuta maniobras que alteran la trayectoria con baja previsibilidad, lo que complica cualquier intento de intercepción.
Rusia inició el despliegue operativo en diciembre de 2019 con un primer regimiento en la división de misiles estratégicos de Orenburg. Para 2025, el ministerio de Defensa informó la integración de al menos seis unidades en silos fijos y anunció planes para superar los treinta lanzadores en 2026, según Serguéi Shoigú. Las pruebas finales en Dombarovski durante 2018 confirmaron alcance intercontinental superior a 6.000 kilómetros y una precisión con error circular probable inferior a diez metros.
En su perfil de vuelo, un impulsor balístico eleva primero el conjunto por encima de 100 kilómetros; después, el vehículo desciende y realiza un planeo en la atmósfera superior. El calentamiento aerodinámico produce un plasma ionizado alrededor del cuerpo con temperaturas de hasta 2.000 grados Celsius. Ese plasma aporta protección térmica y reduce la detectabilidad frente a radares convencionales por la absorción parcial de señales electromagnéticas.

Rusia incorporó Avangard a su doctrina nuclear como componente de represalia garantizada y mantuvo que conserva capacidad de penetración frente a defensas antimisiles, incluidas las de Estados Unidos. La combinación de velocidad extrema, maniobra y planeo en capas altas de la atmósfera reduce la previsibilidad de la trayectoria y acorta los tiempos de reacción. Esa condición incrementa el valor disuasorio del sistema dentro de la postura estratégica rusa y respalda su función como herramienta de aseguramiento nuclear.
Claves numéricas de velocidad, despliegue y defensa estadounidense
- Velocidad superior a Mach 20 y más de 24.000 kilómetros por hora.
- Despliegue operativo inicial en diciembre de 2019 en Orenburg.
- Para 2025, 44 interceptores del sistema GMD en Alaska y California.
- En 2025, más de $4.000 millones para el programa GPI.
- New START vigente hasta febrero de 2026; suspensión rusa en 2023 redujo transparencia.
Limitaciones de la defensa antimisiles estadounidense frente a Avangard
En Estados Unidos, la Agencia de Defensa contra Misiles gestiona el Sistema de Defensa en Tierra de Medio Curso desde bases en Alaska y California. El dispositivo emplea interceptores para destruir amenazas en la fase media de la trayectoria. Para 2025, mantiene cuarenta y cuatro interceptores desplegados y orienta su misión principalmente a misiles intercontinentales de perfil relativamente predecible, como los atribuidos a Corea del Norte o Irán, con parámetros adecuados para rutas balísticas clásicas.
Avangard introduce dificultades específicas para ese enfoque, porque maniobra en el plano horizontal y modifica la altitud durante el planeo hipersónico. Esa dinámica reduce la utilidad de los algoritmos de predicción de punto de impacto que aplican radares de alerta temprana, entre ellos PAVE PAWS y el Sea-Based X-Band Radar. Las variaciones continuas de rumbo y altura degradan las soluciones de tiro y complican la generación de ventanas de intercepción con márgenes realistas.
Informes al Congreso de Estados Unidos, basados en evaluaciones de inteligencia, señalan una integración insuficiente de sensores espaciales para seguimiento en tiempo real de vehículos hipersónicos, con zonas de cobertura inadecuadas. Por esa brecha, el vehículo ruso puede eludir intercepciones mediante ajustes de ruta tras detecciones iniciales. Autoridades rusas indicaron la verificación de esa capacidad mediante simulaciones y pruebas, con el objetivo de sostener la penetración frente a defensas adversarias.

Ante esas carencias, el Pentágono asignó en 2025 más de cuatro mil millones de dólares a tecnologías contra hipersónicos, con el programa Glide Phase Interceptor como eje y futura integración en destructores Aegis. El concepto contempla misiles SM-6 modificados y sensores infrarrojos para guiado. Pruebas iniciales en 2024 en el Pacífico evidenciaron límites de detección temprana, porque SBIRS no optimiza el seguimiento a alturas relativamente bajas. Además, Avangard emplea señuelos e interferencia electrónica que degradan radares. Análisis de control de armamentos sitúan la cobertura completa contra hipersónicos después de 2030.
Tratados, transparencia y expansión del arsenal estratégico ruso actual
El Tratado de Reducción de Armas Estratégicas Nuevo, vigente hasta febrero de 2026 tras la prórroga, limita las ojivas desplegadas y permite sistemas como Avangard con notificaciones e inspecciones. En noviembre de 2019, Rusia mostró el vehículo a inspectores estadounidenses y expuso elementos de su integración con misiles SS-19 modernizados. La suspensión rusa de su participación en febrero de 2023 redujo la transparencia y complicó las estimaciones estadounidenses sobre el número exacto de unidades operativas.
Para 2026, Rusia prevé dotar al menos dos divisiones adicionales con Avangard y asociarlo con el misil Sarmat, que ofrece mayor alcance y potencial para múltiples vehículos independientes. Esa ampliación forma parte de una modernización nuclear más amplia que reemplaza sistemas soviéticos por plataformas como Yars y Bulava. El programa recibe un presupuesto anual superior a veinte mil millones de dólares, con prioridad para capacidades de penetración y resiliencia del arsenal estratégico.

Las implicaciones estratégicas afectan al equilibrio de disuasión mutua. Estados Unidos mantiene alrededor de cuatrocientos Minuteman III en silos y complementa esa fuerza con submarinos de la clase Ohio armados con Trident II. Sus defensas antimisiles no se diseñaron para contrarrestar un ataque masivo ruso, sino amenazas limitadas. Avangard refuerza la capacidad de represalia, porque incluso un número reducido puede superar la capacidad de intercepción disponible. Pruebas han mostrado tasas de éxito inferiores al sesenta por ciento frente a misiles balísticos simples.
Organizaciones de control de armamentos advirtieron una intensificación de la competencia, con el desarrollo chino del DF-17 y las pruebas estadounidenses del Common Hypersonic Glide Body en 2023. En ese contexto, Avangard influye en la evaluación de la eficacia de defensas estadounidenses y condiciona negociaciones diplomáticas. Moscú ha propuesto limitar defensas antimisiles a cambio de restricciones sobre armas ofensivas, con el objetivo de sostener la paridad nuclear y reducir incentivos para escaladas inestables.
Tecnología, sensores, ejercicios y tensiones geopolíticas asociadas
El desarrollo industrial y científico involucró a la Corporación Táctica de Misiles y al Instituto Central de Hidrodinámica, con soluciones de materiales a temperaturas extremas. Ensayos en túneles de viento y simulaciones por computadora validaron la estabilidad aerodinámica y permitieron maniobras de hasta treinta grados en azimut durante el planeo. Esa base técnica sustenta la combinación de velocidad, control de trayectoria y supervivencia térmica que define al vehículo de planeo dentro del arsenal estratégico ruso.
Estados Unidos, a través de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa, financia capacidades de seguimiento y contramedida, con el programa Hypersonic and Ballistic Tracking Space Sensor como pieza central. El plan prevé satélites en órbita baja para detectar vehículos hipersónicos en pocos minutos y su integración con el Comando Espacial. Para 2026 se esperan prototipos operativos, aunque la implementación completa requerirá varios años adicionales.

Rusia incorporó Avangard a ejercicios militares de 2024 en el Ártico, con demostraciones de integración con fuerzas estratégicas y empleo en escenarios de escalada. Moscú vincula el programa a la retirada estadounidense del Tratado sobre Misiles Antibalísticos en 2002 y a la expansión de defensas en Polonia y Rumania con lanzadores MK-41. Como respuesta, Rusia desplegó sistemas Iskander en Kaliningrado y los presentó como complemento de capacidades estratégicas de penetración.
Estimaciones de inteligencia sitúan a Rusia en torno a 1.550 ojivas estratégicas desplegadas para 2025; Avangard representa una fracción con alto valor de penetración. La velocidad reduce el tiempo disponible para decisiones de respuesta a menos de quince minutos. A diferencia de Zircon, depende de impulso balístico y alcanza alcance intercontinental. Estados Unidos explora defensas de energía dirigida en fases experimentales. La Federación de Científicos Americanos evalúa ineficacia actual frente a Avangard en escenarios realistas con saturación mediante misiles convencionales.
