La combinación del portaviones Fujian con catapultas, el KJ-600 y el J-35 amplía vigilancia y ataques desde el mar fuera del litoral.
Catapultas, KJ-600 y J-35 integran poder naval para despliegues aeronavales
El J-35 pasa de exhibición a pieza de la arquitectura de despliegues navales chinos. La incorporación de catapultas electromagnéticas en el portaviones Fujian y las pruebas de vuelo con la variante embarcada del J-35 y con el KJ-600 lo sitúan en un sistema único. Ese sistema reúne lanzamiento con mayor peso, vigilancia aérea de ala fija y un caza de baja detectabilidad para penetrar defensas y asegurar superioridad aérea.
La entrada del Fujian introduce una ruptura técnica frente a Liaoning y Shandong. Su cubierta plana y las catapultas electromagnéticas sustituyen a las rampas y amplían la masa y el tipo de aeronaves que despegan. El buque puede lanzar cazas con más combustible y armamento, y también plataformas que exigen despegue asistido. Esa base técnica respalda un ala aérea orientada a misiones más allá del entorno costero inmediato.
El programa de pruebas del Fujian acumuló nueve salidas a la mar desde mayo de 2024 y mostró operaciones iniciales con despegues en modo de prueba. Una evaluación pública del proceso situó la capacidad plena al menos un año después de la ceremonia de incorporación. En ese calendario, el J-35 aparece como el caza que completa una aviación embarcada más apta para operar fuera de la costa.

El empleo conjunto del J-35 y del KJ-600 busca extender la vigilancia y el control del grupo naval. Una evaluación de seguimiento asoció la entrada en servicio del Fujian con la opción de sostener tres grupos de portaviones en posiciones tácticas del Pacífico occidental. En esa lectura, la alerta temprana de ala fija ampliaría la cobertura defensiva a más de 600 km, y el J-35 la aprovecharía y la protegería.
El Fujian usa catapultas y amplía el peso y tipo de aeronaves embarcadas
El Fujian representa el primer portaviones chino diseñado desde el inicio para catapultas electromagnéticas. A diferencia de Liaoning y Shandong, no depende de una rampa y ofrece una cubierta plana compatible con ciclos de despegue asistido y apontaje. Ese cambio permite elevar el peso al despegue y ampliar los perfiles de misión, porque el ala embarcada puede despegar con más combustible, armas y equipos según la tarea.
La catapulta electromagnética reduce la dependencia del viento relativo y facilita salidas con mayor carga útil. Para un caza de baja detectabilidad, esa reserva extra incrementa el radio de acción y el tiempo en patrulla, y permite portar munición en bodegas internas sin un castigo severo en alcance. El mismo sistema abre la puerta a aeronaves de ala fija de alerta temprana, como el KJ-600.
La variante embarcada del J-35 encaja con ese salto técnico. El binomio de catapultas y apontajes admite aviones más pesados y con perfiles de misión más exigentes que los que soporta una rampa. Con más combustible o armamento, el caza mantiene una presencia aérea más prolongada alrededor del grupo naval y conserva margen para emplear cargas internas. Esa combinación refuerza la capacidad de penetración y de superioridad aérea.

Las pruebas del Fujian avanzaron con nueve salidas al mar desde mayo de 2024 y con despegues iniciales en modo de prueba. La secuencia de alistamiento previa a la entrada en servicio incluyó vuelos con la versión embarcada del J-35 y con el KJ-600. En evaluaciones públicas, la capacidad plena aparece como una meta posterior, al menos un año después de la ceremonia de incorporación del buque.
Hitos del programa Fujian y del desarrollo del J-35
- Nueve salidas a la mar del Fujian desde mayo de 2024 dentro del programa de pruebas.
- Tránsito del Fujian por el estrecho de Taiwán en septiembre de 2025, con entrada posterior al mar de China Meridional.
- Estimación pública de capacidad plena al menos un año después de la ceremonia de incorporación.
- Evaluación regional que atribuye a la alerta temprana de ala fija una cobertura defensiva superior a 600 km.
- Estimación vinculada a la propulsión convencional: alrededor de 10.000 millas náuticas antes de reabastecer.
Tránsitos por el estrecho de Taiwán marcan el alistamiento del buque
En septiembre de 2025, el Fujian navegó por el estrecho de Taiwán y entró en el mar de China Meridional durante un ciclo de investigación y entrenamiento. La marina china presentó esa navegación como parte rutinaria del proceso de construcción y pruebas. El buque avanzó con escoltas de superficie y con seguimiento declarado por autoridades de la región. El episodio colocó al nuevo portaviones en un espacio de disputas de jurisdicción y vigilancia permanente.
Para un portaviones con catapultas, el entrenamiento de navegación y de escolta se une al entrenamiento de vuelo en un mismo conjunto de requisitos. Ambos factores definen cuánto tiempo puede permanecer en estación un grupo aeronaval y en qué condiciones genera salidas de combate. La capacidad de lanzar aeronaves más pesadas exige coordinación entre cubierta, mantenimiento y protección de superficie. Por eso, los tránsitos de prueba no son solo rutas; también validan procedimientos para operaciones sostenidas.

Tras la incorporación formal del Fujian, el buque cruzó de nuevo el estrecho de Taiwán en diciembre de 2025, en su primer tránsito por esa vía desde la entrada en servicio. La imagen difundida por el lado taiwanés mostró la cubierta sin aeronaves. Ese dato encaja con una etapa de certificación de sistemas y entrenamiento de rutina, antes de operar un ala embarcada completa. En ese periodo, la marina puede alternar navegación, pruebas y prácticas de cubierta.
En febrero de 2026, una maqueta a escala del J-35A ocupó gran parte del espacio chino en el salón aeronáutico de Singapur. En el mismo contexto, un equipo acrobático militar chino llegó al país tras un vuelo con reabastecimiento en el aire, con el fin de exhibir alcance y apoyo logístico. En conjunto, estos gestos públicos acompañan el mensaje operativo: un J-35 pensado para catapultas respalda despliegues aeronavales con presencia y capacidad de ataque más allá de la costa.
Baja detectabilidad, motores y logística definen el valor naval del J-35
El J-35 llega a esta fase tras una década de iteraciones sobre un diseño que China mostró como J-31 en el salón aeronáutico de Zhuhai en 2014, sin paso inmediato a dotación operativa. En noviembre de 2024, la Fuerza Aérea presentó la variante terrestre J-35A como un caza multipropósito de baja detectabilidad y tamaño medio, mientras el programa mantuvo en paralelo la variante embarcada. La producción recae en la planta de Shenyang, dentro del conglomerado estatal.
El énfasis en el tamaño medio sitúa al J-35 entre el J-20 y las exigencias de un ala embarcada. En un portaviones, cada metro de envergadura, cada tonelada al despegue y cada ciclo de mantenimiento compiten por espacio de hangar y por tiempo de cubierta. Ese equilibrio condiciona cuántos aviones pueden operar y con qué ritmo de salidas. Por eso, el diseño del caza se vincula a la arquitectura de operaciones del Fujian.

La baja detectabilidad aumenta el alcance efectivo de un portaviones. La geometría del fuselaje y las superficies de control del J-35 buscan reducir la firma radar, y la silueta del J-35A mostró un parentesco visual con el F-35. La información pública no detalla recubrimientos o sensores de difícil detección, pero el objetivo operativo se deduce: reducir el tiempo de alerta, abrir rutas de ataque y sostener patrullas con menor exposición. El KJ-600 aporta alerta temprana y control.
Las operaciones embarcadas dependen de motores, logística y experiencia de cubierta. China reconoció debilidades en turbofanes de alto rendimiento y al inicio dependió de tecnología rusa. El J-31 montó WS-13 y el J-35A se asoció al WS-19, con una ganancia de empuje cercana al 10%. El Fujian, con propulsión convencional, se sitúa en torno a 10.000 millas náuticas antes de reabastecer. Desde 2012, el Liaoning se dedicó a entrenamiento, con salidas hacia el este de Japón y hacia Guam.
