A lo largo del año pasado, Noruega intensificó su participación en el apoyo militar a Ucrania proporcionando aviones F-16. Este acto integró a Noruega en la “coalición” de países que apoyan las capacidades militares de Ucrania.
Recientemente, se ha revelado que Noruega no solo ha prestado algunos de estos avanzados cazas, sino que también ha emprendido un sólido programa destinado a entrenar a aviadores ucranianos. Sin embargo, persisten las dudas sobre el número exacto de aviones que se entregarán a la Fuerza Aérea Ucraniana, lo que ha dado lugar a amplias conjeturas. Mientras que algunos informes sugieren que el número podría oscilar entre 5 y 10 aviones, la respetada publicación Nettavisen especula con que el total podría ascender a más de dos docenas.
Este flujo de información va acompañado de informes sobre una posible autorización de Estados Unidos para transferir un total de 65 cazas F-16 a Ucrania. Este considerable paquete incluiría 19 aviones de Dinamarca, 24 de Holanda y 22 de la flota noruega. El compromiso de Noruega va más allá del mero suministro de aviones; también abarca motores, equipos auxiliares, bancos de pruebas, herramientas esenciales, materiales de mantenimiento y simuladores, entre otros recursos. Además, Noruega ha tomado la iniciativa de crear un equipo de instructores de alto nivel para apoyar las contribuciones de Dinamarca dentro de la citada “coalición de aviación”.
Por último, Nettavisen admite que es probable que no todos los 22 cazas noruegos estén en condiciones operativas óptimas. Se sugiere que algunos podrían no ser plenamente aeronavegables, aunque serían esenciales como fuentes potenciales de repuestos para otros aviones en servicio activo.
Reconfiguración de la flota noruega y su impacto en el apoyo a Ucrania

El informe señala que Noruega podría disponer de al menos 12 aeronaves con capacidad de combate previamente destinadas a la venta a Draken International en Estados Unidos. Según el comunicado, “estos aviones son aeronavegables y permanecen estacionados en Noruega”.
Continuando con nuestro análisis, Noruega ha seleccionado el avanzado F-35 de quinta generación para sustituir a su flota de F-16, realizando un pedido valorado en aproximadamente 10.000 millones de dólares por 52 aviones. Como ya hemos mencionado, el Ministerio de Defensa noruego se ha enfrentado a unos costes del F-35 sustancialmente superiores a los previstos, además de sufrir importantes retrasos en la entrega de estos aviones a las naciones europeas. Estos inconvenientes podrían afectar a las transferencias programadas de aviones F-16 a Ucrania.
La cuestión de los retrasos en las entregas de los F-35 es un asunto crítico que influye indirectamente en la situación de Ucrania. La magnitud del problema ha aumentado hasta tal punto que los compradores internacionales, especialmente los europeos, se están viendo obligados a revisar sus estrategias de defensa aérea. Esto es especialmente relevante para aquellos países que planean donar aviones F-16 a Ucrania, ya que pueden verse obligados a posponer la retirada de sus flotas más antiguas hasta asegurar la llegada de sus nuevos cazas.
En concreto, Bélgica, que se ha comprometido a donar F-16 a Ucrania, aún no ha recibido ningún F-35. En cuanto a Dinamarca, solo ha recibido oficialmente cuatro de los 27 aviones F-35 encargados, con otros seis en Estados Unidos para entrenamiento de pilotos.
Carga técnica de los F-16 noruegos destinados a Ucrania

Al analizar el equipo que llevarán los F-16 noruegos en Ucrania, las suposiciones se basan en su configuración actual en Noruega. Una mejora notable en estos F-16 es la incorporación del sistema de radar AN/APG-68, un radar multifunción que dota a los cazas de capacidades avanzadas tanto para misiones aire-aire como aire-tierra. Esto incluye funcionalidades como el seguimiento en tierra de objetivos en movimiento, cartografía detallada del terreno y capacidades de detección meteorológica.
Además, los F-16 noruegos se benefician de la incorporación del receptor de aviso de radar AN/ALR-69 [RWR] y del módulo de contramedidas electrónicas AN/ALQ-131, que interrumpe los radares y sistemas de comunicación enemigos, aumentando significativamente la capacidad de supervivencia del avión en zonas de conflicto. Otro componente crítico es el Sistema Conjunto de Marcaje Montado en Casco [JHMCS], que permite a los pilotos dirigir su armamento con solo mirar al objetivo.
Persiste la incertidumbre sobre las mejoras y piezas de repuesto concretas que Noruega suministrará junto con los F-16 operativos destinados a Ucrania. Sin embargo, basándose en experiencias anteriores, es probable que ciertos componentes y conjuntos de los F-16 no operativos sean los más demandados para mantenimiento y reparaciones.
Calendario de despliegue de los F-16 noruegos en Ucrania

El motor Pratt & Whitney F100-PW-200 se encuentra entre las piezas más solicitadas de los F-16. Además, un sistema de radar eficiente es indispensable para las operaciones aéreas. Sin embargo, quizá el elemento más crucial de todo el fuselaje del F-16 sea el Ordenador Modular de Misión [MMC]. Esta unidad, a menudo recuperada de aviones más antiguos, es fundamental para gestionar diversas funciones y sistemas de la aeronave. Como cerebro del F-16, el MMC lo controla todo, desde los sistemas de armamento hasta los controles de vuelo.
Los asientos eyectables, fabricados por Martin-Baker, también se encuentran entre los componentes más demandados. Asimismo, los sistemas de aviónica, que abarcan desde la navegación hasta las comunicaciones, suelen ser necesarios para mantener la aeronave en óptimas condiciones.
El calendario para el despliegue operativo de los F-16 noruegos en misiones de combate en Ucrania aún no está definido. Según los informes, no es probable que los aviones donados por Noruega participen en operaciones en el espacio aéreo ucraniano hasta después de la cumbre de la OTAN prevista para julio en Washington. Esta espera podría estar relacionada con las negociaciones y acuerdos que se espera finalizar en dicho evento.