La Fuerza Aérea de Estados Unidos desplegó el 4 de marzo dos cazas F-35A y dos F-22 para interceptar a dos aeronaves rusas Tu-142 de guerra antisubmarina que ingresaron en las zonas de identificación de defensa antiaérea de Alaska y Canadá. Los bombarderos rusos permanecieron en espacio aéreo internacional mientras eran seguidos de cerca por los aviones estadounidenses.
La operación contó con el apoyo de cuatro aviones cisterna KC-135 y de un sistema aerotransportado de alerta temprana y control E-3 AWACS. Por su parte, Canadá participó en la respuesta con dos cazas F-18 y un avión cisterna CC-150.
La Zona de Identificación de Defensa Aérea de Alaska funciona como un cinturón de alerta destinado a detectar aproximaciones de aeronaves extranjeras. Esta área se extiende cientos de millas sobre el mar de Bering y el océano Ártico.

El Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD), responsable de la interceptación, explicó que emplea “una red de defensa en capas compuesta por satélites, radares terrestres y aerotransportados y aviones de combate para detectar y seguir aeronaves e informar sobre las acciones apropiadas”. El organismo añadió que permanece preparado para aplicar distintas opciones de respuesta en defensa de América del Norte.
Estados Unidos ha concentrado en Alaska una parte significativa de sus cazas de quinta generación. En la base conjunta Elmendorf-Richardson operan alrededor de 40 F-22 —aunque la cifra ha variado—, mientras que la base aérea de Eielson alberga 54 F-35A pertenecientes al Ala de Caza 354.
Al otro lado del estrecho de Bering, las capacidades aéreas rusas han disminuido de forma considerable desde la desintegración de la Unión Soviética. Durante la década de 1980 los interceptores MiG-31 dominaban la región y superaban ampliamente a los cazas estadounidenses en combate más allá del alcance visual. Sin embargo, la mayoría de estos aparatos fue almacenada en los años noventa por la falta de recursos para mantenerlos en servicio.

Los MiG-31 que continúan operativos han sido modernizados al estándar MiG-31BM, que incorpora mejoras significativas. Aun así, su número resulta insuficiente para sostener una defensa aérea eficaz en una región de extensión tan amplia.
Las defensas estadounidenses en Alaska afrontan además una presión creciente por las patrullas de bombarderos rusos y, desde 2024, por operaciones similares de China. Ese año bombarderos H-6 chinos fueron desplegados temporalmente en territorio ruso para realizar misiones en la región.
Rusia y China son actualmente los únicos países que producen bombarderos de manera continua. Ambos programas avanzan con la integración de nuevas generaciones de misiles balísticos y de crucero destinados a ampliar la capacidad de ataque de estas aeronaves.

China también desarrolla su primer bombardero furtivo de alcance intercontinental. El aparato realizó pruebas de vuelo en octubre de 2025 y se espera que entre en servicio a comienzos de la década de 2030.
La defensa aérea estadounidense en Alaska también enfrenta limitaciones por las bajas tasas de disponibilidad de los cazas F-22 y F-35, además del envejecimiento de la flota de aviones E-3 AWACS. La decisión anunciada por el Departamento de Guerra en junio de 2025 de cancelar la compra prevista de los sistemas E-7 que debían reemplazarlos generó una fuerte oposición dentro del país, debido a que dejaría a Alaska con una capacidad de alerta aérea cada vez más limitada.
