El 11 de diciembre de 2025, Boeing entregó a la Fuerza Aérea de Estados Unidos el primer avión de pruebas del Programa de Modernización de Radar del B-52 para su evaluación en la Base Aérea Edwards. La entrega se produjo tras las comprobaciones funcionales realizadas en San Antonio y estableció la transición a la fase formal de pruebas, destinada a definir las mejoras futuras y la preparación operativa a largo plazo.
El ejemplar entregado constituye el primer prototipo de vuelo diseñado para representar la nueva configuración de radar. La Base Aérea Edwards asumirá las pruebas en tierra y en vuelo hasta 2026, con el objetivo de validar rendimiento, fiabilidad y mantenibilidad antes de cualquier decisión de producción a gran escala. En esta etapa se confrontan los objetivos de diseño con resultados medibles mediante evaluaciones del comportamiento del radar en distintos climas, rangos y perfiles de misión.
El núcleo de la modernización es el radar de matriz activa de barrido electrónico AN/APQ-188, integrado junto con mejoras del sistema de misión para facilitar el trabajo de las tripulaciones. Según Boeing, el paquete incorpora mayor capacidad de procesamiento, pantallas de alta definición y controles tipo caza que reducen la carga operativa, además de un sistema de refrigeración reforzado para funcionamiento en temperaturas extremas. Las modificaciones visibles en el morro del bombardero muestran la integración de un sistema AESA contemporáneo en una aeronave con extensa vida útil.
La trayectoria prolongada del B-52 hace que esta actualización tenga impacto operacional directo. La aeronave ha conservado su relevancia mediante la incorporación continua de armamento, aviónica y comunicaciones, y mantiene su función en la disuasión estratégica. A finales de 2025, vuelos de largo alcance en el Caribe, cerca de Venezuela, confirmaron su utilidad operativa; la precisión de navegación y la fiabilidad de los sensores resultan esenciales también en misiones de demostración de presencia.
Desde el punto de vista operativo, el reemplazo del radar mecánico por uno AESA incrementará la velocidad con que las tripulaciones adquieren conciencia situacional, ajustan blancos y mantienen la efectividad en todo clima. Boeing vincula el nuevo sistema con mayor velocidad de seguimiento y supervivencia en escenarios hostiles. Un incremento de rendimiento en el radar refuerza la planificación táctica y las misiones de largo alcance, en las que la precisión y la autonomía influyen en la credibilidad de la disuasión nuclear.
El Programa de Modernización del Radar del B-52 incluye efectos en costes, contratos y en la futura composición de la flota de bombarderos. El objetivo consiste en extender la vida operativa del B-52 hasta la década de 2050 junto con el B-21 Raider, bajo seguimiento estricto por incrementos presupuestarios y por los desafíos de integrar nuevos equipos en un fuselaje envejecido. El plan mantiene financiación estable, con Boeing a cargo de la integración general y Raytheon como proveedor del radar. Las pruebas en la Base Aérea Edwards constituyen una etapa que influirá en las decisiones de producción y en la viabilidad de mantener una flota modernizada con tecnología actual.
La entrega y el traslado del avión de pruebas sitúan el programa en fase de evaluación práctica. La campaña de ensayos prevista para 2026 en la Base Aérea Edwards deberá demostrar si la configuración AN/APQ-188 cumple los estándares de precisión en todo clima, resistencia a entornos complejos y fiabilidad operativa diaria. Si los resultados confirman las especificaciones, el programa sostendrá la capacidad del B-52 en disuasión y ataque de largo alcance durante las próximas décadas.
