A partir de imágenes satelitales comerciales chinas, se verificó una concentración de aeronaves de apoyo de la Fuerza Aérea de EE. UU. en la Base Aérea Príncipe Sultán, en Arabia Saudita. En la instalación se observaron 16 aviones cisterna KC-135 de reabastecimiento en vuelo y seis E-3 Sentry de alerta temprana y control aerotransportado (AWACS).
La presencia de seis E-3 cobra especial importancia por la disponibilidad limitada de este modelo. La Fuerza Aérea mantiene 31 aparatos en servicio y, por su antigüedad, las tasas de disponibilidad han sido muy bajas. Así, el despliegue reúne una fracción significativa de los E-3 que pueden operar en un momento dado.
Estos movimientos se integran en una acumulación militar más amplia coordinada por EE. UU. frente a Irán, cuya magnitud no registra un precedente comparable desde la Guerra del Golfo de 1990-1991. En el mismo conjunto de imágenes se identificaron despliegues del Ejército y la Fuerza Aérea en otros puntos de Oriente Medio.
Extensión del despliegue regional y bases involucradas
Entre ellos figura la llegada de aviones cisterna KC-135 a la Base Aérea Al Udeid, en Qatar, con al menos 16 aeronaves visibles en las plataformas de estacionamiento. La información se difundió después de imágenes satelitales que hicieron públicas las posiciones de un sistema de defensa antiaérea MIM-104 Patriot del Ejército de EE. UU. en Al Udeid.

También se conoció tras la publicación previa de imágenes que confirmaron el despliegue de un sistema antimisiles THAAD del Ejército de EE. UU. en la Base Aérea Muwaffaq Salti, en Jordania. Este conjunto de movimientos se presentó como parte de un refuerzo regional con varios componentes y ubicaciones operativas.
Dado que, en promedio, los cazas occidentales tienen alcances inferiores a los de sus equivalentes chinos o rusos, las fuerzas aéreas occidentales suelen depender del reabastecimiento en vuelo al planificar operaciones contra Estados con capacidades relevantes. Por esa razón, una presencia numerosa de KC-135 resulta necesaria para cualquier ataque de gran escala.
A esa dependencia se suma el efecto de los problemas con los tanqueros KC-46. Un KC-46 sufrió recientemente una avería durante un tránsito por Portugal, lo que elevó el uso operativo de la flota más antigua de KC-135. Esa situación incrementó la carga sobre aeronaves con más años de servicio.
Los E-3 incorporan los radares aerotransportados de mayor tamaño y se emplean para la gestión táctica de la operación aérea, con enlaces de datos que amplían la información disponible para mando y control en fuerzas de EE. UU. y socios. Además, sus sensores permiten guiar misiles lanzados desde cazas, buques o sistemas terrestres hacia objetivos designados.
Durante la Guerra del Golfo, la mayoría de los derribos aire-aire registrados se logró con apoyo de E-3. Sin embargo, la continuidad operativa de la flota generó dudas por la caída de disponibilidad y por la obsolescencia progresiva de sus radares y de otros equipos de aviónica. Esa combinación reduce la detección y el seguimiento.
Limitaciones del E-3 y valor operativo frente a Irán

El efecto se acentúa frente a objetivos con baja observabilidad, como los drones iraníes Shahed 191, y también aumenta la exposición a interferencias y otras formas de guerra electrónica. En ese contexto, la necesidad de un sustituto para el E-3 fue abordada por el comandante de las Fuerzas Aéreas del Pacífico de EE. UU., el general Kenneth Wilsbach.
En marzo de 2022, poco después de confirmarse el primer encuentro con cazas furtivos chinos J-20, Wilsbach señaló que las aeronaves de alerta temprana no podían detectar al J-20 con eficacia. En esa intervención, afirmó que los sensores del E-3 no ofrecen capacidades adecuadas para el siglo XXI frente a plataformas furtivas como el J-20.
Asimismo, sostuvo que, por la distancia de detección insuficiente, no aportan la ventaja requerida a las unidades encargadas del empleo de armamento, y añadió que prefería disponer del E-7. Los problemas de mantenimiento han dejado con frecuencia a la Fuerza Aérea sin apoyo AWACS en regiones prioritarias como el Pacífico y han reducido la cobertura dedicada a la defensa del territorio continental de EE. UU.
Aun así, la ausencia de cazas modernos en Irán, junto con la falta de aeronaves furtivas más allá de flotas limitadas de drones de ataque y reconocimiento, permite que el E-3 conserve utilidad operativa para ese escenario. En ese marco, el despliegue observado en Arabia Saudita se inserta en un patrón de posicionamiento de apoyo aéreo y defensa regional.
