El caza ruso Su-75 incluirá un camuflaje visual que altera su silueta para reducir su detectabilidad frente a observadores humanos y sistemas ópticos enemigos.
Una estrategia visual complementaria a la furtividad electromagnética
La incorporación de un camuflaje distorsionador en el Sukhoi Su-75 Checkmate evidencia una aproximación alternativa al concepto de sigilo. Este diseño visual, recientemente patentado por United Aircraft Corporation (UAC), apunta a reducir la detección del caza no solo en el espectro radar, sino también ante sensores ópticos e infrarrojos. A diferencia de los recubrimientos RAM tradicionales, esta técnica se basa en alterar la percepción visual de la forma y tamaño del avión.
Inspirado en esquemas de camuflaje usados durante las guerras mundiales, este enfoque ha sido adaptado a las demandas tecnológicas contemporáneas. Fuentes como TASS y Galaxia Militar indican que el patrón busca disimular la silueta del Su-75 contra diferentes fondos, desde cielos cubiertos hasta terrenos variados, dificultando su identificación a simple vista y por sistemas automatizados.
El uso de manchas con brillo variable y patrones asimétricos genera una imagen visualmente “borrosa”, que dificulta distinguir el contorno real del fuselaje. En entornos de baja altitud o condiciones climáticas complejas, esta técnica puede interferir con sistemas de rastreo que dependen de algoritmos para detectar siluetas reconocibles.
Este desarrollo forma parte de una estrategia más amplia que busca complementar la reducida sección transversal radar (RCS) del Su-75 con elementos que también dificulten su detección en el espectro visible, reflejando una visión multicapa de la supervivencia en combate.
Características clave del camuflaje disruptivo del Su-75
- Patente registrada en 2023 por United Aircraft Corporation (UAC).
- Patrón visual diseñado para alterar la percepción del tamaño y forma del avión.
- Uso de colores y brillos variables para dificultar la identificación óptica.
- Complementa la furtividad radar con ocultamiento en espectro visual e infrarrojo.
- Puede afectar la precisión de sensores ópticos de misiles guiados.

El camuflaje como solución pragmática ante restricciones tecnológicas
La implementación de esta pintura disruptiva cobra sentido ante las limitaciones financieras y técnicas que enfrenta el programa Su-75. Según Aviacionline, el desarrollo ha sufrido retrasos importantes y pérdida de socios clave como Emiratos Árabes Unidos. En este contexto, el camuflaje visual se presenta como una opción de bajo costo para reforzar las capacidades furtivas sin recurrir a materiales extranjeros sancionados.
La filosofía de diseño del Checkmate está orientada a ofrecer una alternativa asequible a cazas como el F-35, especialmente para países con presupuestos restringidos. Este enfoque explica el interés por soluciones innovadoras que, si bien no sustituyen completamente la tecnología stealth tradicional, podrían compensar carencias estructurales o tecnológicas en escenarios operativos específicos.
Según Meta-Defense.fr, la pintura distorsionadora permite al Su-75 mantener una capacidad de ocultamiento activa sin elevar significativamente los costos de producción. Esto refuerza su perfil como plataforma exportable, con un precio estimado entre 25 y 30 millones de dólares por unidad, de acuerdo con declaraciones del director de Rostec, Sergei Chemezov.
En ausencia de materiales avanzados como los utilizados por el F-22 o el F-35, este enfoque refleja una adaptación inteligente a las realidades del entorno geopolítico y económico actual, donde la autosuficiencia tecnológica se vuelve prioritaria para la industria de defensa rusa.
Una ventaja potencial frente a sensores automatizados y misiles guiados
Más allá de su efecto sobre la observación humana, el camuflaje del Su-75 podría tener implicaciones sobre sistemas de inteligencia artificial aplicados en guerra aérea. De acuerdo con Israel Noticias, los algoritmos utilizados por radares visuales o sensores de misiles podrían verse confundidos por una silueta alterada, afectando su capacidad de bloqueo y seguimiento.
Esto sería especialmente útil contra misiles guiados por imagen o infrarrojos, donde la identificación de forma y contorno es clave en la fase terminal del ataque. Una silueta distorsionada podría llevar a errores de cálculo en distancia o trayectoria, generando una ventana de oportunidad para el piloto del Su-75 para maniobrar o desplegar contramedidas.

No obstante, la efectividad real de este efecto permanece en el terreno de la especulación. Hasta la fecha, el Checkmate no ha realizado su primer vuelo, reprogramado para 2025, según las últimas proyecciones de Rostec. La falta de validación práctica impide confirmar si el camuflaje disruptivo tiene impacto significativo sobre la capacidad de evasión.
Críticos citados por The National Interest advierten que, sin ensayos en combate real o simulaciones públicas, estas innovaciones podrían ser más un recurso de marketing que una solución tecnológica funcional. El precedente del Su-57, que tardó más de una década en alcanzar producción limitada, alimenta esta desconfianza.
Proyección operativa del Su-75 en misiones de bajo perfil
El camuflaje distorsionador puede resultar particularmente útil en misiones de ataque ligero o apoyo aéreo cercano, donde la visibilidad a corta distancia es una amenaza constante. Estas funciones, identificadas como prioritarias para el Su-75, se benefician de cualquier elemento que retrase la detección visual o infrarroja.
Analistas destacan que la guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto la importancia de proteger aeronaves frente a sensores combinados —radar, ópticos, térmicos— usados en sistemas de defensa aérea modernos. Un caza de bajo costo como el Checkmate, con capacidades stealth moderadas y camuflaje visual, podría encajar en este tipo de entornos.
Además, frente a competidores como el FC-31 chino, el Su-75 intenta diferenciarse ofreciendo un diseño más simple, orientado a la producción en serie y adaptado a condiciones de combate donde la supervivencia visual es tan importante como la evasión radar.
Mercados como India, Vietnam o países africanos podrían valorar esta combinación si el avión demuestra que su camuflaje es efectivo en escenarios reales. La capacidad de operar en entornos hostiles con recursos limitados es una ventaja buscada por muchas fuerzas aéreas emergentes.
Una solución creativa con valor táctico aún por demostrar

El camuflaje distorsionador del Su-75 encarna una aproximación creativa y funcional dentro de las restricciones que enfrenta la industria aeronáutica rusa. Al recurrir a técnicas visuales adaptadas a la era digital, los diseñadores de Sukhoi intentan redefinir la furtividad más allá del espectro radar.
Aunque los beneficios del camuflaje visual frente a sistemas ópticos o misiles guiados aún no han sido verificados, su inclusión sugiere una apuesta consciente por soluciones de bajo costo y rápida implementación. Esta estrategia se alinea con el perfil exportador del Checkmate como caza asequible para aliados no occidentales.
Mientras tanto, el proyecto sigue condicionado por factores económicos y logísticos. Sin demostraciones de vuelo ni ensayos operativos, el Su-75 continúa siendo una promesa más que una realidad tangible. Sin embargo, si supera los desafíos actuales, este tipo de innovación podría posicionarlo como una opción viable y disruptiva en el competitivo mercado de cazas de quinta generación.
En resumen, el camuflaje del Su-75 no es simplemente una capa de pintura, sino una declaración de intenciones: ocultar, confundir y sobrevivir, no solo en el cielo, sino también en la guerra de percepciones que define la aviación militar moderna.