Los B-1B Lancer de la 28ª Ala de Bombardeo de EE. UU. en Ellsworth AFB, Dakota del Sur, se dirigen a Suecia para ejercicios conjuntos, anticipando la adhesión de Suecia a OTAN.
Integración de fuerzas aéreas EE. UU. y Suecia ante la inminente adhesión de Suecia a OTAN
En un movimiento estratégico de importancia crítica, los B-1B Lancer del Comando de Bombardeo de EE. UU., específicamente de la 28ª Ala de Bombardeo situada en Ellsworth AFB, Dakota del Sur, se preparan para llevar a cabo ejercicios militares conjuntos con las Fuerzas Aéreas Suecas en Suecia. Este despliegue forma parte de la Bomber Task Force 24-2, denominada Vanguard Adler, que busca fortalecer la interoperabilidad entre las fuerzas aéreas de EE. UU. y Suecia, especialmente con los cazas JAS 39 Gripen, en las regiones ártica y báltica.
Estos ejercicios no solo demuestran el compromiso de EE. UU. con la defensa colectiva y la disuasión en zonas estratégicas, sino que también marcan un paso significativo en la cooperación militar en el contexto de la adhesión anticipada de Suecia a la OTAN. Los B-1B Lancers, conocidos por su capacidad de llevar a cabo operaciones de largo alcance y su flexibilidad, continúan siendo un activo vital en las operaciones militares globales de EE. UU.
El despliegue de los B-1B Lancer en Suecia no solo subraya la capacidad de proyección de fuerza de EE. UU., sino que también fortalece las relaciones bilaterales con Suecia, un país a punto de convertirse en miembro pleno de la OTAN. La realización de ejercicios conjuntos, que incluyen escenarios de ataque a la superficie, interdicción aérea y apoyo aéreo cercano, es fundamental para aumentar la preparación y crear asociaciones más fuertes entre ambas naciones.
Operaciones globales y preparación en el contexto de la integración OTAN

La misión Vanguard Adler, ejecutada como parte de la Bomber Task Force 24-2, es un claro testimonio del esfuerzo por integrar a los bombarderos B-1B Lancer de EE. UU. con los cazas JAS 39 Gripen suecos y los controladores conjuntos de ataque terminal en las tácticas y operaciones militares en las regiones ártica y báltica. Este ejercicio es crucial para demostrar el compromiso de EE. UU. con la defensa colectiva y enviar un fuerte mensaje disuasorio a los potenciales adversarios.
El teniente coronel Benjamin Jamison, director de operaciones del 37º Escuadrón de Bombarderos y jefe del BTF 24-2, destacó la importancia de esta oportunidad para ejercitar las capacidades de defensa colectiva con los socios suecos, que pronto serán aliados de la OTAN. La realización de estos ejercicios demuestra el alcance expansivo y el compromiso férreo de EE. UU. con sus socios y aliados.
Además, los B-1B Lancers de Ellsworth AFB han tenido un año ajetreado, participando en operaciones significativas, incluidos despliegues en Singapur y ataques en respuesta a acciones hostiles en Oriente Medio. Estas operaciones subrayan la versatilidad y la capacidad de respuesta global de los B-1B Lancer, consolidando su papel como una plataforma estratégica indispensable en el arsenal de EE. UU.
Características técnicas y evolución del B-1B Lancer

El bombardero supersónico B-1B Lancer, que entró en servicio en la década de 1980, ha demostrado ser una plataforma de ataque de largo alcance sumamente efectiva. Con una configuración de ala de barrido variable, que permite adaptar su aerodinámica para el despegue, aterrizaje y diferentes modos de vuelo, el B-1B ha sido una pieza central en la estrategia de presencia global de EE. UU. La capacidad de cambiar el ángulo de sus alas de 15 a 67,5 grados facilita tanto el vuelo económico en crucero a gran altitud como el vuelo a alta velocidad, ya sea subsónico o supersónico.
A pesar de su inicial diseño para misiones nucleares durante la Guerra Fría, el B-1B ha sido reconfigurado para operaciones convencionales, destacando en misiones de apoyo aéreo cercano y proyección de poder en operaciones en todo el mundo. Actualmente, la flota se ha reducido a menos de 60 unidades, estacionadas principalmente en Dyess AFB, Texas, y Ellsworth AFB, Dakota del Sur, reflejando ajustes en las necesidades estratégicas y operativas de EE. UU.
La evolución del B-1B Lancer desde su introducción ha sido notable, adaptándose a los cambiantes requisitos de las misiones modernas y demostrando su valor no solo como herramienta de disuasión, sino también como activo crucial en operaciones de precisión y apoyo aéreo. Este bombardero, con su notable capacidad de carga y versatilidad, continúa siendo un componente vital en la proyección de la fuerza aérea estadounidense en el siglo XXI.