El Shenyang J-15, apodado “Flying Shark” y designado por la OTAN como Flanker-X2, se erige como un pilar clave del poder aéreo de portaaviones de China desde su introducción en 2013. Tras fracasar las negociaciones para adquirir el caza ruso Sukhoi Su-33, China emprendió el desarrollo del J-15 a través de la ingeniería inversa de un prototipo de Su-33 obtenido desde Ucrania.
Este caza, que alzó vuelo por primera vez en 2009, empezó operaciones con el motor ruso Saturn AL-31; sin embargo, ha sido actualizado al propulsor WS-10B de producción nacional para elevar su rendimiento y fiabilidad. Diseñado para soportar las exigencias de operaciones en portaaviones, el J-15 ha sido estructuralmente reforzado y exhibe capacidades aerodinámicas sobresalientes, equiparándose en este aspecto con avanzados cazas occidentales como el F/A-18 Super Hornet de EE. UU., aunque aún persigue mejoras en electrónica y sistemas de combate.
El Shenyang J-15 “Flying Shark” se destaca como un avión de combate polivalente, bimotor y apto para todo clima, específicamente adaptado a operaciones basadas en portaaviones.
Hasta la fecha, se han construido un total de sesenta unidades del J-15, todos destinados a reforzar las capacidades de la Armada del Ejército Popular de Liberación desde los portaaviones chinos.
Desarrollos estratégicos en la aviación naval china

En su esfuerzo por fortalecer sus capacidades de aviación naval, China realizó múltiples intentos de adquirir el Sukhoi Su-33 de Rusia. La propuesta fue rechazada por Moscú tras descubrir que China había desarrollado una variante modificada del Sukhoi Su-27SK, conocida como J-11B, lo que representaba una infracción a los acuerdos de propiedad intelectual entre ambas naciones.
Por parte de China, argumentan que la negociación por el Su-33 colapsó debido a las exigencias de Rusia de adquirir al menos cincuenta unidades del Su-33, junto con un pago que cubriera la reapertura de las líneas de producción de este modelo.
Independientemente de las circunstancias reales detrás del fracaso de las negociaciones, el impasse se saldó con la decisión de China de proceder con la producción del J-15. El programa, iniciado en 2006, consistió en desentrañar y adaptar tecnológicamente un prototipo soviético de Su-33 adquirido a Ucrania.
Avances en las pruebas y desarrollo del J-15

El J-15, desde su vuelo inaugural en 2009 con el motor turbofan Saturn AL-31, ha marcado hitos significativos en la aviación naval china. Apenas un año después de su primer vuelo, el J-15 ejecutó su primer despegue desde un salto de esquí en tierra, replicando las condiciones de un portaaviones chino, lo que marcó un avance crucial en su desarrollo.
El despegue y aterrizaje real desde un portaaviones se logró en 2012 desde el Liaoning, consolidando así su funcionalidad en operaciones navales. No se limitó solo a operaciones de salto de esquí; también se desarrolló una variante con capacidad de lanzamiento CATOBAR (Catapult Assisted Take-Off But Arrested Recovery), ampliando sus posibilidades operativas.
En noviembre de 2022, el J-15 con motor WS-10B, fabricado en China, fue destacado en medios de comunicación, reemplazando el motor ruso por una alternativa nacional que ofrecía mejoras en seguridad, confiabilidad y vida útil, destacándose sobre el propulsor Saturn original.
Estructuralmente, el J-15 ha sido reforzado para soportar las tensiones de las operaciones desde portaaviones, utilizando materiales compuestos en su fuselaje para reducir peso y optimizar el rendimiento aerodinámico. Además, posee características como una velocidad de aterrizaje más lenta y segura comparada con la del Su-33.
Evaluación de capacidades del J-15 frente a contrapartes occidentales

La prensa china ha resaltado las capacidades superiores del J-15, indicando que “probablemente supera las capacidades aerodinámicas de prácticamente cualquier avión de combate operado actualmente por los ejércitos regionales, excepto el F-22 Raptor estadounidense”. Estas afirmaciones se basan en que el J-15 podría tener una relación empuje-peso un 10% mayor y una carga alar un 25% menor que el F/A-18 Super Hornet.
Sun Cong, el diseñador jefe del J-15, sostiene que el caza es capaz de rivalizar con el F/A-18 en términos de carga de bombas, radio de combate y movilidad, aunque admite que aún es necesario mejorar la electrónica y los sistemas de combate del J-15 para alcanzar su pleno potencial.
El contralmirante Yin Zhuo ha expresado que el J-15 supera al F/A-18 en combate aéreo, aunque reconoce que el Super Hornet mantiene superioridad en ataques a objetivos terrestres y marítimos. Con las tensiones crecientes entre Estados Unidos y China, la competencia y comparación entre el J-15 y su contraparte estadounidense refleja no solo un desafío técnico, sino también una dimensión estratégica significativa.